22 abr. 2009

X-Men Origenes: Wolverine / X-Men Origins: Wolverine, de Gabin Hood

Heroismo sin garra

Miguel Cane




La temporada de verano cinematográfico, plagada de event movies, comienza cada vez más pronto, con los grandes estudios disputándose las fechas de estreno mundial de sus productos y la primera en llegar (después de la tibia recepción que tuvieran Los vigilantes) es otra adaptación del noveno arte: X-Men Origenes: Wolverine que funciona como una especie de precuela de la trilogía de los X-Men, con que la Marvel Comics se decide a reciclar la millonaria serie, pero que, pese a los recursos invertidos en ella, se deja ver como una cinta palomera del montón, bastante dispar.

Las actuaciones, a cargo de Hugh Jackman (que saltó a la fama con el personaje hace casi diez años), Liev Schreiber y Ryan Reynolds, son muy buenas, y la cinta está bien dirigida (a cargo del sudafricano Gavin Hood, el director de la oscarizada Tsotsi). El problema reside en un guión mediocre, obra del guionista David Benioff (el mismo de aquél inenarrable bodrio llamado Troya) que se saca de la manga diálogos absurdos y huecos de lógica que sólo contribuyen a crear confusión en una trama ya de por sí complicada desde su antecedente de cómic.





Ahora resulta que los enemigos jurados Wolverine y Sabretooth están increíblemente emparentados (!) y además, de todo, son entes inmortales (¡Ecos de Highlander!). El hecho de que la historia empiece a mitad del siglo XIX ya lo deja a uno desconcertado, con el obvio problema de lógica de cómo un inmortal crece, deja de ser un niño dulce y sensible y se estanca en los treinta años para el resto de la eternidad.

Los problemas del atroz libreto de Benioff, amén de los diálogos telenoveleros y baratones, son dos, marcadamente evidentes: el primero, es que como guionista no tiene ni idea cómo hacer avanzar la (ya de por sí convulsa) trama sin caer en el cliché y debe manipular de modo completamente artificial a la historia para que las piezas del mito de Wolverine caigan en su lugar - la pérdida de memoria, la rivalidad con Sabretooth, el esqueleto de adamantio, etcétera, etcétera -, con lo cual la trama se ve forzada a tomar giros ilógicos que se hacen enormes en el final.




Como película palomera, ésta aventura de superhéroes cumple en cierta forma ya que entretiene, siempre que uno no le preste mucha atención a la coherencia de la historia, compensándolo con espectaculares efectos y alardesd técnicos, aunque pese a lo vistoso, no hay manera de corregir la total falta de lógica en trama, a menos que se filme de nuevo y con otro libretista – a este alguien debería de mandarlo con urgencia a la escuela de guionismo-, un detalle que lastra a un producto que pudo ser superior.

X-Men Origenes: Wolverine/ X-Men Origins: Wolverine
Con Hugh Jackman, Live Schreiber, Ryan Reynolds, Dominic Monaghan y Danny Huston
Dirige: Gavin Hood
Estados Unidos/Australia 2009

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