25 sept. 2013

Rush, Pasión y Gloria / Rush, de Ron Howard

Dioses del volante

Miguel Cane.



La legendaria rivalidad a lo largo de la década de los 70, en las pistas de la Fórmula 1 entre Niki Lauda y James Hunt, es el tema que eligió Ron Howard para realizar su primera película de acción, sin sacrificar el interés en una historia más humana, que ha sido el territorio que explora en sus filmes más serios, como Apolo 13 o Frost/Nixon.



El prácticamente impecable guión de Peter Morgan (The Queen) toma los polos opuestos – el intrépido y despreocupado Hunt (Chris Hemsworth) y el severo, profesionalísimo Lauda (un deslumbrante Daniel Brühl), desde el primer instante en que coinciden en una pista en 1970 y los sigue a toda velocidad hasta la cima de la Fórmula 1; una rivalidad sustentada en la abrumadora necesidad de superar al otro, que todo lo consume.



Howard muestra, sin embargo, cómo esos sentimientos gradualmente (en contraste), se tornen en aprecio y la necesidad de superarse a sí mismos. Los actores principales ofrecen interpretaciones muy logradas, especialmente Brühl, que literalmente se transforma en Lauda, con una sutileza poco común: no se trata de un trabajo mecánico de biopic; es una exploración sensible y milimétrica de un personaje complejo, que tiene una gran contraparte en la brillante intervención de Alexandra Maria Lara como Marlene Knaus, la futura Fräu Lauda, que aporta un ángulo sensible e inesperado en un filme cargado de testosterona.



Otro aspecto interesante del filme, y que deja sin aliento al espectador, es su fidelidad a la sensación de ser un piloto de carreras en las secuencias de velocidad. Howard no escatima en recursos y en una vertiginosa edición para recrear las carreras de Fórmula 1 con maestría.

Rush es posiblemente el mejor filme que ha hecho Howard en años. Libre de las restricciones de un estudio hollywoodense (la película se financió de manera independiente y se rodó integramente en Europa), se permite trabajar con libertad con personajes auténticos que podrán resultar insoportables (la vanidad de Hunt, la neurosis de Lauda) y sin embargo se dejan ver como los aspectos humanos de auténticos dioses de la velocidad.

Apasionante, con un gran ritmo, excelente música de Hans Zimmer y no exento de alguna trampa de convencionalismo al servicio de la trama, se trata de un filme que satisface a dos tipos muy específicos de espectador: el adicto a la acción y la velocidad, y el que prefiere estudios más serenos de la psicología de los personajes.

Un auténtico triunfo para el director y sobre todo, para Daniel Brühl, que es la revelación del año para un público que no lo conocía realmente fuera del continente europeo.

Rush, Pasión y Gloria / Rush
Con Chris Hemsworth, Daniel Brühl, Alexandra Maria Lara y Olivia Wilde.
Dirige Ron Howard
EU/Alemania/Reino Unido/Francia 2013




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