16 ago. 2012

Emily Blunt, en busca del equilibrio perfecto

Casi sin proponérselo esta belleza inglesa, protagonista de la comedia Eternamente comprometidos, se ha convertido en una gran actriz que, aunque vive y trabaja en Los Ángeles, no sueña con ser estrella de cine, sino en trabajar con la mayor libertad posible.

Miguel Cane



Hija de una profesora y un abogado, Emily Blunt (Londres, 1983) comenzó a actuar en teatro en su adolescencia y tras aparecer en la película El diablo viste a la moda (2006), en la que compartió créditos con Meryl Streep y Anne Hathaway, se hizo conocida. A esta cinta siguieron La joven Victoria —donde interpretó a la legendaria monarca británica en su adolescencia—, Desafiando al destino (basada en un relato de Philip K. Dick), La pesca del salmón en Yemen y Sunshine cleaning. Desde que se casó con John Krasinski (actor de la versión estadunidense de The Office), reside en Los Ángeles y recibe más y mejores ofertas cinematográficas.



Emily es la protagonista de Eternamente comprometidos, una comedia romántica producida por Judd Apatow, en la que comparte cartel con Jason Segel (Cómo conocí a tu madre) e interpreta a una estudiante de doctorado comprometida con un chef, cuya boda se aplaza y se aplaza, conforme la vida profesional de ambos toma rumbos inesperados, poniendo a prueba todo, desde su bolsillo hasta su paciencia.

Durante la promoción de El diablo viste a la moda, Meryl Streep dijo que, junto con Anne Hathaway, eres “una de las mejores actrices jóvenes con las que nunca había trabajado”.
Sí, ¿te imaginas que alguien como Meryl diga eso? Me deja sin palabras. Soy su gran admiradora. Antes de empezar a rodar, tras una lectura de guión, nos dijo a Annie y a mí que es un placer trabajar con nosotras, que somos maravillosas, y que eso era la última cosa amable que nos iba a decir hasta que hubiésemos terminado la película (risas).



¿Te gustaría ser como ella?
¿A quién no? Lo cierto es que me maravilla cómo separa su faceta pública de su vida privada pese a llevar tantos años en primera línea, recibiendo premios y premios. Ha sabido encontrar el equilibrio perfecto. No creo tener que decirte qué tipo de actriz quiero ser. Me gusta mi oficio, soy de naturaleza curiosa y quiero explorar terrenos nuevos. Además, intento estar fuera del alcance del radar mediático. Eso me quita presión y me permite trabajar en lo que realmente me gusta, sin miedo a encasillarme.

De ahí que hagas un poco de todo: ciencia-ficción, terror, melodrama, y ahora comedia... y no todo mundo puede hacer comedia.
¡Exacto! ¡Es muy difícil! De verdad no te imaginas lo difícil que es. Tienes que tener un timing muy peculiar. Cuando me ofrecieron esta película me gustó por eso; es una comedia, pero es muy sutil, no es solo slapstick —que no tiene nada de malo, pero aquí hay más matices. Recuerdo que empecé leer y me reí. No es común que encuentres guiones así.



Ahora que mencionas el guión, el autor es Jason Segel, que también es tu compañero en la película...
Me encanta el hecho de que sea una persona tan observadora e imaginativa. Es un hombre al que le gustan mucho las mujeres. Jason disfruta mucho de la compañía femenina, parece entenderse muy bien con nosotras. Eso le da una idea de cómo somos y los personajes femeninos en esta comedia están muy bien escritos. Eso me encantó; ya sabes que, casi siempre, las mujeres en una comedia sólo son atractivo extra o no tienen mucha sustancia y aquí Violet, mi personaje, es una maravilla: es una chica de verdad, con ideas y emociones genuinas. Cuando ya estaba contratada, Jason pasó un par de días hablando conmigo de Violet, preguntándome si había alguna aportación que quisiera hacer al personaje. Eso no lo hace cualquiera. Fue un placer enorme trabajar con él.

Uno de los temas de la película es cómo, al seguir nuestros sueños, podemos afectar nuestras relaciones amorosas. ¿Crees que es egoísta intentar alcanzar tus sueños?
Por supuesto que no. Creo que se debe intentar. Seguir los sueños de uno es algo positivo y uno debe buscar a alguien que también tenga sus propios objetivos en la vida. No se debe nunca hacer que la pareja no persiga sus sueños, coartar su derecho a hacerlo, porque entonces va a haber resentimiento. Y eso deriva en amargura.

Con una profesión como la tuya, ¿te has visto en esa posición? ¿Has tenido que adaptar tus objetivos profesionales por motivos sentimentales?
En absoluto. Todo lo contrario. De hecho desde que conocí a John, mi esposo, ha sido todo lo contrario. Tengo menos limitaciones y mucho más comprensión que con cualquiera de mis parejas anteriores. John y yo hacemos lo mismo, así que hay un mejor entendimiento. También lo que aprendes, es que muchas veces hay que ser más espontáneo.

¿Eres espontánea?
Creo que sí. No tiendo a darle muchas vueltas a las cosas. Aunque creo que es diferente para cada persona. Algunas parecen ser felices cultivando el drama (risas). Yo, sin embargo, intento alejarme lo más posible y hacer las cosas más sencillas. Si funciona, muy bien; si no, hay que buscarle arreglo. ¿No hay arreglo? Ok, gracias, bye. Así es como tiene que ser. Nada de sufrir.

Acabas de rodar una película con Tom Cruise... ¿sientes que ya eres una estrella de cine, o es algo que no ha sucedido aún?
En realidad me sentí muy nerviosa por tener que formar parte del equipo de uno de los mejores soldados del mundo (risas). Tom fue encantador y un gran compañero. Pero, ¿la verdad? No sé si de verdad existe esto de ser “una estrella de cine” o si me interesa tener ese estilo de vida. Estoy muy a gusto porque la gente no me reconoce en la calle, o si lo hacen, son amables y sonrientes pero en general me dejan en paz. Creo que prefiero eso. Y tener la libertad de hacer los proyectos que yo quiero, o aquellos a los que me obligue un contrato.


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