13 sept 2009

Dorothy Mills: el exorcismo / Dorothy Mills, de Agnès Merlet

Muñeca Siniestra

Miguel Cane


Tras varios años de ausencia de las pantallas locales, la directora francesa Agnès Merlet reaparece, ahora siguiendo los pasos de sus compatriotas Pascal Laugier, Alexandre Ajá y Fabrice Du Belz, introduciéndose en el mercado anglo dentro del género del terror y misterio, cambiando su registro personal tras realizar, hace doce años, el aclamado drama biográfico Artemisia.

Así, la directora revela un complejo misterio oculto en el pasado de un pequeño pueblo costero en Irlanda, valiéndose de un terror psicológico de tintes paranormales, que encauza una trama con diferentes vertientes, como son los desdoblamientos o múltiples personalidades, el fenómeno de la posesión e incluso espíritus del más allá, y para ello, no siente la necesidad de caer en efectivas escenas sangrientas o grandes efectos visuales, puesto que la fuerza de la historia recae en el personaje principal de Dorothy Mills (interpretado de manera sorprendente por Jenn Murray).



Este personaje rinde homenaje, al menos visualmente, a Rhoda Penmark la niña protagonista, interpretada por Patty MacCormack en la excelente La mala semilla dirigida por Mervyn LeRoy en 1956, a su vez basada en la cásica novela de William March. Esto se aprecia en la estética elegida por la cineasta para la ambientación bucólica y la apariencia dulce, aniñada del personaje en contraposición a una personalidad cambiante y agresiva, elementos que hacen recordar inevitablemente a la cinta clásica.




En el film de Merlet, la joven Murray, da inquietante vida y lenguaje coporal a Dorothy, una babysitter que es acusada por el intento de asesinato del bebé que tiene a cargo, suscitando una pesadilla de intriga en su comunidad. Pese a su juventud, la actriz realiza un estupendo trabajo, teniendo que lidiar hasta con cinco personajes diferentes que van entrando en escena a demandas del guión. Por su parte, Carice Van Houten (Valkiria) le da muy buena réplica como la psicóloga que llega de Londres a descubrir qué es lo que pasa. El escenario juega un papel importante en la historia, y todo el drama familiar que vive Dorothy y el pueblo en general, está reflejado por el paisaje lluvioso y sombrío donde está ambientada la historia, creando un climax acorde con la trama.




Opuesta a la repelente La Huérfana (película tramposa, manipuladora e increíblemente estúpida) que se ha lanzado de manera simultánea a la que hoy nos ocupa, ésta es una cinta sólida que ofrece una misteriosa historia que se beneficia de un buen ritmo argumental, en la que crece una notable incertidumbre y ansiedad sobre todo en la parte final, a pesar de que sabemos o intuimos, como en muchas historias del estilo, de que el centro de todo, lo que mueve el mal en este caso, tiene que ver con el pasado del pueblo en el que transcurre la acción. No pretende ser una obra maestra y la directora lo sabe, de modo que se permite trabajar a sus anchas, sin compromisos con estudio alguno, ni la presión de complacer blancos mercadológicos, creando así una película inquietante que permanece con el espectador bastante más que el promedio.

Dorothy Mills/Dorothy Mills
con Carice Van Houten, Jenn Murray, Gary Lewis y Geraldine Ryan
Dirige Agnès Merlet
Irlanda/Francia/Reino Unido 2008

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