16 ene. 2013

Amor / Amour, de Michael Haneke

Fragilidad

Miguel Cane.

Uno sabe que al entrar a ver una película de Michael Haneke, se expone a ver algo que muy probablemente le brutalizará las emociones. No será placentero, pero sin duda, en medio de la violencia sosegada encontrará destellos de una belleza insólita.



En Amor, nos presenta la historia de Georges y Anne, profesores de música clásica ya octogenarios y jubilados, con una gran cultura y un hogar sólido. Su hija, Eva, también se dedica a la música y vive fuera de Francia con su familia. Un día, Anne sufre un síncope y al volver a casa del hospital, tiene un lado del cuerpo paralizado. El amor que ha unido a la pareja durante tantos años será puesto a prueba.



Pronto se darán cuenta que algunas cosas que ocurren en la vida superan los sentimientos, por muy positivos y puros que sean.

Este es un drama hiperrealista realizado con tacto exquisito, que revela, no sin ternura o compasión, lo espantoso que puede ser el que, a causa de un problema de salud, todo lo que se daba por hecho, por asegurado, se venga abajo. Nuestra vulnerabilidad ante una espesura del dolor.



Es evidente que este filme no podría ser, sin contar con dos leyendas de la actuación como la pareja protagonista. En el papel de la mujer enferma, está la incomparable Emmanuelle Riva (nominada al Oscar), la cual genera un sentimiento en nosotros cercano, cálido hacía su personaje y a la vez nos sorprende cómo de manera tan natural se mete en el papel de un ser que gradualmente se va convirtiendo en un despojo, mientras la cámara de Haneke no se despega del deterioro. A su lado, su par: el inmenso Jean-Louis Trintrignant, que con sutileza (su especialidad, ¿recuerdan Un hombre y una mujer?) descubre las heridas que la enfermedad de su mujer le deja en su espíritu, en su cuerpo (se va degradando cada vez más), y finalmente en su psique. Isabelle Huppert (Eva, la hija) tiene una intervención crucial. Ella es la voz de la razón, donde su padre poco a poco sucumbe a la pérdida en vida, de su compañera.

Por muy conmovedora que sea la trama, no hay que olvidar que éste es un film de Michael Haneke, muy crudo, con la tristeza por base argumental, unido al amor que se profesan los personajes, y que irá mutando a medida que la enfermedad de uno de los componentes de la pareja, se vuelva cada vez más inhumana. Se trata de un film cuidadosamente armado, que tiene el propósito de mostrarnos un espejo, una posibilidad futura, que consigue encontrar la fibra sensible de las personas, y la oprime y desmenuza, para ver hasta que punto lo que das por sentado, o por asegurado puede volverse salvaje en un momento, y destruir la realidad más estable, para llegar a lo más lúgubre e insospechado.



Amor es uno de los filmes más hermosos del 2012. Explora sin titubeos ni maniqueísmo, la decadencia de una relación sin que los personajes hayan dejado de amarse, de acompañarse. El horror reside en que son sus propios cuerpos los que los traicionan, los que se pudren mientras los sentimientos y pensamientos permanecen intactos, pero atrapados en carne que se torna decrépita.

Este no es un filme ligero – muchos lo han acusado de ser deprimente, cosa que en cierta forma es cierta – pero sin lugar a dudas, es de vital importancia. Es un filme que nos habla a todos, y debe ser visto. El espectador se encontrará confrontado con su propio miedo, su fragilidad.

Esta es una obra maestra, que debe verse, aún pese al dolor que provoque. A la larga, la compensación es mayor que el sacrificio.

Amor/Amour
Con Emmanuelle Riva, Jean-Louis Trintignant e Isabelle Huppert
Dirige Michael Haneke
Austria/Francia 2012



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