19 dic. 2008

Australia, de Baz Luhrmann

Miguel Cane





Desde la visualmente deslumbrante Moulin Rouge!, el australiano Baz Luhrmann se había mantenido apartado de la pantalla grande; ahora regresa con un filme que tiene su sello particular: es visualmente impresionante (casi ostentoso), con un guión que posiblemente no sea terriblemente coherente o muy profundo, pero esto lo compensa con juegos de cámara y una banda sonora que sorprenden e impactan, apoyándose en las interpretaciones de Nicole Kidman y Hugh Jackman.



Nicole Kidman and Hugh Jackman in 20th Century Fox's Australia


La historia narra las visicitudes, en plena segunda guerra mundial, de Lady Sarah Ashley, una mujer británica, refinada y de la más alta alcurnia (la Kidman, bien pero muy lejos de los fuegos artificiales de Dogville o Birth) que aterriza en Australia para reencontrarse con su marido. Lo que parecía ser una breve visita desemboca en un drástico cambio de vida que la obligará a ver el mundo desde otra perspectiva.

Es así que la película arranca, con numerosos lugares comunes en el género del cine de aventuras: Mujer con dinero llega a un país virgen rodeada de aborígenes donde es recibida por un cowboy de malos modales, sin clase y sin educación, del que se enamorará cuando él la trate como nadie nunca antes lo ha hecho. Poco a poco la trama toma consistencia y capta el interés del espectador hasta llegar a tener una media hora de pura adrenalina (en una impresionante secuencia que muestra un ataque aéreo). Hay que reconocer que Luhrmann y compañía vuelven a dar una lección de ambientación y estética con un manejo apasionante de las hermosas locaciones naturales; asimismo se nota el cuidado puesto en cada plano por hacerlo visual y llamativo. Sin embargo, parece que eso evitó dedicar más tiempo a la labor actoral que es claramente mejorable.

Nicole Kidman luce, extrañamente, dada su capacidad, fuera de cancha. Su interpretación es correcta al principio, pero algo fría. Pareciera que la actriz adecuada para interpretar un papel como éste fuera alguien con mayor habilidad para expresar fuego interno, como la Zeta Jones, por ejemplo, o la misma Naomi Watts. Por su parte, Hugh Jackman no desentona en su papel de vaquero conquistador, duro por fuera y, evidentemente, sensible por dentro, tal y como fue concebido para Russell Crowe. El resto del reparto solventa con eficacia sus papeles con especial atención al niño aborigen y a Bryan Brown como un villano prepotente y peligroso.

Confeccionada con la intención de ser una épica romántica al estilo de Lo que el viento se llevó (de hecho, la campaña de marketing alude a ello), esta es una película costosa y se nota. Sin embargo, pese a que las pretensiones de este largometraje eran muy importantes, el resultado en el caso del talento involucrado (Luhrmann, Kidman, Jackman) no es lo que se esperaba. Aún cuando la cinta se deja ver, pero no deja de ser menos buena de lo que pudo ser.

Australia/Australia

Con Nicole Kidman, Hugh Jackman, David Guilipil y Bryan Brown.

Dirige Baz Luhrmann.

Australia/Estados Unidos/Reino Unido 2008


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