13 nov. 2013

Carrie, de Kimberly Peirce

Una chica llamada Carrie

Miguel Cane.



La historia de Carrie, basada en la novela debut de Stephen King y llevada a la pantalla en 1976 por Brian DePalma, en un filme hoy considerado clásico en el que Piper Laurie y Sissy Spacek dieron actuaciones magistrales, es tan conocida, que no es necesario contar someramente de qué se trata.



Sin embargo, es esa misma universalidad en su tema, lo que le ha dado tantas versiones; no sólo la ya mencionada, sino también una miniserie de TV en 2002 y un musical de Broadway, famoso por haber sido un monumental fracaso dos veces en dos décadas distintas. Variación retorcida del arquetipo de la Cenicienta, esta es la historia del violento despertar de una joven a la crueldad del mundo adulto, y su espantosa venganza.



Que exista una nueva versión, esta vez con la particularidad de estar protagonizada por una adolescente – Chlöe Grace Moretz, que tiene la misma edad del personaje, donde la Spacek tenía 26 años y Ángela Bettis 30 – y dirigida por una mujer (Kimberly Peirce, cuyo filme debut, Los muchachos no lloran / Boys don't cry, aún resuena), no es de sorprender. Esta es de esas historias, como Oliver Twist o Hamlet o Drácula, con personajes icónicos – la antiheroína atormentada, la madre monstruosa, la malévola niña rica, la chica buena a la que le remuerde la conciencia – que cada cierto tiempo suscita una nueva versión, para una nueva generación, aún si no hay muchos ángulos nuevos de dónde narrar.



En esta ocasión Roberto Aguirre-Sacasa adapta la novela y el guión previo de Lawrence D. Cohen (hecho para la versión de DePalma) y aporta algunos elementos temáticos modernos: las redes sociales, YouTube, el ciberbullying tan de hoy, pero básicamente se ciñe a una fórmula probada.

La Peirce hace un buen trabajo de dirección y especialmente Julianne Moore está muy bien como Margaret White, la madre fanática religiosa que ama y odia a su única hija de modo obsesivo, aún si la sombra de la monumental interpretación de Piper Laurie está presente. Se nota una mayor riqueza de recursos en los efectos especiales. En suma, Carrie es una buena película de terror, de calidad notable, con emotividad y fuerza, con momentos casi excelentes, pero al final, nada de esto, tan bueno y notable, consigue desvanecer la impresión del clásico.

Carrie
Con Chlöe Grace Moretz, Julianne Moore, Judy Greer y Gabriella Wilde
Dirige: Kimberly Peirce.
EU 2013



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