domingo 21 de noviembre de 2010

Woody de diamante - Woody Allen cumple 75 años

El genio neoyorkino cumplió 75 años y con pleno derecho ya está “en el cielo con diamantes” junto a sus chicas “de ojos de caleidoscopio”.

Francisco Peña


Woody Allen at the New York premiere of Dreamworks' Hollywood Ending


Cortado y pulido como un diamante, Woody Allen refleja las múltiples facetas de su personalidad creativa en sus películas, que forman parte de nuestra “educación sentimental”. Celebremos a este neoyorkino nacido hace 75 años en el barrio de Brooklyn, el 1 de diciembre de 1935, al recordar algunos momentos de sus películas más queridas, que engalanan sus distintas musas, todas ellas “con el sol en los ojos” como cantó John Lennon. Detonemos el recuerdo fílmico para que cada quien haga su lista y pasemos el día con una sonrisa en el rostro.



Scarlett Johansson and Woody Allen Match Point Photocall Cannes Film Festival


Comencemos con Robó, huyó y lo pescaron (1969) cuando Allen intenta robar un banco y dos cajeros discuten la ortografía de la nota que escribió, incluso le piden que muestre su pistola, y ¡lo mandan con el vicepresidente porque es la política del banco! Le avisa a su novia que no puede verla y que la llamará en unos… 10 años. O la escena visual donde intenta tocar con la banda del colegio en la calle moviendo su silla y su chelo. En Todo lo que quería saber del sexo y temía preguntar es inolvidable la frase de Allen como juglar que grita “¡Pronto va a llegar el Renacimiento y todos se van a poner a pintar!” junto con “¿!Qué estoy haciendo aquí!?” del espermatozoide negro en medio de la eyaculación de “blancos”. Con El dormilón acaba el “corte y pulido del diamante”; destaca el pitorreo de la escena más famosa de Un tranvía llamado deseo, donde Allen la hace de Blanche DuBois y se burla de Vivien Leigh mientras Diane Keaton hace lo propio con los manierismos de Marlon Brando.



Tiffani Thiessen , Woody Allen and Debra Messing Hollywood Ending Cannes Film Festival


El “diamante Woody” adquiere fama internacional con su primera obra maestra: Annie Hall, donde Diane Keaton es su musa de “ojos caleidoscópicos”. Inolvidable la escena donde Annie y Alvy conversan en la terraza y lo que dicen va por un lado y sus pensamientos por otro:
Annie: Bueno, me gustaría hacer un curso de fotografía en serio.
(- Annie: Va a pensar que soy una estúpida)
(- Alvy: Me pregunto qué tal estará desnuda)



Woody Allen and Diane Keaton in United Artists' Annie Hall


Sumen el recuerdo de la comida con langosta viva, la comida con los padres de Annie donde acaba vestido como judío ortodoxo y la pantalla dividida entre la familia de Annie y Alvy que terminan hablando entre sí. O la escena donde, mientras hacen el amor con un foco rojo, la mente de Annie se despega de su cuerpo que finge el orgasmo y su “espíritu” se fuma un churro de mota. Pero la escena de antología, “sueño mojado” de tod@ universitari@, es cuando ambos van al cine (The sorrow & the pity, de Marcel Ophüls) y en la cola, atrás de ellos, un tipo vetarroide presume de intelectual:
Alvy: ¿No le da vergüenza pontificar de esa manera? Ah, y eso es lo mejor, Marshall McLuhan. ¡Usted no sabe una palabra de Marshal McLuhan ni de su obra!
Tipo: Un momento. ¿De veras? ¡Pues da la casualidad de que en la universidad de Columbia tengo un curso sobre Medios Televisivos y Cultura! Creo que mis intuiciones sobre McLuhan son perfectamente válidas.
Alvy: Pues tiene gracia porque resulta que McLuhan está aquí en este preciso momento.
Se dirige a un lado del cine y saca a McLuhan de atrás de un cartel.
Alvy: Aquí, permítame un momento.
Tipo se sorprende: ¡Oh!
Alvy (a McLuhan): Digaselo usted.
McLuhan (al Tipo): He oído lo que estaba usted diciendo. Usted no sabe nada de mi obra. Hasta mis falacias las explica al revés (¡!). Que haya llegado usted a dictar un curso es algo que excede los límites de mi comprensión.
Alvy (a cámara): ¡Cielos, si la vida pudiera ser siempre así!










Manhattan multiplica por dos el humor negro sobre las relaciones amorosas, que van del sarcasmo a la frágil reiteración de la mutua confianza. Desde la frase antológica “Lo que me estás diciendo es que, es que vas a dejar a Emily. ¿Es verdad? ¿Y huir, huir con la ganadora del premio a la madurez emocional Zelda Fitzgerald?” (pocas veces Allen brilla con un sarcasmo tan fino) hasta el breve monólogo final de Mariel Hemingway: “Seis meses no es tanto tiempo. No todo el mundo se corrompe. Debes tener un poco de fe en la gente”. Con la música de Gershwin al fondo en el homenaje máximo de Allen a Nueva York.





Su veta sarcástica saca la mejor casta en Edipo reprimido, narración que cierra Historias de Nueva York donde su madre, desaparecida por un mago, reaparece en el cielo para regañarlo y “sacarlo al balcón” con vecinos y peatones comentando las peripecias emocionales y sexuales de su hijo Sheldon (Allen).

Allen, que ya es Woody para los cuates, innova también el cine en Zelig y La rosa púrpura de El Cairo. Acompañado de Mia Farrow, la segunda chica con “el sol en los ojos”, realiza la extraordinaria Zelig. De las múltiples transformaciones de Zelig hasta el baile del Camaleón, es de risa loca la escena donde Zelig, mimetizado en un nazi SA, interrumpe un discurso de Hitler cuando ve a su amada Dra. Eudora Fletcher, escena recreada después en una cinta romántica B de Hollywood: ¡todo en el mismo filme de Allen! En La rosa púrpura de El Cairo, por primera vez en la historia del cine Woody rompe la barrera de la pantalla en ambos sentidos. La devoción de Cecilia (Farrow) al cine hace que el personaje Tom Baxter salga de la pantalla y viva en el mundo real con su caballerosidad cinematográfica, y que Cecilia entre al mundo fílmico en blanco y negro. “Los reales quieren ficción y los de ficción quieren realidad” hasta que la cinta cierra con Ginger Rogers y Fred Astaire bailando “Cheek to Cheek” en Sombrero de Copa (1935) y le vuelve la sonrisa a Cecilia, en un sentido homenaje de Woody a la cinefilia de todos nosotros.










Por lo anterior, pero sobre todo por lo que ustedes ahora recuerdan personalmente de sus películas es innegable que, a pesar de sus altibajos recientes, Woody ya pertenece a ese exclusivo “cielo de diamantes” con “nubes de mermelada” y chicas con “ojos de caleidoscopio” que es el cine.


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sábado 13 de noviembre de 2010

Emma Watson y Daniel Ratcliffe ya son adultos

Estos dos jóvenes actores ingleses crecieron frente a las cámaras y han alcanzado la edad adulta, en la última entrega (partida en dos) de la saga de Harry Potter.

Miguel Cane


Daniel Radcliffe and Emma Watson in Warner Bros. Pictures' Harry Potter and the Half-Blood Prince


Aunque parece que fue ayer cuando Daniel Radcliffe (Londres, 1989) y Emma Watson (París, 1990) eran unos niñitos que aparecían por primera vez en los roles que les han dado fama internacional, lo cierto es que han transcurrido casi diez años y de las caritas infantiles ya nada queda; al estrenarse la muy anticipada primera parte de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, cinta final de la saga de las aventuras del mago adolescente y sus inseparables compañeros de clase en Hogwarts, la escuela de magia más famosa del mundo, gracias a las novelas de J.K. Rowling y las películas, que han logrado cientos de millones de dólares en taquilla y han catapultado a sus jóvenes protagonistas a un estrellato internacional, si bien ambos han conseguido mantenerse al margen de los peligros de la fama, buscando más bien llevar vidas ordinarias cuando no están dedicados a su profesión.


Emma Watson at the Hollywood premiere of Warner Brothers' Harry Potter and the Order of the Phoenix


Daniel ahora es un hombre alto y apuesto, completamente distinto a la imagen vulnerable de un principio en la serie, mientras que Emma, que ostenta un flamante corte de pelo muy radical (“estaba loca por un cambio”, comenta “siempre tuve el cabello largo, hasta hace poco”), se ha convertido en un icono de la moda, y ha sido contratada para ser la imagen juvenil de la legendaria casa Chanel.


Daniel Radcliffe at the NY premiere of Warner Bros. Pictures' Harry Potter and the Goblet of Fire


¿Qué piensan acerca de la división que se ha hecho del libro en dos películas?
Daniel: Creo que funciona, porque la primera parte es muy diferente de la segunda. La primera parte es una exploración de los personajes. Están en un ambiente totalmente distinto a lo que hemos visto antes. Cuando Jo [Rowling] estaba escribiendo el séptimo libro, me escribió, y me dijo, “estoy escribiendo las Reliquias de la Muerte y en este momento es como un viaje muy extraño,” y eso esa fue la forma que siempre pensé que sería. La segunda parte empieza como una película de acción y luego se convierte en una película de guerra, así que hay muchas fases diferentes en el libro, creo que es realmente lo que hace que la película sea aun más emocionante y diferente de las otras.

Emma ¿qué pasó por tu mente en el último día de rodaje?
Emma: Oh, fue como, “¡Dios! ¿Ya? No puedo creer que esto sea todo. No puedo creer que este día finalmente ha llegado” Es decir, empecé a filmar Harry Potter y la piedra filosofal, cuando tenía diez años de edad, así que en cierta forma, no pensaba en cuándo terminaría, ¿sabes? Pensé que no habría terminado. Simplemente, me parecía muy extraño, así que tuve que pellizcarme. Fue muy raro. Me sentí triste por un largo rato.




En todas las películas de la serie, hay secuencias de acción increíbles. ¿Qué fue lo más temerario que tuvieron que hacer en esta?
Emma: Hay una escena en la que estamos atrapados en el Banco Gringott's y Hermione tiene esta loca idea de saltar sobre el lomo de un dragón. Ella está en un balcón del segundo piso y salta por el balcón a la espalda del dragón; hacer ese truco era realmente aterrador, porque básicamente tenía que saltar- claro, que había algo en qué caer-, pero con sólo pensar en hacer el salto desde una altura así y todo eso, fue bastante aterrador ¡y emocionante!

Daniel: Para ser honesto, he olvidado un montón de escenas por completo, porque filmamos por 18 meses, y si hay algo en el trailer del primer mes del rodaje, es como, “Oh Dios me olvidé totalmente de esa escena. Supongo que ser golpeado por Ralph Fiennes [quien interpreta a Lord Voldemort] en la segunda parte fue muy exigente físicamente. Lo que me encanta de esa escena es que, es el momento que he estado esperando que ocurra durante años. Siempre he querido un momento en que la magia no sea suficiente, como intentar matar a Harry físicamente golpeándolo. Esa fue una escena difícil, quiero decir, había una gran cantidad de esfuerzo físico en la película, pero me encanta correr arriba y abajo y caer y golpearme. Todo eso es genial.




Daniel ¿Cómo podrias describir el viaje emocional de Harry y tuyo en la película, ahora que todo acaba?
Daniel: A ver... Dumbledore le deja a Harry una misión, y casi ninguna información, es una especie de trabajo – un tipo de prueba de fe. En última instancia, cada vez que Harry se encuentra en ese momento oscuro en el que piensa que es una búsqueda inútil y ni siquiera sabe por qué lo está haciendo, algo le dice que tiene que seguir adelante. En cuanto la relación con Ron y Hermione, se da cuenta de que no tiene ni idea de qué hacer. Él no tiene un plan -que acaba improvisando, y así a medida que pierden la fe en él, empieza a ser más paranoico y aislado, y supongo que más enojado. En cuanto a mis emociones personales, fue una película muy, muy larga y muy emocionante. Todos lloramos mucho. También estoy muy emocionado de ver la película, ya sabes, el viaje no ha terminado, en el sentido que la gente tiene que ver estas películas, estoy interesado en saber lo que la gente piensa. ¡Ha sido una buena parte de mi vida!
Emma: ¡Y de la mía también! ¡A mí me pasa lo mismo!




¿Hay alguna anécdota en el set que les gustaría compartir?
Emma: ¡Ay! ¡Yo tuve que besar a los dos! Pero se sintió como besar a mis hermanos. (se ríe) Quiero decir, que fue bastante malo. Definitivamente, ninguno de los dos besa mal, digo, ese no es el punto, pero sin duda fue bastante incómodo.




¿Cómo se ven después de estos 10 años, como actores y como personas?
Daniel: Nunca seré capaz de ver una escena en cualquiera de estas películas sin necesidad de conectarme a la memoria de ese día en el set, o el recuerdo de lo que estaba sucediendo en mi vida. Me voy con una riqueza de experiencia. He podido trabajar y ver y aprender, de los actores. Y el grupo más sorprendente de amigos que alguien podría desear, y no estoy solo hablando sobre el reparto. Así que muchos de mis mejores amigos están en el equipo de filmación, y éstas son las personas que veré por siempre. Me siento muy, muy afortunado.

Emma: Todo comenzó un poco como un juego y se convirtió en algo mucho más grande e importante. Creo que he aprendido muchísimo y estoy muy orgullosa.

¿Hay algún souvenir que tomaran del set?

Emma: ¡Sí!, yo tomé mi varita, y también el giratiempo, y una capa. Sólo eso. Por razones sentimentales, supongo

Daniel: Lo único que quería era las gafas. Yo no quería la varita, tampoco la escoba. En realidad terminé tomando dos pares de gafas. Tengo unas sin vidrio, fue con los que trabajé mas a menudo, debido a la cámara, así que fueron los que utilice mas, y pedí las versiones con cristales que utilicé desde la primera película. Los dos están en su lugar de honor en casa de mi madre.

Si J.K. Rowling los llamara el día de mañana y dijera: “estoy escribiendo otro libro. Me decidí a salir de mi retiro y escribir más de Harry Potter, ¿te gustaría ser la estrella de la próxima película?”, ¿qué le dirían?

Emma: ¡Oh!. No, yo no lo haría. Me siento tan satisfecha con lo que hemos hecho, que no tiene sentido. Simplemente sería raro. No sería lo mismo. Definitivamente, no.

Daniel: No, probablemente yo le diría lo mismo, ya que 10 años de nuestras vidas como Harry y Hermione, son suficientes. Creo que las películas han llegado a una conclusión perfecta y estupenda, y no hace falta más. Además, tenemos garantías de que Jo no hará eso. Nos quedamos con un gran recuerdo, pero ha llegado el momento de hacer otra cosas. De crecer por fin.


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Eraserhead / Cabeza borradora, de David Lynch

Paxton Hernández

El onirismo filicida




En Cabeza borradora (Eraserhead, EUA, 1977), impetuoso debut en largometraje de David Lynch (El alfabeto 68), el impresor industrial Henry Spencer (Jack Nance introvertido archigenial y alter ego de Lynch) asiste a una cena con los padres de su novia Mary X (Charlotte Stewart) pero apenas cortando el pollo todavía vivaracho, confesiones brotan y le encaretan al niño que ya espera desde hace 3 meses Mary X, que no es otro que el engendro chillón que anulará su libertad como soltero y su existencia.

El onirismo filicida es el delirio surrealista que invoca los miedos más profundos de un joven recién casado, a saber: el miedo a la paternidad, el miedo a la fidelidad conyugal especialmente con la amenaza de la atractiva y cachonda vecinita, y el miedo a la pérdida de aspiraciones, sueños y de la juventud, jamás recuperada (y tres divorcios más tarde del mismo Lynch lo confirman).




El onirismo filicida configura fundacionalmente las constantes narrativas y estéticas de gran parte del universo lyncheano en una ópera prima explosiva, personalísima, oblicua, a pesar de todo profundamente conmovedora y humana: en los pasillos oscuros que representan laberintos psicológicos y personalidades bifurcadas, en el escenario de teatro con la Dama en el Radiador (Laurel Near) que sólo existe en la mente, en lo grotesco como única posibilidad de acceder al goce y al éxtasis estético, en el metalenguaje narrativo aquí mismo casi biográfico que alcanzaría niveles críticos en Mulholland Dr. (Lynch, 01) e Inland Empire (Lynch, 06), en las siniestras luces de lámparas que se prenden y apagan solas, en el alucinante diseño de sonido adelantado casi 3 décadas a la invención del Home Theater, las galería de personajes fuera de serie, monstruosos.

Y desesperadamente el onirismo filicida devora los traumas propios y ajenos, a manera de un sacrificio ritual antiguo, para devolver una magna colección de imágenes aterradoras, duras, pero siempre poéticas, fascinantes y tercamente indelebles, en pos de alcanzar el delirante limbo de una pesadilla que nunca termina.


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Harry Potter y las reliquias de la muerte (Parte 1) / Harry Potter and The Deathly Hallows (Part 1), de David Yeats

Crónica de un desastre anunciado

Miguel Cane



Por fin, después de un año de anticipación y especulaciones, se estrena a nivel mundial lo que constituye la primera parte de la última entrega de la saga de Harry Potter, basada en el último libro de JK Rowling, y sin que realmente sorprenda, la película es, en su contexto, una pieza fallida dentro del universo fantástico que plantea la historia. Harry Potter y las reliquias de la muerte (Parte1) resulta agobiante, con una estructura narrativa inconsistente plagada de fallas que no hacen más que alargar, de manera innecesaria, un final anunciado y cansino.




La historia continúa con Harry y sus amigos ya bastantes creciditos y con las hormonas en ebullición. Como siempre deberán luchar contra los malos que cada vez vienen más malos. En medio de esto surgirán todo tipo de problemas que tienen los adolescentes sin importar la magia. Amores, rechazos, besos y caricias, histeria y hasta una onírica escena de sexo tiñen a Harry Potter de algunas otras temáticas que sirven para entretener a aquellos niños que se iniciaron en la saga y hoy son tan adolescentes como los propios Daniel Radcliffe o Emma Watson.




El tibio realizador David Yates nos ofrece una versión bastante deslucida y con grandes baches narrativosde lo que es, en sí, un libro indigesto. Queda claro que la necesidad de marketing concebida por los productores de estirar el final para convertirlo en dos películas le jugó completamente en contra, haciendo que -más allá de la fantasía que la historia propone- un producto final bastante disparejo, plagado de escenas recurrentes, diálogos banales y escenas injustificadas.




El penúltimo capitulo cinematográfico de Harry Potter se tiñe de un aire sexual implícito que los productores aprovecharon para explotar la juventud y la fama de Daniel Radcliffe, luego de su polémico desnudo en la obra teatral "Equus", quitándole la camisa en más de una escena y hasta en un desnudo total –aunque fuera de foco- junto a Emma Watson en una alucinada escena que nada tiene que ver con la realidad (no se aceleren, Harry no hace eso. Esta es una película “familiar”).



Visualmente, Las reliquias de la muerte (parte I) es un film sugestivo y sugerente, ya sea desde el efectismo estético como desde su construcción y atmósfera. Yates, director de batalla, sin imaginación y bastante mediocre, se pone atento y presenta los diferentes espacios y épocas históricas de manera simple y sin demasiadas explicaciones. Todo fluye rapidito y de buen modo para evitar que su público “se aburra” aunque a veces el bostezo es inevitable debido al tedio del planteamiento argumental, que demuestra ser más de lo mismo pero peor: una trama larga, rebuscada y aburrida que se podría haber contado en mucho menos tiempo y en una sola versión.




Pero como a los productores sólo les importa recaudar dinero y a los consabidos fans que la historia prosiga hasta la eternidad, la historia continuará, haciendo un desperdicio de excelentes actores ingleses en insípidos e ingratos papeles de soporte. Así que esperamos no tener sorpresas y que por fin en julio de 2011 se dé por concluida una saga que con el tiempo fue siendo cada vez más decadente, repetitiva y desastrosa. Pero la verdad que eso a quién le importa si los fans de Harry Potter van a ir a verla igual y de eso es de lo que se trata, ¿no? Estrictamente para obsesos de la saga; demás espectadores, absténganse o busquen alternativas en cartelera. Esto es sólo para los que ya vieron las otras seis y quieren más.

Harry Potter y las reliquias de la muerte (Parte 1)/Harry Potter and The Deathly Hallows (Part 1)
Con Daniel Radcliffe, Emma Watson, Rupert Grint, Ralph Fiennes, Helena Bonham-Carter, Alan Rickman, Robbie Coltrane, Jim Broadbent y Maggie Smith.
Dirige: David Yeats
Estados Unidos/Reino Unido 2010.


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Expiación, deseo y pecado / Atonement, de Joe Wright

Miguel Cane




Es el sofocante verano de 1935 en una casa palaciega en las cercanías de Londres. Briony Tallis (Saoirse Ronan), al borde de la pubertad, descubre en una tarde, de manera devastadora, cómo florece la pasión carnal en el mundo adulto y halla en sí misma el fuego incontrolable de la noción errónea de justicia, que se convierte en pecado de ira, aún en la mayor inocencia.


Saoirse Ronan in Focus Features' Atonement


Es 1940, el fragor de la Segunda Guerra Mundial se deja sentir en la capital británica, que se desmorona ante los bombardeos, los heridos que llegan del frente, el desastre de Dunquerque y el terror de un futuro que se evapora: Briony Tallis (Romola Garai) da tumbos, deslumbrada por el horror y la piedad, en busca de corregir su error de infancia.


Romola Garai , Keira Knightley and James McAvoy in Focus Features' Atonement


Es 1999: en el ocaso de su vida, la célebre escritora Briony Tallis (Vanessa Redgrave), hace su último acto de contrición por los pecados cometidos, de palabra, obra y omisión. Por su gran culpa, aún derivada de un arrebato inocente y genuino, las vidas de muchos serán trastornadas de manera irrevocable. Una palabra suya bastará para romper el frágil equilibrio, como jarrón antiguo, imposible de volver a pegar. Aún así, la expiación se buscará obtener más allá del tiempo y sus trampas, de la guerra, de la muerte y del amor.


Vanessa Redgrave in Focus Features' Atonement


Esta es a grandes rasgos, la trama de la galardonada novela de Ian McEwan Expiación, y también de la adaptación fílmica realizada por el escritor Christopher Hampton (Relaciones peligrosas) y el joven cineasta Joe Wright, que ya había dado muestra de su talento con la más reciente versión cinematográfica del clásico perenne de Jane Austen Orgullo y prejuicio.


Focus Features' Atonement


La cinta, es fiel a su origen y muestra, con una mirada aguda, subjetiva y sin cortapisas, las consecuencias del acto cometido por la pequeña, y cómo éstas afectan a su hermana mayor, la aristocrática y sensual Cecilia (Keira Knightley, muy lograda en su primer rol adulto) y a Robbie Turner (James McAvoy, que se establece como un estupendo intérprete después de su trabajo en El Último Rey de Escocia), el hijo del ama de llaves de la familia. Las circunstancias que llevan a estos personajes a confrontar tanto el amor como la infamia, se embonan cuidadosamente, como piezas de un rompecabezas de muchas perspectivas, que va atrapando al espectador.

El trabajo de las tres actrices que encarnan a Briony, es la razón principal para que esto se logre: la pequeña Ronan lleva sobre sí el peso de casi todo el primer acto y lo hace con una fuerza sorprendente para alguien tan joven, donde la Redgrave, con sólo siete minutos cruciales en pantalla, consigue, con serenidad, trascender la historia y hacer partícipe al espectador de un momento imborrable en la condición humana de su personaje.


Saoirse Ronan and director Joe Wright on the set of Focus Features' Atonement


Wright hace un trabajo notable al dirigir a su elenco y al retratar casi de manera alucinante, los mundos ficticios y reales en los que habitan – esta es la principal reflexión que hace la cinta sobre lo tangible y lo aparente-; también, en complicidad con el cinefotógrafo Seamus McGarvey, deja su rúbrica con una secuencia impresionante en una toma sostenida por casi cinco minutos, que muestra la infernal visión de la evacuación de la ciudad francesa de Dunquerque, en la derrota más grave para las tropas británicas durante la Guerra. La película es por turnos brutal, demoledora y tierna, con una belleza inescapable, música ideal (Dario Marianelli incorpora sonidos clave y los convierte en atmósfera) y un guión muy bien elaborado, que sin dejar de lado su linaje literario, da pie a una obra adulta y emotiva, que no es – en este caso- hipérbole calificar de admirable, con un sitio ganado en la cinematografía, más allá de los convencionalismos, fiel a las emociones, que no quedan indemnes, al salir de la sala.


Keira Knightley in Focus Features' Atonement


Expiación/Atonement
Con Keira Knightley, James McAvoy, Saoirse Ronan, Romola Garai, Brenda Blethyn y Vanessa Redgrave.
Dirige: Joe Wright
Reino Unido 2007


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Las curvas de esa chica: Christina Hendricks

Saltó del proverbial anonimato a la celebridad gracias a un rol en la exitosa serie de TV Mad Men, sin embargo, esta pelirroja tentación es, más allá de una belleza abrumadora, algo insólito en Hollywood: una mujer de verdad.

Miguel Cane




Es sorprendente que, en estos tiempos en que las actrices parecieran estar obsesionadas casi exclusivamente por menguar su talla y arrancarle gramos a la báscula todos los días, la alta pelirroja Christina Hendricks (Knoxville, Tennessee, 1975), haya sido nombrada la mujer más sexy del mundo, según la prestigiosa revista norteamericana Esquire. Christina, que revela sin tapujos ser una talla grande, se empeña en desmontar el canon imperante de la sílfide muerta de hambre y lo va consiguiendo. Es una de las protagonistas de la serie Mad Men, que desde su debut en 2007 se ha convertido en una de las favoritas para la crítica especializada y que también ha calado hondo entre el público de todo el mundo. En México ha estado disponible por cable desde hace tiempo y hará su debut en señal abierta por Once TV.




Sin embargo, no todo ha sido fácil para esta intérprete, que empezó literalmente desde abajo “como extra y haciendo comerciales en los que doblaban mi voz”, eventualmente el productor Joss Whedon le dio una oportunidad en sus series Angel y Firefly y desde entonces, ha tenido trabajo constante en la pantalla pequeña, hasta que su papel de Joan Holloway Harris, la manipuladora, soberbia, pero a la vez compasiva y vulnerable administradora de la agencia publicitaria Sterling Cooper, la convirtió en la chica de la que todo el mundo habla.




Desde tu punto de vista personal, ¿cómo describirías a Joan?
Creo que Joan es una mujer ambiciosa que quiere triunfar en su carrera y también obtener lo mejor posible de su vida, casarse, tener una familia, etcétera. La veo muy perfeccionista, orgullosa, tratando de mejorar día a día. Pero eso también la ha llevado a cometer terribles errores de juicio, de los que no se da el lujo de arrepentirse.

¿Dirías que Joan es una mujer adelantada a su tiempo?
Oh, yo creo que esa es una de sus mejores cualidades. Mi personaje es fuerte, inteligente, sabe de política y se mueve en su ambiente como un camaleón. Con algunos círculos es de cierta forma, especialmente con los hombres, porque sabe que puede obtener algo si hace eso. Con otras mujeres, como las secretarias, es una especie de Reina Abeja. Con Peggy, su relación es distinta. Primero la trata con rigor, como una maestra, pero ahora ya se ven una a la otra como iguales. Eso para Joan es un gran logro, porque no trata a ninguna otra figura femenina así a lo largo de la serie. Muchos opinan que Joan utiliza su sex-appeal como un arma, yo no creo que Joan sea excesivamente agresiva con ella. Tiene confianza en sí misma y los hombres responden ante su seguridad, eso es todo.




Mad Men se sitúa en los años sesenta, ¿Cómo sientes la comparación entre ambas épocas?
Aunque los '60 me parecen glamorosos y muy importantes, personalmente pienso que estamos mejor en el 2010. Dicho esto quisiera ver el regreso de ciertas formalidades sociales, como que los hombres se levanten cuando una mujer entra en una habitación. Afortunadamente mi marido (el actor Geoffrey Arend) se comporta así conmigo, es profundamente caballeroso.

Las mujeres en los años sesenta tenían curvas y una figura completa. ¿Es un alivio para ti que Joan represente esa idea?
Es un placer no ser esclava de la dieta, si no comer sanamente. La ropa que me toca vestir realza mi figura de forma sugerente y eso hace que reciba muchísima atención positiva por mi voluptuosidad. Me siento muy orgullosa de mi cuerpo y sobre todo, de que esto sirva para dar un enfoque diferente a ser una talla 14 en vez de una talla 0. ¡Ya está bien de esqueletos chic! De hecho, Matt Weiner, el creador de la serie, nos ha prohibido hacer demasiado ejercicio porque en esa época, el músculo no estaba definido y no quiere que tengamos cuerpos esculturales. Por otra parte, me ha influido de muchas otras maneras, por ejemplo, antes de empezar a grabar la serie, jamás habría pensado en ponerme una falda de tubo. Ahora disfruto mucho más con mis curvas, he crecido como mujer gracias a este personaje.




¿Cuando niña soñabas con actuar?
La actuación fue en lo que siempre soñé. Mis padres no eran ricos, aunque trabajaban mucho y yo siempre era la niña que crecía con ideas raras. Mi madre me hacía mi ropa en lugar de comprarme nueva. Me sentía diferente y en ocasiones muy sola. Me gustaba la actuación como un escape. Cuando no tienes muchos amigos, los inventas. Luego estuve en un grupo de teatro escolar. Y en otro de teatro comunitario y fue una revelación: Ahora bien, sé cómo me veo, el espejo me lo dice y eso de algún modo ayuda, Aunque a nadie le gustas por ser vanidosa, tampoco te hace popular.

¿Y ahora que eres la mujer más sexy del mundo?
¡Creo que es una exageración! La verdad eso de ser bonita es una espada de doble filo: todas querían ser diferentes y yo quería ser como ellas, no como soy. Los 90 no fueron de chicas bonitas. Si ves a las actrices que se volvieron populares en esos años eran de una belleza extraña. Creo que soy más convencional… y es algo con lo que he tenido que aprender a trabajar. Y mira, para la serie me sirvió. Supongo que es una moda que hay que agradecer y aprovechar mientras dura, pero no me obsesiona mi fisico ni mi aspecto. Me gusta ir con cara lavada si no estoy trabajando.

A la recepción del público y la crítica se suma este año una nominación al Emmy en categoría de mejor actriz dramática de la televisión. ¿Cómo ha cambiado eso tu vida?
En todos los aspectos. Sobre todo en el campo profesional. Por primera vez en mi carrera voy a reuniones con directores, con productores, con gente que está interesada en trabajar conmigo y que yo he admirado desde siempre. Es tremendo el cambio. Sobre todo porque tengo la seguridad de tener trabajo el próximo año. Mad Men ha sido un regalo.




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sábado 6 de noviembre de 2010

Anthony Hopkins y la carrera de sus sueños

Es uno de los grandes de la actuación y por fin ha logrado trabajar con Woody Allen, pero además del cine y el teatro, tiene otra gran pasión: la música.

Miguel Cane




Cuando se mencionan las palabras “primer actor” es natural que uno piense en Sir Anthony Hopkins (Port Talbot, Gales, 1937), que ha dado vida a personajes inolvidables como el monstruoso dictor Hannibal Lecter, el ex presidente estadounidense Richard M. Nixon o Mr. Stevens, el inolvidable mayordomo de Lo que queda del día, filme en el que actuó al lado de la formidable Emma Thompson. Ahora, el histrión se ha puesto en manos del legendario Woody Allen para ser uno de los protagonistas de su más reciente filme: Conocerás al hombre de tu sueños, en la que interpreta a Alfie, un londinense recién divorciado sumido en una grave crisis existencial, a la cual decide hacer frente involucrándose en una descabellada relación con una explosiva mujerzuela, interpretada por Lucy Punch.




Si bien el actor es el primero en señalar que su personaje poco o nada tiene qué ver con él, el propio Hopkins superó una crisis personal que le llevó a anunciar una retirada del cine que realmente nunca se materializó. Y aunque ha participado con ilusión esta aventura con Allen –con quien deseaba colaborar, dice, desde hace más de veinte años, “pero no conseguíamos coincidir”-, es consciente de que el mundo, y en concreto la industria que le rodea, no le entusiasma: “no me gusta Hollywood, no me gustan las fiestas y el glamour y esas cosas. ¡Basura! Cada vez es menos atractivo hacer películas por eso, ser actor hoy en día, no significa absolutamente lo mismo que cuando yo empecé en esta carrera. Hay una búsqueda de la celebridad, pero no hay casi un respeto por el esfuerzo.”




Sin embargo, hacer una película con Woody Allen es algo muy diferente, ¿cierto?
Claro. Pero es otra cosa. Es Woody Allen. Él es parte fundamental de la cultura americana, cuando Woody entra en una habitación todo el mundo se calla y se le queda mirando. Es esa figura legendaria, enfrascada en un tipo pequeño pero extremadamente divertido. Muy inteligente. No le gusta estar en la primera plana, y a mí tampoco. Pero es alguien único Cuando él me mandó el guión con una carta y tras leerlo no lo dudé en aceptar. Ya habíamos querido trabajar juntos hac años en Poderosa Afrodita, pero no pudimos coincidir. Ahora, nada iba a impedirme trabajar con él.




Ha trabajado con algunos de los más formidables directores, Robert Wise, Jonathan Demme, Steven Spielberg, Ridley Scott, Oliver Stone... ¿cómo ha sido su relación con ellos?
Te diré que nunca he soportado a los directores duros, a los que gritan. Stone es muy duro, pero nunca se pasa. Nunca te falta al respeto. Lo mismo ocurre con Spielberg. Es una cuestión de disciplina. Quisiera contar una anécdota. Un célebre director de orquesta inglés, sir Thomas Beecham, tenía fama de dictador. Pero en una charla dijo: "Nunca hay que decir a los músicos cómo deben tocar sus instrumentos; hay que dejarles hacer su trabajo". Lo fundamental es respetar la individualidad del artista. Woody hace eso. Solo tomamos cuatro tomas y ya. No te presiona, te sugiere y espera que tú, como actor, participes le des ideas. En esta película eso era algo importante porque se trataba de una comedia. Hay que tener un ritmo muy especial para hacer comedia, sabes, y es algo que habitualmente no me ofrecen, así que esa fue otra razón para aceptar.




Usted también ha dirigido un par de películas, ¿qué es lo que prefiere, dirección o actuación?
Dirigir es mucho más difícil que actuar. De hecho, actuar no representa casi un desafío para mí, salvo cuando hace poco me propusieron un papel que me pedía engordar muchos kilos. Y no quise perder la línea que tanto me cuesta guardar, mi mujer me mataría (risas). Lo cierto es que es un esfuerzo muy grade el dirigir y algo que aprendí dirigiendo es que comienzas planificando cada cosa, pero luego te das cuenta de que tienes que confiar en la capacidad de los profesionales que están a tu lado e improvisar con lo que tienes a la mano muchas veces.




¿Prefiere el cine o el teatro? ¿Qué encuentra en uno que no le da el otro?
Mira, lo cierto es que en mi profesión yo no establezco categorías. Yo no puedo explicarle a la gente cómo actúo. Simplemente, lo hago y ya. Yo no soy el público, y no trabajo pensando si lo que hago le gusta o no. La verdad es que es algo que no me importa mientras estoy trabajando. No puedes tratar de complacer a un público todo el tiempo. Eso hace que el trabajo no tenga sentido. La verdad es que si yo no actúo nunca más, el mundo va a seguir andando y no le va a importar en absoluto si trabajo o no. Si nunca más compongo una melodía, lo mismo. Ésa es la exacta medida del valor del trabajo de nosotros, los actores. Lo mismo en teatro que en cine. Da igual.

¿Prefiere su carrera como compositor y pianista?
Sí, aunque no la llamaría una carrera, porque no lo hago profesionalmente, aunque es algo con lo que he soñado alguna vez y es una de mis pasiones en la vida, hacer música. ¿Sabes? He recibido una formación musical muy extensa, y mi memoria está llena de recuerdos de melodías que escuchaba en mi niñez, en plena posguerra. En mis películas he preferido crear mi propia música a acudir a Chopin o Mozart, ¿me entiendes?. Yo soy un compositor tanto como soy actor, aunque no me dedique a ello. Componer no es parte de un ego trip delirante, sino que nace como una necesidad creativa que surgió a lo largo del proceso de mi educación profesional y sentimental.

Usted es muy celoso de su vida privada y la mantiene al margen de lo sensacionalista
Por suerte. Tengo suerte de que, como soy un viejo, a nadie le importa lo que hago con mi vida privada, no tengo basura qué airear en los tabloides y en esos blogs repelentes de chismes. Es la maledicencia, el virus de estos tiempos. Es preocupante que el mayor interés de la prensa sea la relación entre Brad [Pitt] y Angelina [Jolie]. Demasiada gente quiere pan y circo. Cuando pienso en los sacrificios de quienes como actores o como obreros tienen que luchar para sobrevivir cada día, soy consciente de lo privilegiado de mi situación. Hay que apartarse del cinismo, pues no hay mayor mediocre que el cínico y el petulante que se cree el juego de la fama y olvida de donde viene. Te diré algo, me siento muy apegado a mis orígenes. Me siento profundamente galés, con permanente nostalgia de Port Talbot. Para mi último cumpleaños quise estar con mis amigos. Vuelvo a Gales siempre que puedo. Eso es lo que representa la vida real para mí, no esas alfombras rojas que a la larga no te dejan nada.


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Conocerás al hombre de tus sueños / You'll meet a tall dark stranger, de Woody Allen

Sueños y bostezos

Miguel Cane





Algo pasa, que Woody Allen nada más no la hace desde cinco años, cuando estrenó Match Point, su última gran obra. Es como si hubiera perdido el interés y ahora sus grandes guiones ya no existieran. Su entrega anual ha sido, por decir lo menos, irregular: Si la cosa funciona, Vicky Cristina Barcelona y Scoop son pretenciosas y mediocres y sólo Cassandra´s dream se salva, si bien resultaba agobiante. Las últimas cintas del neoyorquino son francamente decepcionantes. A este grupo de cintas fallidas hay que añadir Conocerás al hombre de tus sueños.


you will meet a tall dark stranger dc Se estrena la última de Woody Allen en España


La trama gira en torno a dos matrimonios afincados en Londres: Alfie y Helena (Anthony Hopkins y Gemma Jones), que han envejecido aburriénose juntos y su hija,Sally (Naomi Watts) una treintañera licenciada en Bellas Artes, y el esposo de ésta, Roy (Josh Brolin) un escritor que pasa por una mala racha. Ambas parejas están en crisis: la primera, porque el marido ha decido darse una nueva oportunidad como si fuera un jovencito, enredándose con una explosiva mujerzuela llamada Charmaine, y la segunda, a causa de los problemas económicos y de convivencia entre los dos artistas frustrados. Todos ellos buscan solución a sus frustraciones fuera de casa, a través de relaciones extramatrimoniales que les hacen creer que su vida verdaderamente cambiará, aunque no sea del todo así. Incluso, como Helena, que al verse abandonada por su marido, encuentra consuelo en los adivinos y las predicciones más o menos fantasiosas.




Allen desarrolla está historia con un tono a medio camino entre el drama y la comedia, aunque no termine de cuajar en ninguno de los dos géneros. Los dramas de sus personajes no consiguen conmover, quizá porque en esta ocasión nos ha dibujado a un grupo humano demasiado egoísta y antipático. Asimismo, la comedia, aunque se pretenda inteligente, sólo termina siendo indiferente y sin mucha gracia. No hay apenas socarronería y las risas son escasas y aisladas. Por otra parte, la reflexión sobre los caminos de la vida que ofrece Allen resulta superficial y manida. Incluso, por si no nos hemos dado cuenta de ello, el cineasta lo verbaliza a través de un pretencioso diálogo pronunciado por Antonio Banderas, que sesea de lo lindo como “Greg Clemente” u marchante de arte que podría ser el presunto hombre 'soñado' del título.




No obstante, pese a la aburrición general y lo mecánico del desarrollo y lo banal de los diálogos, cabe destacar la excelente fotografía del grandísimo Vilmos Zsigmond y la estupenda labor de los intérpretes, donde sobresale una imparable Gemma Jones, como esa cándida abandonada que se traga el anzuelo de las predicciones de una estrafalaria vidente. Por lo demás, Conocerás al hombre de tus sueños es una decepcionante cinta que no logrará satisfacer a nadie, posiblemente ni a los fans más devotos del director norteamericano, que esta vez parecía sonámbulo.

You'll meet a tall dark stranger/Conocerás al hombre de tus sueños
Con Anthony Hopkins, Antonio Banderas, Naomi Watts, Freida Pinto, Josh Brolin, Lucy Punch y Gemma Jones.
Dirige: Woody Allen
Estados Unidos/Reino Unido 2010

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