25 oct. 2012

Winona Ryder: "Los guiones inteligentes, una excepción"

Miguel Cane.



A sus 40 años, la actriz dejó atrás los problemas personales y retomó su carrera con El cisne negro, de Aronofsky. Ahora, al lado de su mentor de siempre, Tim Burton, regresa en Frankenweenie.

¿Qué fue de Winona Ryder? Parece el título de película, y quizá su historia podría prestarse a ello. Fue una estrella siendo aún adolescente y después fue una de las actrices más solicitadas de los noventa, con películas como Heathers, La edad de la inocencia, Mujercitas y La cruda realidad, pero Winona Laura Horowitz (Minnesota, 1971) sufrió un grave contratiempo en Hollywood hace cosa de una década, cuando la sorprendieron robando prendas y cosméticos en un gran almacén sin tener necesidad alguna de ello. El hecho suscitó un escándalo en la prensa y la llevó a presentarse ante un tribunal. Ahí reveló que padecía una profunda depresión, algo no muy diferente al rol que interpretó en Inocencia interrumpida. Su posterior colapso e ingreso a un centro psiquiátrico privado la alejó de la industria del cine y del ojo público durante varios años.



Ahora gradualmente trata de recuperar su lugar con participaciones en filmes como El cisne negro, El dilema y Frankenweenie, donde se vuelve a poner a las órdenes de Tim Burton, quien contribuyó a lanzarla a la fama con Beetlejuice el superfantasma y El joven manos de tijera. Wynona aporta su voz al personaje de Elsa Van Helsing en la reciente cinta de animación digital de peculiar director. La intérprete, nominada varias veces al Oscar, reparte su tiempo entre San Francisco y Nueva York, y confiesa estar muy satisfecha con su retorno al mundo de Burton.

¿QUÉ TAL FUE VOLVER A COLABORAR CON TIM BURTON DESPUÉS DE TANTOS AÑOS?
Trabajar con Tim es siempre un placer y teníamos mucho tiempo deseando una oportunidad para poder colaborar de nuevo, solo que no había sido posible. La cosa con Tim es especial, porque una siente, cuando no lo conoce, que va a encontrarse con un tipo oscuro y retorcido y, sin embargo, hay una pureza inesperada en él, una dulzura muy especial, un corazón de niño. Y es un genio, ni duda cabe. Es un sentimiento maravilloso para mí el que se asocie, de algún modo, mi nombre al de Tim Burton.



¿ES DIFÍCIL PRESTAR TU VOZ A UN PERSONAJE ANIMADO?
No, no, aunque tampoco te diría que es algo fácil. Verás, es muy complicado como actor tener que trabajar solo con tu voz, sin poder recurrir al lenguaje corporal. Aunque poner voz a personajes animados tampoco es nuevo para mí, ya lo había hecho para varios episodios de Los Simpson y fue algo muy divertido.

¿POR QUÉ SE TE IDENTIFICA TANTO CON TIM BURTON SI SOLO HICIERON DOS PELÍCULAS JUNTOS?
Queríamos hacer más, pero por agenda no pudimos. En Mars attacks me ofreció un papel que finalmente hizo otra actriz y Sleepy hollow coincidió con el rodaje de Inocencia interrumpida; en Big fish pasó lo mismo, pero él y yo siempre estamos en contacto y lo admiro mucho, así que ahora hubo oportunidad y sinergia y lo hicimos. Supongo que la gente nos asocia mucho porque somos poco convencionales. Siempre he sido un poco rara, incluso cuando rodamos Beetlejuice. Yo era una adolescente y el personaje de Lydia Deetz me ayudó a entender lo que estaba viviendo. Jamás me considere una chica común, pero he tenido la suerte de trabajar con directores que me entendían, como Tim o Martin Scorsese.



TE DEJAS VER POCO EN CINE, HAS TARDADO MUCHO TIEMPO EN VOLVER A LA GRAN PANTALLA...
Sí, es verdad. Me tomé un tiempo lejos de las cámaras, lo necesitaba; llevaba muchos años trabajando sin descanso y después de interpretar a tantos personajes, necesitaba saber quién era yo, ¿me entiendes? Estar a solas, conocerme a mí misma... Trabajé desde los 14 años sin parar hasta los 30; era demasiado, así que aprendí a decir que no. En este periodo de descanso me mudé a San Francisco, lejos de Beverly Hills y ese mundo. Empecé una nueva etapa. Necesitaba estar más cerca de mi familia, hacer cosas que antes no podía y darme tiempo exclusivamente personal.

¿SIENTES QUE HA CAMBIADO MUCHO HOLLYWOOD DESDE QUE EMPEZASTE EN LOS OCHENTA?
Absolutamente. Es una industria completamente diferente. Ya no se hacen películas para el mismo tipo de público. Se trabaja de otra manera. Por ejemplo, es raro que se hagan películas de época, y yo interpreté muchas en el pasado, como Drácula, con Francis Ford Coppola o La edad de la inocencia o Las brujas de Salem; los guiones adultos e inteligentes se han vuelto excepción, son muy difíciles de encontrar y ahora es mucho más difícil triunfar; hay muchas chicas más jóvenes que quieren ser estrellas y cada día llegan más. Acabo de cumplir 40 años. Llevo mucho tiempo en este negocio y empecé desde abajo, así que sé de lo que hablo.

DESPUÉS DE VARIOS AÑOS, EN 2010 REGRESASTE EN EL CISNE NEGRO Y LA GENTE SE SORPRENDIÓ MUCHO...
Sí. Yo tenía ganas de trabajar con Darren Aronofsky porque es, también, un genio. Me encantó mi personaje de Beth McIntyre en la película, por el paralelismo que existe entre ella y yo. Las dos estamos envejeciendo en nuestra profesión y nos vemos superadas por jóvenes talentos. Solo que Beth lo toma con desesperación y yo no (sonríe). Estoy consciente de la ley de la vida. No me importa. Yo ya fui famosa, sé que es algo que te exige muchísimo y ya no estoy dispuesta a seguir pagando el precio que implica estar siempre en el candelero, ¿entiendes?

UNA VEZ DECLARASTE QUE PARA SER ACTOR HAY QUE SUFRIR. ¿SIGUES PENSANDO ASÍ?
¡Dios, no! Tenía 19 años cuando dije eso. He crecido mucho desde entonces, he aprendido muchas cosas. Trabajé con gente como Meryl Streep y descubrí que puedes actuar y tener a tus hijos en el rodaje porque al final del día sigues siendo tú, y las actuaciones son simplemente ficción, al terminar te vas a casa y puedes tener una vida perfectamente normal. Si Meryl puede, hay esperanza para todos los demás.

¿TE ENVIABAN MEJORES GUIONES ANTES?
Sí, pero ese no es el punto. Siempre hubo guiones extraordinarios, buenos, mediocres, malos, de todo. Lo que pasa, a mi modo de ver, es que ocurrieron una serie de cosas al mismo tiempo. Dejé de actuar, luego Hollywood empezó a cambiar, ahora se hacen menos películas y las que se ruedan son casi todas para un público adolescente... y no me interesa tanto lo que se ofrece en ese aspecto.

¿DIRÍAS ENTONCES QUE DISFRUTAS AHORA MÁS DEL PROCESO INTERPRETATIVO?
Sí, por supuesto, aunque cada película es una experiencia distinta y hay que recurrir al baúl de tus recuerdos personales para brindar a cada papel el sentimiento adecuado. Pero sí, lo paso mucho mejor ahora. Es difícil para mí verme a través de los ojos del espectador. Trato de mantenerme lejos de las etiquetas que quieran colgarme. Como artista me interesa participar en proyectos que muestren la variedad de mi registro interpretativo. Como cualquiera que se dedique a la actuación, desconozco cuál va a ser mi futuro, porque ésta es una profesión donde todo cambia de un minuto a otro, pero hay algo que tengo bien claro. Si los proyectos que me ofrecen no son buenos, no reúnen los requisitos que me interesan, entonces prefiero no trabajar. Tengo otros intereses en la vida. Aprendí a no obtener toda mi satisfacción exclusivamente del trabajo.


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