4 oct. 2012

Juegos de hoy / Play, de Ruben Östlund

Cosas de niños

Miguel Cane



Nunca ajeno a la controversia, el director sueco Ruben Östlund, presenta en Juegos de hoy / Play una situación, que inflama cuestiones relativas a la constelación del poder y a la construcción de la identidad nacional e intensifica también el debate sobre la responsabilidad en la representación del racismo, todo a partir de lo que a primera vista parece un juego secreto de un grupo de niños.



Östlund ha suscitado polémica y elogios, muchas veces al mismo tiempo, con sus obras anteriores: The Guitar Mongoloid (Gitarrmongot, 2004) como Involuntary (De ofrivilliga, 2008) son filmes que buscan despojar al cinema sueco de su barniz bergmaniano de formalidad narrativa y obligaban al espectador a enfrentarse a sus propios prejuicios y debilidades como miembros de una sociedad hipócrita y cobarde.



Play no es una excepción, y está muy bien ejecutada en el aspecto técnico, pero, pese a la voluntad de Östlund de sacudir a su espectador, el filme corre el riesgo de caer en condescendientes argumentos racistas y alimentar el antagonismo histórico que plantea y que incluso trasciende la ficción narrativa. En consecuencia, la película necesita a un espectador que esté abierto a criticar la realidad que le rodea y a pensar, cosa que hoy día no es fácil, dado el panorama complaciente del cine en cartelera comercial.

Östlund coloca al espectador en una posición compleja: por una parte, lo hace ver a la gente pasar por delante de su campo de visión. y determina la responsabilidad de lo que se ve y de quien lo ve, pero no de quien lo muestra. Por tanto, ¿qué es lo que se quiere contar? ¿Cuáles son las “ideas” que se quiere despertar?



La acción parte de un centro comercial, donde cinco niños de entre once y trece años, comienzan a perseguir a otros tres. La cámara se precipita sobre ambos grupos como observador pasivo, y no tarda en advertir algo sospechoso: los dos grupos de muchachos se diferencian por el color de su piel, aparecen de una manera “racializada”. Incluso antes de que comience la acción, brota una sensación inquietante. El film continúa con su juego del gato y el ratón que dura todo un día, pero los primeros no ejercen su poder mediante la violencia, sino mediante la palabra y a un juego elaborado. Es un juego con expectativas y perjuicios. Y mientras los niños juegan, Östlund lo hace con el espectador.: entra y sale de cuadro, gira, se acelera, para. ¿Qué pretende contar? Quizá alude a esa mirada pasiva sobre la banalidad del mal, que no surge de acciones malvadas, sino de un comportamiento indiferente. El consentimiento silencioso de la masa que pasa de largo ante lo que no le gusta. Así, el film se expone desde la pasividad del mundo adulto, del que se desconecta y solo ve a los niños que van escalando en su gresca y persecución sin querer saber por qué.

Östlund, en todos sus largometrajes, realiza una observación y un reflejo sobre una Suecia que podría ser cualquier comunidad desarrollada de Occidente: vivir en determinados lugares o simplemente ser inmigrante de otra raza, equivale a pertenecer a la clase baja o trabajadora. El planteamiento de una identidad quebrada por parte del narrador visual, permite una separación de lo observado y los hechos, sin embargo, queda el desasosiego: ¿qué es lo que estamos viendo? ¿Por qué pasa esto? A diferencia de Haneke, Östlund no se atreve a llevar la provocación a su máxima consecuencia. El resultado es notable, pero extrañamente, indiferente, como la mirada sobre este juego cruel, especialmente cuando la resolución es como una bofetada en el rostro del adulto que no ha estado alerta.

Film de controversia, sin duda merece buscarse y verse, sobre todo para abrir debates y posibilidades. No todo el cine es de evasión y eso es algo que siempre es de agradecer.

Juegos de hoy / Play
Con Kevin Vaz, Johan Jonason y Yannick Diakité
Dirige: Ruben Östlund
Suecia, 2011


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