martes, 9 de diciembre de 2008

Cine, homosexualidad y Hollywood

Francisco Peña

Un planteamiento de este tipo me hizo recordar de inmediato a Virginia Woolf, que en su excelente y divertido ensayo Una habitación propia, se hacía la misma pregunta con respecto a la combinación de mujeres y ficción. La respuesta en ambos casos es que el tema es muy amplio.

¿Cuál debe ser el camino para plantear algo coherente con respecto al cine y la homosexualidad? Las relaciones que se establecen entre los dos términos son muy variadas. Se podrían tocar muchos aspectos como:





- La visión de la homosexualidad por parte de directores homosexuales o heterosexuales en su práctica sexual y si la diferencia se refleja en pantalla.

- La visión que presenta el cine de la homosexualidad y las modalidades sociales en que se manifiesta.

- Las particularidades que las cintas presentan de la homosexualidad femenina y masculina.

- El trato que las industrias han dado a sus elementos homosexuales que trabajan dentro de ellas.

- La imagen -oculta o abierta- de los actores y actrices homosexuales y cómo modifica su trabajo actoral, etc.

En forma muy generalizada, podemos decir que cuando se presentaba la homosexualidad en el cine había tres vías principales en su expresión hollywoodense (con honradas excepciones):

- El homosexual atormentado y castigado directamente por su conducta sexual.

- El homosexual como objeto directo de burla social, practicada en la comedia.

- El artista homosexual a su pesar, cuando se tocaban biografías de personajes reconocidos como homosexuales.

Cine y homosexualidad tienen tantas posibles relaciones que sólo tocaré dos posibilidades, referidas a la Meca del Cine: Hollywood.

1. Las películas

Hollywood, entendido como el centro de producción cinematográfica más importante del mundo, siempre ha ido a la zaga en el tratamiento del tema de la homosexualidad y, además, se ha desecho de los artistas que han tenido esta elección de ida sexual, sea en silencio o en medio de escándalos.

Hollywood gira siempre alrededor de los grandes estudios de la producción, que por razones económicas, han evitado el tema, o han ocultado la conducta sexual de sus estrellas. Este texto abordará, en su primera parte, las películas, los productos de Hollywood que tocan el tema de la lesbiana y el homosexual.




Las grandes productoras de Hollywood han usado el sexo como un anzuelo para incrementar sus ganancias, pero siempre han manejado el tema desde una perspectiva heterosexual. En la década de los años 20 se había llegado a un alto grado de exposición de la sensualidad humana, por lo que las clásicas organizaciones civiles WASP (blancos, anglosajones y protestantes) ejercieron una gran presión social contra las cintas con imágenes eróticas.

El resultado fue que la industria cinematográfica adoptó por voluntad propia un código de conducta que incluía autocensura en temáticas sexuales. Se trató del famoso Código Hays. Si antes no habÌa presencia de temática homosexual en las pantallas, con el Código se tapó cualquier posibilidad de presenciarla en forma abierta en pantalla.

Sólo en contadas ocasiones se dejaban ver personajes o relaciones homosexuales, y se usaban formas muy indirectas de presentación. Un ejemplo clásico es la presencia en El Halcón Maltés (1941), de John Huston, del personaje de Mr. Cairo, actuado por Peter Lorre. En la cinta se observa un personaje que connota su homosexualidad por medio de tics de conducta, manejo alterado de la voz, vestuario y otra serie de índices que conducían al espectador a decodificar al personaje como homosexual.

Otro ejemplo es la cinta de cine negro Fuerza Bruta (1947), de Jules Dassin. Allí, un sádico con tendencias musicales, golpea a sus víctimas escuchando ópera.

Estos rasgos cinematográficos marcaban a los personajes homosexuales. Alguien oía ópera y esto era suficiente para connotarlo como homosexual.

Las productoras de Hollywood manejaron peyorativamente estos estereotipos visuales durante muchos años. Además, confinaron al personaje homosexual en papeles narrrativos débiles, en ambientes francamente negativos. En la mayoría de los casos el homosexual o la lesbiana eran personajes de cartón, sin ninguna dimensión humana y claro, su problemática como ser humano estaba ausente o era distorsionada sin ambajes.

Esta imagen siniestra se promovió hasta mediados de la década de los 50. En ese momento, las grandes compañías sufrieron un desmantelamiento por considerarseles monopólicas. De hecho, este cambio económico llevó aparejada la desaparición del Código Hays.

Pero Hollywood se escudó en su clásico razonamiento. Como sus productos van dirigidos a un amplio público, la temática homosexual tratada seriamente puede espantar a esa audiencia general, lo que repercutiría en pérdidas económicas. No había, pues, según este argumento, un mercado homosexual que atender, y se trata de conservar el mercado amplio que las producciones hollywoodenses buscan casi siempre.

Pero, enmedio de los cambios, la temática homosexual se presentó primero en la comedia. Se recuerdan personajes homosexuales u hombres vestidos de mujer que aparecían en pantalla en comedias. Pero el trato general era semejante al de las pocas cintas dramáticas que rozaban el tema: tics de conducta, manejo de voces chillonas, etc. Los mismos arquetipos con el agravante de que el homosexual era el centro de la burla del resto de los personajes. Era considerado el personaje ideal para lo que los productores hollywoodenses llaman "comic relief": pausa o momento cómico para destrabar un argumento y dar descanso al público.

Pero la misma dinámica social llevó a Hollywood a cambiar. En la década de los 60 comenzaron abiertamente varios movimientos sociales por derechos civiles, entre los cuales se encontraba el homosexual. Hollywood despertó un día para descubrir que el mercado, que su audiencia, se había segmentado. Ahora tenía que atender a negros, hispanos, hippies, lesbianas, homosexuales, chicanos y otras minorías que reclamaban su sitio social y un lugar serio y real en las pantallas de cine.





Sandy Dennis

El rompimiento inicial se dio en el ámbito de narraciones sobre lesbianismo. Se recuerdan al menos dos cintas que marcaron tímidamente la ruptura. La primera es The Fox (1968), de Mark Rydell, con Sandy Dennis y Ann Heywood, basada en la noela de D. H. Lawrence. El planteamiento de la relación lesbiana se rompe por la presencia del personaje masculino -Keir Dullea-. Pero ya hay un enfoque más serio aunque con la salida final hacia la heterosexualidad de uno de los personajes femeninos.

La otra cinta también es de 1968: The Killing of Sister George. La cinta, dirigida por Robert Aldrich, cuenta con las actuaciones de Beryl Reid y Suzannah York. La historia aun se mueve entre truculencias, pero ya se narra una relación abiertamente lesbiana.








Mientras Hollywood aceptaba películas más bien independientes para tocar el tema del lesbianismo, el cine europeo se hallaba a años luz de distancia en madurez y arte en el tratamiento del tema de la homosexualidad. Baste recordar la obra de Luchino Visconti y Muerte en Venecia para ver los parámetros y el abismo que diferenciaba ambos tipos de cinematografía. Muerte en Venecia es la historia de amor homosexual por excelencia, con todo el arte que Visconti era capaz de poner en pantalla.

Pero los grupos militantes de homosexuales y lesbianas, asÌ como los simpatizantes liberales, fueron creando masa crítica social dentro de la sociedad estadunidense como para abrir finalmente espacios de expresión amplios y sólidos de expresión propia.

Hollywood se resistió a aceptar este hecho por muchos años, y buscó darle la vuelta con películas de calidad pero que no enfrentaban la problemática homosexual en forma directa, y aun se resiste a hacerlo con su argumento económico sobre la gran audiencia. Pero también tenía ya un público real que reclamaba que la problemática de su elección de conducta sexual se reflejara en la pantalla.

Algunos productores, con valentía, decidieron abordar la homosexualidad con respeto, con verosimilitud, y crear personajes complejos, humanos y reales. El camino de reivindicación que comenzó en la década de los 70 culminó finalmente en la mismisima entrega del Oscar, el aparador donde Hollywood autorreconoce lo mejor de su producción.

La punta del iceberg fue Philadelphia / Filadelfia (1993), de Jonathan Demme, con Tom Hanks y Denzel Washington. El guión fue de Ron Nyswaner.

Haya o no acuerdo sobre la forma en que la pelìcula presenta la homosexualidad, Filadelfia resume 25 años de lucha dentro y fuera de la industria hollywoodense. El hecho de que barriera con los Oscares destacando el de Mejor Película y Mejor Actor, indicó que el clima social y el de la industria había sufrido un cambio. Los 90 no son los 30.

Tocaba un problema angustiante para la comunidad homosexual: el SIDA. Pero no era una condena moral del personaje. Al contrario, Tom Hanks encarnó a un hombre con luces y sombras, con virtudes y defectos pero, sobretodo, con un enorme deseo de vivir y gozar de la vida aun enmedio de una sentencia de muerte. Este personaje homosexual era inédito en el cine hasta la aparición de Filadelfia.

El cine hollywoodense continúa con sus homosexuales de comedia por cuestiones comerciales, pero las cosas ya no son las mismas. La corriente realista y respetuosa que coronó Filadelfia siguió adelante en cintas como Boys don't cry / Los muchachos no lloran, de Kimberly Peirce, que toca con fuerza y honestidad el tema del lesbianismo.

Los mensajes del cambio también llegan del exterior: el cine de Almodóvar dividió a la industria de Hollywood y a la crítica estadounidense. Con el paso del tiempo se reconoció su calidad por parte de la mayoría tanto en Europa (Cannes) como en Hollywood (el Oscar).

La única forma de que sobreviva y se exprese es que el público rechace el producto normal -que oculta su fascismo embozado o latente- y apoye económicamente tan sólo a las cintas autónomas que abordan la homosexualidad sin burlas o denigraciones ocultas. Se trata de tener un lugar bajo el sol, como todos los seres humanos; asÌ de fácil, así de dÌfícil.

Hollywood tardó mucho en entender y, sobretodo, aceptar personajes homosexuales en su universo fílmico, que mostraran complejidad, fuerza y humanismo en su trazo narrativo. No se puede perder el terreno conquistado. El arma, sencillamente, es comprar o dejar de comprar un boleto. El espectador tiene la palabra... y el dinero.

Hollywood, aparte de llegar tarde a la temática homosexual en el cine mundial, y estar retrasado en el tratamiento de los personajes comparado con el mundo del teatro y cine europeos, también ha tenido que ver directamente en la vida privada de algunas de sus estrellas -lesbianas y homosexuales- que han elegido su conducta sexual.

La ingerencia de los estudios cinematográficos en la vida de sus estrellas privadas ha sido de vigilancia primero, coerción después, destrucción al final.

Claro, este esquema no sólo se aplicó a las personas lesbianas y homosexuales dentro de la industria del cine estadunidense sino también a heterosexuales cuya conducta sexual era considerada socialmente impropia. El silencio y la simulación eran la regla común antes que enfrentar la ira de los estudios.

Esto creó un submundo oculto dentro de Hollywood, donde las comunidades lesbiana, homosexual y heterosexual vivÌan su vida sexual sin que el público se diera cuenta. Dicho ambiente está narrado en los libros Hollywood Babylon 1, 2 y 3, de Kenneth Anger. Por razones de espacio sólo se hablara de algunos de los casos más conocidos.

Rock Hudson es el ejemplo tìpico de la estrella de cine de Hollywood que tiene una "conducta impropia" para las compañías cinematográficas. Para cuando los ejecutivos se dieron cuenta de que su estrella era homosexual ya se había invertido mucho dinero, Èl era una estrella establecida y redituable con el público femenino, y su capacidad de comediante era indiscutible.

El mecanismo se puso en marcha: Hollywood quería proteger su inversión. Se vigiló al actor, se le "protegió" para evitar que cualquier reportero se diera cuenta de su preferencia sexual, se le obligó a un matrimonio publicitario para desmentir cualquier rumor y se le coaccionó para que ocultara la verdad.

Se debe aclarar que Rock Hudson vivió los años donde los estudios eran omnipotentes. El patrón que se le aplicó fue, en forma general, el que sufrieron todos aquellos actores y actrices que se desviaban de la norma establecida por los estudios, con una excepción.

Hudson era una estrella. No se le perjudicó directamente y continuó trabajando. Pero hubo actores que al ser "descubiertos" en relación a su preferencia sexual fueron simplemente colocados en una lista y jamás volvieron a trabajar para las grandes compañías; no eran tan famosos como para no prescindir de su presencia en pantalla. Las listas negras no sólo existieron en el campo político sino también en el sexual. Muchos recurrieron al teatro para continuar trabajando ya que el clima era más liberal.

Algunos de los que sufrieron en mayor o menor medida la medicina de los grandes estudios fueron Montgomery Clift y Sal Mineo.

En el campo del lesbianismo también se replicó el mecanismo de tres pasos, con la salvedad de que quienes lo sufrieron guardaron una discreción aun más profunda. El caso de la estrella Bárbara Stanwick es parecido al de Hudson. Sandy Dennis tiene el matiz de que fue sistematicamente ignorada en su trabajo. A pesar de ser una excelente actriz, como se ve en Who's afraid of Virginia Woolf (Mike Nichols) y That cold day in the park (Robert Altman), simplemente no se le dejó ser estrella.

Pero los tiempos cambian y las presiones sociales que luchan por liberalizar el trato de los medios de comunicación hacia sus trabajadores homosexuales, y que buscan un respeto y humanización de los personajes en pantalla, fue abriendo poco a poco la coraza de la industria.

Ahora existen, por ejemplo, directores que no ocultan su preferencia sexual: Gus van Sant, Lisa Cholodenko y la canadiense Patricia Rozema (Al caer de la noche) son ejemplos claros. En los tres casos, estos directores han abordado las temáticas del lesbianismo y de la homosexualidad sin tabús, con descripciones que nacen de su experiencia. Pueden plasmar en sus películas una poética que muestra la existencia real del amor entre personas del mismo sexo; tan conflictivo o romántico como el de cualquier ser humano.

Claro que las circunstancias difieren de los directores europeos, que han desarrollado su carrera fílmica en condiciones menos opresivas. Pero estos tres casos mencionados han permitido dar a conocer a un público más amplio cual es la problemática homosexual contada por una persona que tiene dicha preferencia sexual. El avance temático y artÌstico es notable.

Sin embargo la flexibilización de la industria cinematográfica, no sólo en Hollywood sino en todo el mundo, es un fenómeno reciente por el cual se tiene que luchar a diario.

Uno de los ejemplos más recientes de los vaívenes de la industria hollywoodense es el caso de Anne Heche y Ellen DeGeneres. Ambas son actrices exitosas. Heche fue protagonista de films comerciales de fuerte inversión y ahora retorna como actriz excelente en Birth / Reencarnación (Jonathan Glazer): DeGeneres era una estrella de la comedia televisiva. Luego de meditarlo, ambas decidieron hacer pública su relación amorosa.

La televisión, medio más conservador, despidió a Ellen DeGeneres con el pretexto de que el nivel de audiencia había bajado, y argumentó que no tenía relación con el hecho. Claro, en los pasillos se adjudicó la baja de auditorio precisamente a la revelación pública de su relación con Anne Heche. Sólo eran pretextos para lavar la imagen de la empresa.

En el caso de Anne Heche se le dejaron de hacer ofertas para filmar. Durante meses estuvo ausente de la pantalla. Pero el medio cinematográfico se ha liberalizado, y ambas actrices recibieron después ofertas de productores independientes o autónomos. Ahora Heche, luego de su regreso a la heterosexualidad, recupera lugar en pantalla y demuestra sus habilidades en una escena clímax de Birth / Reencarnación, de Jonathan Glazer.

Este caso es representativo porque moatró que, por primera vez, dos actrices declararon abiertamente su relación romántica, pero la industria no ha podido aplastarlas. Al contrario, ya hay segmentos en Hollywood que tienen posiciones de poder que apoyaron su acción.

Anne Heche y Ellen DeGeneres fueron las primeras y, a pesar de su separación posterior (Heche "retornó" a la heterosexualidad) detrás de ellas vinieron otras, como la cantante Melissa Etheridge. La comunidad lesbiana y homosexual debe apoyar su actitud y ayudar a ampliar su margen de libertad: la solución es muy fácil: ir a ver sus películas por solidaridad, y reconociendo su capacidad actoral. Es decir, hacer evidente el apoyo económico a su presencia en el cine.

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