22 dic. 2008

Vuelo Nocturno / Red Eye, de Wes Craven

Miguel Cane



Dreamworks' Red Eye



Wes Craven es un cineasta de buen oficio, cuya elección de material algunas veces ha sido poco afortunadas; no obstante, algunas cintas han trascendido el medio para convertirse en objetos de culto (la trilogía Scream, la serie de Freddie Kruger o las dos cintas de The Hills Have Eyes), mientras otras son realmente perturbadoras, como La Serpiente y el Arcoiris o su memorable opera prima, la repulsiva y fascinante La Última Casa de la Izquierda.

La que ahora nos presenta está lejos de tener ese destino, pero, comparada con la vergonzosa La Marca de la Bestia o la estúpida Shocker, es un filme sólido, entretenido y con una tensión tan bien armada, que inclusive los elementos inverosímiles (de rigor en historias como ésta) se pasan por alto para llegar al clímax, aún si Craven se “fusila” a sí mismo en la última secuencia, accidentando un poco la atmósfera que armó con esmero.



Cillian Murphy and Rachel McAdams in Dreamworks' Red Eye


Después de atender un sepelio familiar, Lisa Reisert (una estupenda, fresca y casi-del-todo creíble Rachel MacAdams) vuelve a casa en el último vuelo de Dallas-Fort Worth a Miami – de ahí el título en inglés: Red Eye, lo que nosotros conocemos como “vuelos tecolote”-; ella es gerente de un hotel de lujo y está acostumbrada a tratar con toda suerte de crisis, desde clientes pedantes e insoportables hasta visitas de figuras prominentes, todo con clase y serenidad.


Rachel McAdams and Cillian Murphy in Dreamworks' Red Eye


Pero nada en su entrenamiento en relaciones públicas la ha preparado para lo que le espera cuando Jackson Rippner, el encantador y muy correcto hombre sentado a su lado (Cillian Murphy, en una interpretación estremecedora), resulta ser el contacto de una unidad de asesinos a sueldo que la ha estado vigilando y que requiere de su cooperación para llevar a cabo un operativo. Si Lisa rehúsa cooperar, su padre (Brian Cox) sufrirá las consecuencias. El shock de hallarse virtualmente secuestrada en un vuelo saturado de personas hará que la chica busque una manera de evitar una tragedia – en vista de que no puede huir de su captor- y tendrá que recurrir a todo su ingenio para conseguirlo.

Revelar más detalles de la trama sería una ofensa, pero vale la pena señalar que si bien la anécdota parece simple, el trabajo de Craven consigue hacer que se vuelva una experiencia claustrofóbica y tensa, no exenta de toques de humor (cortesía de sobrecargos y personajes de soporte) que ayudan a aliviar la angustia que gradualmente se apodera del espectador. Obviamente, la trama tiene muchos puntos absurdos e increíbles, pero es lo de menos: las actuaciones de los principales bastan para mantenernos atentos y Craven (con diálogos de Carl Ellsworth, que antes de esto sólo había escrito guiones para TV) mantiene la atención en ellos casi todo el tiempo, apoyado por el cinefotógrafo Robert D. Yeoman (el mismo responsable de los hermosos films de Wes Anderson) que aquí juega con las luces y las sombras para convertir la cabina de un 737 en un sitio lúgubre y amenazador.

Vuelo Nocturno es una grata sorpresa, toma como rehén al espectador y no lo suelta, ni siquiera cuando el avión toca tierra y si hacia el cierre se vuelve un tanto derivativa, funciona como película escapista y amena, que respalda las posibilidades de un futuro estrellato para su guapa protagonista, y sirve para despedir la – bastante tristona- temporada cinematográfica de verano. Después de todo, es una película de Hollywood, no un filme de Roman Polanski, ni mucho menos de Hitchcock, ni lo pretende, tampoco.



Vuelo Nocturno / Red Eye

Con: Rachel MacAdams, Cillian Murphy, Laura Johnson, Jack Scalia, Jayma Mays y Brian Cox. Dirige: Wes Craven. Distribuye: United International Pictures. (2005)


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