30 sept. 2009

Roman Polanski: ¿víctima o predador?

El arresto en Suiza del célebre director cinematográfico, aviva la llama de lo que ha sido una de las controversias más sonadas de las últimas tres décadas.

Miguel Cane


Figura controvertida desde el inicio de su carrera como cineasta hace casi medio siglo, tanto por la elección de temática en su obra como por sus hábitos personales y las tragedias que han circundado su vida, Roman Polanski (nacido en París en 1933) volvió al ojo del huracán tras ser arrestado, el 26 de septiembre en el aeropuerto internacional de Zurich, Suiza, donde debía recibir un premio por su obra en el festival de cine local (cabe señalar que Polanski y su actual esposa, la actriz francesa Emmanuelle Seignier, poseen una residencia de verano en Gstaad desde los años 90), suscitando un escándalo, y resucitando el caso que lo ha perseguido por tres décadas, haciendo que la comunidad artística internacional y los colaboradores pasados y presentes del director, alcen la voz en protesta contra el –bastante vilipendiado- sistema judicial del estado de California, mismo que ha sido muy criticado por lo que muchos llaman “un aborto de la justicia”.



La maldición sobre el genio
Es bien sabido que la vida de Polanski no ha sido fácil. Cuando era un niño, escapó (de manera escalofriante) del Holocausto Nazi, mismo que su padre sobrevivió, mas no así su madre, que fuera víctima del proceso conocido como la “Solución Final”. Posteriormente, ya cuando era uno de los cineastas más aclamados de su tiempo, tras haber dirigido filmes hoy clásicos como Repulsión (1965), Cuchillo en el agua (1962), Punto muerto (1966) y su debut en Hollywood, El Bebé de Rosemary (1968), estando casado con la hermosa actriz estadounidense Sharon Tate – y estando ésta en el octavo mes de gestación de su primogénito-, ésta fue asesinada el 8 de agosto de 1969 por Susan Atkins (quien, irónicamente murió en prisión dos días antes del arresto de Polanski), una de las integrantes del grupo conocido como “La Familia” lidereada por Charles Manson, que junto con Charles “Tex” Watson, Patricia Krenwinkel y Leslie Van Houten, irrumpió en la mansión de Bel Air donde residía la pareja, procediendo a asesinar brutalmente no solo a Tate y su hijo nonato; también al estilista Jay Sebring, la heredera Abigail Folger, el escritor Woyjtech Frikowski y al transeúnte Steven Parent, en uno de los crímenes más espeluznantes de la historia moderna, que muchos señalan como el abrupto fin al 'sueño dorado' de la década de los 60.


Polanski se libró de la masacre, al encontrarse en Londres por cuestiones de trabajo y su vuelta a Los Ángeles ha sido descrita como un auténtico viacrucis (los medios lo persiguieron desde el aeropuerto, y tuvo que buscar refugio en los estudios Paramount, donde Julie Andrews, que filmaba Darling Lili con su esposo Blake Edwards, lo ocultó en su vestidor, personalmente despidiendo a la prensa ella misma). En 2005, Polanski demandó a la revista Vanity Fair por difamación, al publicar ésta un artículo en que se afirmaba que había tenido relaciones sexuales con una mujer en Nueva York, en lo que fue su escala en el viaje de regreso para enterrar a su esposa. Polanski argumentó que esto era una falsedad y ganó el caso.

No obstante, quizá lo que más notoriamente ha marcado al director de Chinatown, Búsqueda Frenética y La Novena Puerta, ha sido algo que sucedió en 1977 y que es el motivo de que, al cierre de esta edición, se encuentre en una celda en Zúrich, luchando contra una extradición que podría representar su primera visita a los Estados Unidos en más de treinta años.

Aunque existen muchas versiones del caso, los hechos son estos: Samantha Geimler (entonces Samantha Gailey) de 13 años de edad – y con actividad sexual previa- fue presentada a Polanski por su madre, Susan Gailey, quien estableció un contrato verbal con Polanski, quien ostensiblemente iba a fotografiar a Samantha para un número especial de la revista Vogue. Cuando Polanski preguntó la edad de la chica a la madre, ésta indicó que tenía 17 años (la edad consensual legal entonces en California era 16 años) y permitió que su hija acudiera, sin acompañante, a la casa de Jack Nicholson – protagonista de Chinatown e íntimo amigo del director- y Anjelica Huston (quienes estaban fuera de la ciudad). Lo que ocurrió fue que Polanski efectivamente fotografió a Geimler, bebieron champagne y consumieron drogas recreacionales (mismas que, por cierto, fueron proporcionadas a la menor por su madre) y tuvieron relaciones sexuales. De hecho, la demanda por presunta violación, no fue presentada por la madre de Geimler hasta después que esta recibiera una compensación por parte de Polanski (ostensiblemente por sus servicios como modelo) y de que este se rehusara terminantemente a dar un papel a su hija en la cinta que en ese momento tenía en preproducción (Huracán, una producción de Dino DeLaurentiis, que en manos de otro director fue un fiasco de taquilla en 1979); fue solo hasta entonces que Susan Gailey denunció a Polanski, quien se declaró culpable de haber mantenido relaciones sexuales con la menor (se retiraron cargos por violación a petición del abogado de la menor, para no tener un juicio con jurado, que habría devenido en poder denunciar a la madre por presunto proxenetismo), pasó 42 días en prisión bajo evaluación psiquiátrica y, estando en libertad condicional, se fue del país antes de conocer el fallo del juez, para nunca más volver. Hay que aclarar que el juez en cuestión también violó la ley al hablar del caso con personal no calificado ni relacionado con el mismo, así como con los medios, resultando ésto en la fuga de Polanski, lo cual es el delito por el que se le ha arrestado (evadir sentencia). Desde 1978, Polanski no ha vuelto a Estados Unidos, ni siquiera para recibir el Oscar que obtuvo como mejor director en 2002 por su formidable crónica sobre la ocupación y destrucción del ghetto y la ciudad de Varsovia El Pianista, por la cual, Adrien Brody recibió una estatuilla como mejor actor.


Un futuro incierto
Toda vez que el Departamento de Justicia Estadounidense, en conjunto con las autoridades helvéticas aprehendió a Polanski, al que se califica de “prófugo”, se suscitó un nuevo escándalo a nivel internacional: por medio de un comunicado su abogado Hervé Temime, tras la detención Polanski aseguró que luchará contra la extradición; mientras pasa sus días en una cárcel de Zúrich. Entre tanto, ahora circula una protesta firmada por artistas de distintos lugares del mundo, entre ellos cineastas como Wim Wenders, Ettore Scola, Costa-Gavras, y Pedro Almodóvar, así como antiguos colaboradores y amigos como Catherine Deneuve, Frank Langella, Sigourney Weaver, Isabelle Adjani, Adrien Brody y Mia Farrow, que también fungió como testigo a favor de Polanski, en el juicio contra Vanity Fair. Otros firmantes destacados son los ministros de Relaciones Exteriores de Polonia y Francia, Radoslaw Sikorski y Bernard Kouchner, el escritor Milan Kundera, la actriz Tilda Swinton y la directora general de la UNESCO, Irina Bokova. Por su parte, la actriz Debra Winger calificó de "acto de naturaleza filistea" el arresto del director y dijo: "Todo el mundo del arte sufre", mentras que la comunidad artistica pide la libertad del detenido y considera "inadmisible" que el Festival de Zúrich se haya convertido "en un cebo para una trampa policial". Al mismo tiempo, en Estados Unidos el Los Angeles Times comentó que California tiene "cosas mejores" que hacer que perseguir a una persona que en los últimos 30 años ha dado muestras de haberse enmendado, mientras que Samantha Geimler en reiteradas ocasiones ha intentado que se desestime el caso, aduciendo a que ella ha continuado con su vida y no necesita publicidad negativa sobre su familia, especialmente su madre, quien nunca enfrentó un proceso legal, aunque sí percibió una compensación económica por parte de Polanski mediante una demanda civil.


Gracias a un tratado existente entre Suiza y Estados Unidos, la acusación dispone de 40 días para presentar una demanda formal de extradición a Berna. De hecho, es en virtud de este convenio que la Oficina Federal de Justicia arrestó a Polanski tras asegurarse de que los términos del acuerdo seguían vigentes. Según una hipótesis que cobra fuerza, Suiza habría reaccionado con excesivo celo para de este modo, congraciarse con las autoridades de EU tras la crisis que opuso recientemente a ambos países por el juicio al banco UBS, que tuvo que revelar la identidad de más de 4.000 clientes acusados

El mundo cultural francés ha reaccionado ante la detención de un cineasta al que consideran uno de los suyos. El ministro de Cultura, Frédéric Mitterrand, aseguró que esta detención obedece "a una historia antigua que ya no tiene sentido". Y añadió: "De la misma manera que hay una América generosa que amamos, hay una América que nos da miedo, y es esa América la que acaba de enseñarnos la cara". Mitterrand agregó que el presidente Sarkozy sigue "muy de cerca" el tema. Bertrand Tavernier, aseguró al diario Le Monde: "Estoy escandalizado. Los suizos hablan de una ley encaminada a combatir el tráfico de drogas, el secreto bancario o la evasión fiscal y la primera víctima que encuentran es... ¡un artista! Esto prueba dos cosas: que Polanski no tenía cuentas en Suiza y que los festivales de cine son menos seguros que las iglesias en la Edad Media".


Mientras aparece una resolución final en definitiva (el juez en California dice que “analizará si el caso procede si y sólo si Polanski se presenta en persona”), el director – que en mayo terminó el rodaje de su más reciente filme, espera en una celda, como en su niñez, a que se decida su futuro incierto.

¿Qué pasará con El Fantasma?
Cinéfilos y seguidores del realizador se preguntan cuál será el destino de El Fantasma, el más reciente proyecto del polaco-francés, que concluyó fotografía principal en mayo y que, a raíz de la actual situación, ve amenazada su planificación.

Rodada entre febrero y mayo pasado en el norte de Alemania y Dinamarca, y coproducida por los estudios Babelsberg -el estudio más antiguo del mundo-, The Ghost (su título en inglés) tenía debut programado para comienzos de 2010. Sería el regreso de Polanski a cuatro años de su adaptación de Oliver Twist, y a ocho desde El pianista. El filme, basado en la novela de Robert Harris, está protagonizado por Pierce Brosnan, Ewan McGregor y Olivia Williams, y cuenta la historia de un ficticio ex primer ministro británico y el escritor que contrata para que termine sus memorias en su lugar. En el proceso, éste último descubre algunos secretos que ponen su propia vida en peligro.

"He estado buscando un thriller político para dirigir desde hace algún tiempo y éste no podía ser más perfecto", dijo Polanski hace dos años, cuando comenzaba la adaptación de la novela que causó cierta polémica, debido a la similitud entre el protagonista de la historia y Tony Blair, primer ministro de Reino Unido por ese entonces. Según Jeff Berg, el agente de Polanski, el proceso de edición de la cinta está prácticamente terminado, pero aún resta trabajo de postproducción, específicamente en lo que respecta a la banda sonora y la mezcla de sonido. "Siempre soy optimista cuando se trata de Roman, él es fuerte y ha sobrevivido a todas las situaciones imaginables".



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