15 sept 2009

La cruda verdad / The Ugly Truth, de Robert Luketic

Jacobo Bautista


Pensé que, como toda comedia romántica, esta también era de lo que en el gabacho se llama chick flick, una cinta para el público femenino, pero no…

La presencia de Katherine Heigl me ayudó a suponer lo anterior, la última película en que la vi fue 27 bodas, el papel de la chica enamorada en una comedia romántica no le puede caer mejor a esta chica que se hizo famosa en Grey’s Anathomy.



En fin, la historia de centra en la productora de un programa mañanero de televisión; con la típica sección patito de cocina, los conductores que están casados y un rating del asco… hagan de cuenta los programas mañaneros de TV Azteca que nomás le mueven y le mueven y no pasa absolutamente nada con ellos.

La productora, Abby Richter, como en toda buena comedia romántica, tiene problemas para conseguir novio, siendo el principal problema que tiene su carácter obsesivo y controlador. Hasta ahí las cosas normal para una película que resulta en su nivel básico, entretener, hacer reír y ser perfectamente olvidable.

Hasta que Abby llega a su casa y por accidente pone en la tele el programa The Ugly Truth, que conduce Mike Chadway, interpretado por Gerald Butler (a quien vimos en 300 y que la neta no venía al caso en este tipo de película). El programa de Mike resulta ser escatológico, totalmente orientado a los hombres y no tiene bronca –se supone que ese es su éxito- en decir que a los hombres sólo les interesa el físico de las mujeres, porque ‘la primera impresión nunca la hace tu personalidad’.

El lenguaje y la intención de los comentarios –aparentemente misóginos- de Chadway rompieron totalmente con lo que se supone es el común de las comedias románticas. Claro, cuando el personaje es contratado para aparecer en el programa de Abby y comienzan los roces entre los personajes, es obvio que al final terminarán enamorándose.

En esta parte habrá que concederle algo a los escritores, que no se pudieron desentender de la idea de juntar a los dos personajes antagónicos y hacer que se enamoraran, pero si hubiera sido de otra forma creo que la película no sería película romántica y me temo que con otro tipo de libreto, ni siquiera hubiera sido filmada.


La batalla de los sexos, que en las chick flick siempre ganan las mujeres, acá nomás no. Los argumentos sexuales de Chadway sencillamente resultan devastadores (es la fea realidad) como para ganar todas las discusiones – menos la que da sentido a la película- y como que esto resulta en un zape para todas las idea románticas que envuelven siempre a estas películas, sin dejar de lado el lenguaje, mucho más realista y lleno de doble sentido y de groserías.

Nuevamente, no es la gran obra de arte, le ha ido muy bien en taquilla (para Butler, es su película más exitosa desde 300), pero resulta más que divertida –como las chick flicks que he revisado aquí- porque está llena de frasecillas que, atascadas de verdad, resultan útiles porque la mayoría no es que no lo queramos reconocer sino que no lo hacemos abiertamente.

Uno de los carteles de la película muestra a dos figuritas, de esas que se ponen en los baños, de un hombre y una mujer, con el corazón de la mujer en la cabeza y el del hombre en la entrepierna. Esa más o menos es la discusión.


Y como para mantener al público masculino entretenido, Robert Luketic explota lo más que puede el físico de Katherine Heigl, regalándonos bonitas tomas de su escote.

Y como ya tuve bastante de películas románticas, de lo siguiente que voy a escribir siguiendo con el pensamiento de Chadway- es de tres películas de guerra donde salen hartos aviones.

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