28 abr. 2009

Vigilancia extrema / Surveillance, de Jennifer Lynch

Maldad bajo el sol

Miguel Cane





Después de quince años del espectacular fracaso de su debut como directora – la infame Boxing Helena, que Kim Basinger se rehusó a protagonizar y que pese a su interesante guión resultó totalmente fallida- Jennifer Lynch (sí, primogénita del mismísimo David) retorna detrás de la lente para contar una pequeña y aterradora historia en Vigilancia extrema, un thriller independiente que presenta no sólo a una directora madura, si no también a una estupenda guionista que consigue la amalgama de distintos géneros, sin perder un ápice de atmósfera y ritmo, valiéndose de estupendas actuaciones que deviene en una experiencia brutal y memorable para el espectador (especialmente los aficionados al género del cinema de angustia que va desde Hitchcock hasta Argento y Fincher, pasando por el propio Lynch).

La trama, relatada a manera de un Rashomon (es decir, cada personaje da su propia versión de un hecho previamente consumado) se desarrolla en un punto perdido en medio de la nada del medio oeste estadounidense (lo que Capote en A sangre fría llama “out there”). Ahí llegan los agentes del FBI Hallaway (un virtualmente irreconocible Bill Pullman) y Anderson (Julia Ormond, que exuda distinción hasta en situaciones espeluznantes) , para investigar un acto violento ocurrido a plena luz del día en un paraje de carretera y que podría estar relacionado con un asesinato y secuestro – que es la primera secuencia que vemos en pantalla-.






Así pues, mientras proceden los interrogatorios, Hallaway observa a todos los implicados (agentes de la ley, una pareja de adolescentes vagos y una pequeña niña –Ryan Simpkins, que a su edad es extraordinaria- muy perceptiva que ve más allá de lo aparente, en su inocencia) a través de un sistema de circuito cerrado, para averiguar, poco a poco, quién se contradice, quién miente y quién (y por qué) tiene algo que ocultar. Lo que ninguno sabe, es que las cosas son más siniestras de lo que parecen y que la resolución del misterio podría tener ramificaciones aún más horripilantes que los crímenes en sí.

Como directora, Miss Lynch rompe con el molde establecido por su padre, y si bien incorpora algunos elementos de su canon (especialmente en el rango de la fotografía y la interpretación), demuestra que lo suyo es hacer cine más realista y más catártico. Vigilancia extrema es una película lograda, que atrapa al espectador desde la inquietante primera escena y no lo deja ir: juega con nuestras emociones, con nuestras percepciones, incluso con nuestros nervios. Va de la carcajada inevitable al grito asombrado, prácticamente en una misma escena y lo hace con maestría.

El retorno de esta directora al cine es con gloria y logra su propósito con creces. Esta es una de las mejores cintas de género que se han estrenado en lo que va del año (y del año pasado también, que conste), y se deja ver con recompensa para el espectador, donde la presencia de su creadora en el cinema moderno, es causa para observar con detenimiento, cuál será su siguiente paso.

Vigilancia extrema/Surveillance
Con Julia Ormond, Bill Pullman, French Stewart, Pell James y Ryan Simpkins
Dirige: Jennifer Lynch

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