Francisco Peña
El director no es "la estrella" pero sí una "estrella" entre varias del cielo fìlmico: su nombre también vende. Apellidos como Bergman, Bertolucci, Wajda, Burton, Tarantino, Cuarón, Iñárritu, Allen se mezclan bien con los Kidman, Bellucci, Thurman, Connery, Cruise para aumentar la venta/renta de DVD. Las compañías rascan en sus archivos para armar versiones más largas como Cortes del Director; en otros casos, sí ven la luz las ediciones finales de los directores antes de que fueran reducidas por exigencias comerciales: películas más largas implican menos funciones en los cines e ingresos menores en taquilla. Es el caso de muchos filmes como El conformista (Bertolucci), Apocalipsis ahora redux (Coppola), las tres cintas de El Señor de los Anillos (Jackson), Cinema Paradiso y Malena (ambas de Tornatore) y Blade Runner (Ridley Scott). Igual pasa en terror, horror, suspenso, comedia, acción, etc. Lo que fue casualidad ahora es estrategia de venta institucionalizada.
Una precursora del fenómeno fue Encuentros Cercanos del Tercer Tipo (Spielberg), que volvió con metraje "no visto antes" del interior de la nave madre y lo que pasó con Richard Dreyfuss. Spielberg tenía razón: los cines se volvieron a atascar y el resto es historia.
La estrategia comercial provoca -y responde a- la curiosidad natural de los espectadores de "saber más" de la historia que ya conocen. Pero para cinéfilos, críticos y teóricos de cine los Cortes del Director son un "problema". ¿Qué hacer con ellos? Lo coherente es revisar críticamente cinta por cinta, ver el Corte junto con la versión proyectada en cine y hacer el juicio crítico al final del análisis. La postura filmópata de que todos los Cortes de Director son automáticamente mejores que las primeras versiones sólo porque "los productores malvados metieron la mano" es, por decir lo menos, estúpida: cada edición implica resultados distintos que hay que comprender.
En el caso de El conformista, cuando se lanzó su DVD en 2006, el cinefotógrafo Vittorio Storaro revisó el original y descubrió un negativo con una secuencia extra de cinco minutos cortada en 1970 por el mismo Bertolucci. El DVD la restaura pero no altera la cinta original; sólo suma matices a la relación amistosa de Marcello Clerici e Italo Montanari. Para los creadores es bueno que el público vea la versión original, pero el juicio de la cinta no cambia.

En Apocalipsis ahora redux, Coppola aumentó secuencias que indirectamente respondieron a objeciones planteadas en los 70: no había una postura política evidente contra la Guerra de Vietnam. La restauración de la secuencia de la plantación francesa en el río explica los orígenes del conflicto (Viet Minh y CIA), la derrota francesa en Indochina y la de EU en condiciones donde era imposible ganar. Hay un enriquecimiento de los contenidos de la cinta pero no una alteración de su significado global.

En las tres cintas de El Señor de los Anillos, Jackson ajustó la proyección en cine en tres horas por cinta. En los DVD extendidos sumó entre 30 y 45 minutos a cada una. Se enfocan a quienes desean saber más del universo de Tolkien y a los fans que conocen ya su obra. Jackson profundiza en cosas como el anillo de Galadriel, el de Barahir, el amor final entre Eowyn y Faramir, desarrolla batallas más extensas, etc. Los fans de la obra reconocen en pantalla elementos que ansiaban ver; los nuevos aprenden más. No se altera lo visto en cine pero hay mayor placer narrativo y estético; se subraya la riqueza del mundo imaginario que creó Tolkien.

Malena tiene dos versiones: de 95 y 105 minutos. No hay novedades en la trama sino secuencias reeditadas y distintas atmósferas emocionales, pero no radicalmente diferentes entre sí. En ambas Malena es discriminada, acosada y obligada a prostituirse por los "decentes" habitantes del pueblo de Castelcutto. En cambio el Corte del Director de Cinema Paradiso si es "otra película". La primera edición conservó sólo la historia del cine como eje social del pueblo y del personaje como creador; así editada ganó la Palma de Oro de Cannes, generó fama mundial y ganó dinero. Tornatore explicó después que él mismo cortó la cinta y el "malvado productor" Franco Cristaldi ni las manos metió. La nueva edición contiene la historia de amor completa y es "otra" película romántica y melodramática extraordinaria. Una versión no cancela a la otra; se pueden ver como variaciones fílmicas de Tornatore.

La premisa filmópata que descalifica todas las críticas basadas en las versiones más cortas vistas en cine (en muchos casos las únicas disponibles durante años) porque quienes las escribieron "no vieron la película completa" es mendaz. Esos artículos siguen siendo válidos para dicha versión. El análisis del Corte de Director no implica el desprecio inmediato del "Corte del Productor" sino una valoración en paralelo.
El caso de Blade Runner
Es el caso de las tres versiones oficiales de Blade Runner (82, 92, 07), a las que habría que sumar otras dos semioficiales (la europea-internacional de 82 y una poco vista también de trabajo 92 para un total de ¡CINCO!). En la primera está la voz en over que comenta situaciones en estilo Film Noir, el final feliz y donde Deckard es humano. Este primer "Corte de los Productores" por fin estará disponible en DVD para que los cinéfilos juzguen por qué sí es mejor versión que el Corte del Director de 1992.
Esta primera versión, la de los “productores”, a pesar de que no dejó ganancias y fue ninguneada por falsas “vacas sagradas” como el crítico Roger Ebert que simplemente “se equivocó una vez más”, fue la que construyó en 10 años el prestigio de Película de Culto entre los verdaderos conocedores, fans y seguidores de la Ciencia Ficción en el mundo. El culto no nació del Corte del Director.

La realidad es que la segunda versión o Corte del Director es una copia de trabajo "en progreso" hallada en las bodegas de Warner Brothers; fue encontrada porque solicitaron una copia para ser exhibida precisamente por ser Película de Culto. Ya que los seguidores de la primera versión eran muchos y sólo disponían de videocasetes para verla, se decidió darle una nueva corrida comercial en 1992 y se llamó a Scott para que editara de nuevo la cinta, ahora que era un director cuyo apellido “vendía” en taquilla. Scott le añadió el famoso unicornio, imagen totalmente ajena al rodaje original, pero teniendo a la mano más material filmado decidió no añadirlo (lo que en un análisis serio del resultado dejó a Deckard como humano, a pesar del unicornio “añadido”).
La crítica estadounidense –que, en general, no es la más brillante intelectualmente- impulsó la idea de que en la segunda versión Deckard es replicante haciendo eco de una maniobra comercial del estudio: era la manera de promocionarla y llevar gente al cine. Pero la crítica europea no se tragó tan fácil el anzuelo comercial de la “replicantez” de Deckard. Guillermo Cabrera Infante, el crítico español José Luis Guarner y otros más señalaron que esta edición no añadía nada nuevo a la obra.
A toro pasadísimo y amorcillado, Scott ha hecho una serie de declaraciones desde 1982 hasta ahora que ha modificado una y otra vez a su conveniencia para sostener finalmente que Deckard es replicante. Al inicio, no lo sostuvo y hay constancia de sus declaraciones. Como no tuvo control de varios elementos de la película, y Harrison Ford había actuado a Deckard como humano todo el tiempo, no podía afirmar algo que nunca estuvo en pantalla.

Sólo después del Corte del Director, Scott dijo que Deckard era replicante, usando su prestigio sólo como “Argumento de Autoridad” y forzar la balanza hacia la hipótesis que sostiene para la segunda versión. La mayor parte del público se conformó con creerle “porque el director lo dice” –como si no fuera otro ser humano que se equivoca o miente maliciosamente para salirse con la suya-. Sin embargo, un análisis crítico con herramientas intelectuales más sofisticadas, que van más allá del “porque lo digo yo”, sobre el funcionamiento narrativo, de imagen, montaje (inserción de material extraño al original), actuación y otros factores, mantiene vigente la humanidad de Deckard.
A la declaración pública de Scott de que Deckard es replicante (contra la de Harrison Ford de que siempre lo actuó como humano), se han sumado más argumentos incoherentes y contradictorios por parte de filmópatas y “replicantistas”: interpretación de sueños, unicornios que no existieron en el rodaje original, diálogos sueltos (quesque hasta en húngaro) y otras zarandajas (o “mamadas” como se dice directo en México) que nunca han existido DENTRO del universo narrativo de la película, como que Deckard es un modelo distinto de Nexos-6 distinto del que no se sabía nada ¡es un Nexos-7… ¡oraleeee!). Finalmente, los “replicantistas”, en especial los filmópatas, terminan dando de manotazos en la mesa –creen que así ganan- y acusan a los “humanistas” de tercos.
NO.
El problema de fondo es que la segunda versión perdería todo sentido y significado profundo si no hay una oposición humano-replicante, Deckard-Batty. Este es el sentido que convirtió a Blade Runner en una Película de Culto cuando aun no había la falsa polémica y se afirmaba una absurda oposición Replicante-Replicante.

Para la tercera versión de diciembre 2007 Scott prometió sumar material extra donde Deckard sería un replicante ya sin ninguna sin duda, de ser así, sólo lo sería en esta nueva edición. ¿Por qué Scott lo hizo hasta 2007 y no desde 1992 si tenía la misma libertad de editar el material preexistente? Pero no hubo tal.
A partir de las proyecciones ya realizadas en la Muestra de Arte Cinematográfico de Venecia (septiembre 2007) y en Los Angeles y Nueva York (octubre 2007) se ha comentado que no hay materiales inequívocos de confirmación de que Deckard sea replicante. Scott sólo volvió a filmar la muerte de Zhora (con la misma Joanna Cassidy ¡25 años después!) porque no le gustaba como había quedado la escena al “notarse” que era un stunt man con peluca estrellándose en el aparador. Se digitalizaron las imágenes, se añadieron objetos, vehículos, etc. No es propiamente una “nueva versión” sino una readecuación tecnológica y de reedición de la de 1992 donde se añaden segundos a escenas ya conocidas. Por ejemplo, la muerte de Pris es más larga y violenta.
También se aprovechó la tecnología para ponerle “ojitos brillantes” a todos los replicantes que faltaban, para que se parecieran al búho. Lo que significa que en la versión de 1992 no todos los replicantes tenían “ojitos resplandencientes”, por lo que este argumento siempre fue inválido para la segunda versión porque no se veía tal “detalle” en todos los casos. Aún así, Scott no solucionó jamás -en ninguna versión- el “hoyo negro ilógico” de que, si ahora si a todos los replicantes por fin les “brillan los ojitos”, ¿para qué demonios es necesario que se sometan a la prueba Voigt-Kampff? En fin…

Desde el momento en que estén disponibles las tres versiones principales en DVD, los análisis de Blade Runner se parecerán a los estudios bíblicos donde, por ejemplo, se compara un texto hallado en Qunram con sus variaciones posteriores o "actuales". Esta es la tarea pendiente de los verdaderos críticos, cinéfilos y teóricos de cine para que los juicios sobre este venerado film y su personaje principal dejen de cimentarse en opiniones filmópatas sin base, en declaraciones –cambiantes- de Scott que se usan sólo como “Argumento de Autoridad”. Se observará que la lógica narrativa del film sólo funciona cuando Deckard es humano y no replicante.
Es probable que cuando con honestidad y objetividad se cotejen con honestidad entre sí la Primera Versión (de los “malvados productores”) con la tercera versión de Scott, resulte que la primera (invisible comercialmente durante 20 años) tenga más vigor y coherencia. De nuevo, no hay que olvidar que el Culto de Blade Runner se creó con el “Corte de los Productores”.
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Como se puede ver, los Cortes del Director provocan una serie de situaciones complejas para el análisis y la crítica de cine. Seguirán las polémicas apasionadas sobre versiones cortas de estreno para cines y "cortes de director" más largos en DVD, pero serán menos confusas y más productivas si se revisa película por película. En determinados casos un Corte de Director sí es un acto de justicia hacia la obra de un cineasta, como en Apocalypse Now Redux; en otros, es poner al cinéfilo frente a las alternativas estéticas y/o narrativas, como en El Señor de los Anillos o Malena.
Y en el peor y más cínico de los casos, como Blade Runner, se trata ya de un juego evidente de comercialización (¡cinco versiones a la venta!) donde la distribuidora se une al manoseo inmoral de un autor sobre su propia obra para que ambos ganen dinero, mientras que él único que pierde es el cinéfilo.
Negocio redondo...
