
En Medio Oriente el miedo no anda en burro sino en camello y elefante. En estas fiestas, la muñeca rubia está varada en el desierto mientras llega a los países musulmanes Fulla, una muñeca morenaza más del gusto islámico.
No es que Melchor Gaspar y Baltazar odien a Barbie, de hecho aún es una de sus mejores amigas, pero no se quieren arriesgar a que les secuestren al elefante vetarro (es el que carga más regalos en su lomo) o les pongan una bomba en el camello cuando anden por El Cairo o Bagdad. Los Reyes Magos saben que la muñeca gringa con su melena rubia, minifaldas y shorts, ya no es bien vista en países donde predomina el Islam. Peor ahora que sus amigochas güeras Paris Hilton y Britney Spears deambulaban por los antros mientras se rumoraba que andaban "de manita sudada", aunque ya se hayan peleado (¡estamos pendientes de la "reconciliación!").

Las tres representan valores occidentales inaceptables. Por eso Barbie, apodada "la muñeca judía", está prohibida por la policía religiosa de Arabia Saudita debido a "su ropa reveladora, posturas vergonzosas y accesorios decadentes".

En su lugar los Reyes Magos ha contraatado a Fulla, muñeca de ojos negros y tez color olivo que no viste minifaldas sino una abaya negra y pañoleta blanca en la cabeza. "Fulla está más de acuerdo con nuestros valores árabes: jamás enseña una pierna o un brazo desnudo", declaran en la sucursal de Toys R'Us en Mohandessin, uno de los barrios exclusivos de El Cairo.
Fulla, del mismo tamaño y proporción que Barbie, recibe su nombre de un tipo de jazmín que crece en Medio Oriente. Aunque tiene un extenso guardarropa (que se obtiene por separado, claro), se presenta en su caja en su versión con hijab, prenda tradicional islámica que se usa fuera de casa y que cubre la cabeza de las mujeres para impedir que su pelo sea visto por otros hombres que no sean los de su casa, aunque puede encontrarse vestida con las siguientes variaciones:

Burka
Cubre todo el cuerpo, sólo deja a la vista las manos, aunque algunas mujeres usan guantes. Su uso está más extendido en Afganistán.
Hijab
Es el más común. Cubre el pelo y el cuello, pero no el rostro. La palabra viene del árabe "hajaba" y significa esconder de la vista u ocultar.
Niqab
Cubre la cara, pero deja a la vista los ojos. Se usa frecuentemente en países árabes con gobiernos seculares, como Siria e Iraq.
La compañía creadora de Fulla es el NewBoy Design Studio con base en los Emiratos Árabes. A la muñeca se le ve en Siria, Egipto, Jordania y Qatar rodeada de productos: bicicletas (rosas), chicles, comida y casita. Santa sabe bien que los padres conservadores están felices con Fulla, que incluso tiene su propia alfombra (rosa) para orar hacia la Meca.
Fawaz Abidin, gerente de marca de, aclara que no sólo se trata de vestir a Fulla con hijab. "Hay que crear un personaje con el que se relacionen padres e hijas. Es honesta, amorosa y respeta a su padre y a su madre". Pero los valores conservadores van más allá: Fulla no tiene novio, sólo la acompañan sus amigas Yazmín y Nadia. Nada de muñecos mandilones como el Ken de Barbie, del que ya "se sospecha" luego de décadas de noviazgo sin llegar a nada con la rubia.

En Siria, Fulla se cotiza en 16 dólares (cuando el ingreso per cápita es de 100 dólares al mes) y aún así circula como pan caliente gracias a comerciales animados donde prepara pasteles para su amiga Yazmín, dice sus oraciones al cuando sale el sol o lee un libro al anochecer.
No todos ven a Fulla como influencia positiva. Abogadas de derechos de las mujeres dicen que representa una tendencia hacia el integrismo islámico. Aunque no hay estadísticas confiables, el número de mujeres jóvenes que usan hijab es mayor que hace 10 años: Fulla es parte de este gran cambio cultural. Por ejemplo, "Siria era un país muy secular, pero cuando la gente ya no cree en nada se vuelve hacia la religión", argumentan. Con las niñas ocurre algo parecido. Si las menores le ponen pañoleta en la cabeza a Fulla cuando son chicas, les será más fácil usarla cuando crezcan. A veces les es difícil ponérsela porque representa el fin de su niñez. Fulla les enseña a que la hijab es parte normal de la vida de una mujer musulmana.

Por eso, los Reyes Magos le piensan dos veces antes de regalar a la muñeca rubia en países musulmanes. Hoy en la misma -y confusa- bolsa del rechazo a Occidente donde ya están metidos Bush, la ONU, Benedicto XVI, los cruzados y Barbie. Este enero los Santos Reyes preferirán a Fulla porque el miedo también anda en caballo, camello y elefante (vetarrón).
