30 sept. 2009

Diabólica Tentación / Jennifer's Body, de Karyn Kusama

El horror tiene cara de mujer

Miguel Cane


Una golondrina no hace verano, y el que Diablo Cody obtuviera un Oscar por Juno, no quiere decir que realmente tenga tanto talento como ella cree. Es de suponer que a la hora de concebir el guión de la ofensiva, vulgar y derivativa Jennifer's Body (aquí traducida como es costumbre, con un título inane, en este caso, Diabólica tentación) pensara que estaba haciendo una sátira mordaz e inteligente tanto del género del terror sobrenatural, como de la generación de adolescentes gringos que son los trend-setters de occidente, convirtiendo en moda sus malos gustos, sin dejar de lado a la más ácida comedia negra y que la culpa de que el resultado en pantalla sea deplorable y nauseabundo, es de su directora (Karyn Kusama, responsable de otra nulidad – la horrorosa Aeon Flux), pero lo cierto es que la película de marras tiene problemas desde el guión.

La película es irritante y ofensiva, plagada de personajes y situaciones insulsas: su trama trata acerca de la amistad entre dos amigas preparatorianas: una guapa, superficial y vulgar (Megan Fox, pésima actriz, pero su cuerpazo es el único ostensible pretexto para ver esto) y la otra menos bonita y agraciada pero igual de estúpida (Amanda Seyfried, peor de insoportable que en Mamma Mia! lo cual ya es mucho decir); ambas ostentan problemas de (falta de) madurez, se preocupan más por el palmito del compañero de clase que por la sociedad en que viven, y son el cliché de las gringas bobas que están muy 'in'.



Un mal día deciden ir a un concierto de rock dizque gótico y ahí la cosa se pone fea, ya que un incendio acaba separándolas. Mientras la güerita vuelve a casa, la nenorrona Jennifer desaparece y no vuelve a dar señales de vida hasta bien entrada la noche, cuando se presenta empapada de sangre y con un aspecto más bien siniestro. (Y hasta ahí, revelar más sería cruel, aunque el 'gran secreto' se descubre a los cinco minutos).


Como a las heroínas de la cinta, a Cody & Kusama no les importa para nada la línea argumental, y la única sorpresa (por así llamarla) que se reservan reside en saber qué sucedió exactamente tras el incendio, en lugar de saber si efectivamente pasó algo, por lo que, con todas sus pretensiones de ser hip, cool, de vanguardia y escalofriante, la película no pierde el tiempo para convertirse en un engendro soporífero, previsible, indigesto y lo que es peor, pedante.

Siguiendo la tónica de la más ruinosa televisión, esta cinta no tiene ni un solo plano digno de mención, y se presenta con una edición casi epiléptica que hace ver a los videos de Telehit como obras de Kubrick.

De todo el desaguisado que suponen los insufribles 100 minutos de la película sólo pueden salvarse dos aspectos tan nimios como esperanzadores. Por un lado la presencia de un elenco de soporte más sólido que las protagonistas, y por el otro la escena más bien tórrida del cacareado beso entre las dos actrices, suficiente para alcanzar la categoría de pornosoft en otra época (y que pondría al Güero Castro a salivar como perro de Pavlov) y por tanto curiosa manera de evitar que la película llegue al único público que debería verla.

Megan Fox


Es decepcionante, después del gran interés por saber si el éxito de Diablo Cody era fruto de un día, constatar que así es. Su segundo esfuerzo en pantalla grande es uno de los más insultantes, pesados y, sobre todo, tristes espectáculos cinematográficos no sólo del año, si no de toda la década. A esta tentación, de verdad, hay que evitarla como a la influenza: no tiene redención posible.

Diabólica Tentación/Jennifer's Body
Con Megan Fox, Amanda Seyfried, Adam Brody y J.K. Simmons
Dirige: Karyn Kusama
Estados Unidos 2009


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