22 ago. 2013

Blancanieves, de Pablo Berger (02). Por Miguel Cane.

Fantasía a la Española.

Miguel Cane.



El cuento de Blancanieves, la célebre trama de los hermanos Grimm se puso de moda el año pasado, con tres versiones cinematográficas: una visualmente exquisita y extravagante de Tarsem Sing, otra pedestre y violenta, con la chica esa de Crepúsculo, y la española, que llega casi un año después de su estreno a México, y llega precedida por una reputación lograda por romper los esquemas: la cinta está realizada en blanco y negro y es muda.



Se sitúa en la Andalucía de los años 20, donde tauromaquia y flamenco son el ambiente natural. Esta es una película en la que Pablo Berger fusiona lo clásico del estilo con lo más característico y profundo de esa España para crear una atmósfera deslumbrante, casi hipnótica, con soberbios momentos, como los que acontecen en La Colosal -inspirada en la mítica plaza de toros Monumental de Sevilla-, y secuencias acompañadas al compás de la música de Alfonso de Villalonga, hecha básicamente con las palmas. Con una esencia basada en el arte del toro, en el folclor español de las bailaoras y la feria de abril, que se plasman a la perfección.



Aunque la anécdota es de todo el mundo conocida, la manera en que se narra es insólita, rebuscada y sumamente satisfactoria; aquí no hay princesa, hay una joven que lleva en las venas la sangre taurina: la madrastra es perversa y de mal corazón, hay crimen y drama, pero también absurdo, magia, enanos --y sí, son siete--, toro, milagro, baile por soleares.



El reparto es fabuloso: Macarena García es el descubrimiento, un rostro virgen en celuloide que se transforma en Carmencita, tal es el apelativo de esta Blancanieves, de sonrisa luminosa y mirada arrolladora. Ella es la desdichada hija de un Daniel Giménez Cacho que está soberbio como un matador clásico, que sucumbe a la tragedia encarnada por supuesto, por la madrastra malvada de siempre: Maribel Verdú, que hace una auténtica creación de su papel, con atuendos estrafalarios y chic, con cada gesticulación cuidadosamente medida, con una entrega a hacer cine del modo más básico y a la vez, delirante.



Blancanieves es un cuento que todos conocen, pero poco ha preparado –ni siquiera la repugnante y sobrevalorada El Artista– al espectador actual para ver un espectáculo tan peculiar como éste: una película hermosa y notable, que deja huella precisamente por su individualidad, más allá de los recursos de los que se vale para hacerlo.

Blancanieves
Con Maribel Verdú, Macarena García y Daniel Giménez Cacho
Dirige Pablo Berger
España 2012




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