4 dic. 2013

Joseph Gordon-Levitt: Yo la llamaría una historia de amor, pero una historia de amor bastante jodida

Miguel Cane.



Comenzó su carrera siendo muy pequeño, en el revival de la serie de culto de TV Sombras tenebrosas en 1990, y desde entonces Joseph Gordon-Levitt (Los Ángeles, California, 1981) no ha dejado de trabajar ante las cámaras, evolucionando primero en el exitoso programa La tercera roca del sol y una sólida carrera en cine con hitos como 500 días con ella, 50/50, El Origen, Batman: The Dark Knight Rises y Looper. Ahora, da una variación a su carrera al incorporar a ésta la faceta de director al debutar con Don Jon una cinta tragicómica en la que comparte créditos con Scarlett Johansson y Julianne Moore y que tras una exitosa gira en el circuito festivalero, llega a las carteleras de América Latina y México.

¿Qué te inspiró hacer una película como ésta? ¿Qué te llevó a escribirla y dirigirla?
Quise contar una historia que tratara acerca de cómo la gente clasifica a los demás en la vida. Supongo que en parte tiene que ver con el hecho de que he sido actor toda mi vida, desde muy niño, y nuestra cultura occidental tiene una tendencia a deshumanizar a las personas que aparecen en las películas y en la televisión, olvidarse de que son humanos también. O igual, es porque me crié con los ideales por los que luchó mi madre durante el movimiento feminista en los años sesenta y setenta. O tal vez porque siempre me ha fascinado cómo conectamos o en este caso, cómo nos desconectamos de otros. Parece algo simple, pero tiene sus complejidades.


¿Pensaste en interpretar el personaje principal al escribirla o surgió la idea después? ¿Cómo le diste forma?
No lo pensé como algo para mí al principio, pero luego me fue gustando mucho la idea. Verás, el personaje apareció mientras imaginaba casos en que la gente deshumaniza a otros: pensé en un sujeto que se la vive frente a su computadora viendo porno. Sólo eso le da sentido a su vida. El porno. Y me pareció una metáfora perfecta. La mujer en la pantalla no es más que un objeto para él. No hay conexión alguna. Entonces, salió el actor en mí y comencé a pensar en quién podría ser ese tipo. ¿Por qué es adicto al porno? ¿Por qué no puede conectar con una chica de verdad? Entonces me di cuenta de que si el personaje fuera así, sólo sería un patético solitario. Sin embargo, si fuera un mujeriego con éxito entre las chicas, el proverbial Don Juan, y aun así se viese atraído por la pornografía, entonces podría haber un tema. Y me convencí a mí mismo de que sería divertido e interesante, ¡y un reto!, hacerlo.


¿Cómo percibes tú la historia de Don Juan? ¿Lo ves como un arquetipo aún vigente en la sociedad actual?
¡Claro! Don Juan siempre ha existido de muchas formas; para mí, sus historias son principalmente tragedias en las que el protagonista eventualmente se ve arruinado por sus defectos, pero no es un villano. Es un seductor. Y es algo que sigue muy vigente hoy en día. Ahora bien, yo prefiero historias con un equilibro entre oscuridad y luz. Quise que la película tuviera esperanza. Así que decidí hacer algo más cómico. Don Jon es una comedia negra y sí, el personaje es bastante despreciable en muchos sentidos, pero creo que los espectadores empezarán a apreciar lo que le pasa.

No sólo es sobre cómo la gente deshumaniza a los demás, también trata de cómo nos conectamos el uno al otro. En ese sentido, ¿dirías que es una historia de amor?
Pues sí, yo la llamaría una historia de amor. Pero una historia de amor bastante jodida (risas).

¿Fue complicado para ti elaborar el guión tú solo?
Más que nada me tomó tiempo hacerlo. La historia se me ocurrió hace unos cuatro años. Pasé un par de años dándole vueltas y tomaba notas pero no fue hasta que estuve en Vancouver, rodando 50/50, que se me ocurrió darle un tono cómico y empecé a escribir. Y no estuve solo, tuve apoyo y crítica. Mientras trabajaba con el ingenioso guionista Dave Koepp, en Premium Rush, hice reescrituras. Nunca pensé en ello como un trabajo. Fue un regalo que me hacía a mí mismo en mis ratos libres, durante un año. Terminé el primer borrador mientras estaba en Londres con Batman y supe que sería una realidad.

¿Cuáles fueron los retos a la hora de interpretar tu personaje?
Al haberlo escrito yo, tuve más tiempo de lo normal para preparar el papel. Cuando llegó el momento de rodar, todo salió bastante fluido. Supongo que el reto más importante de este personaje era el físico – Jon es un tipo muy vanidoso que se enorgullece de su físico. Y yo no soy así para nada. Durante seis meses anteriores al rodaje, iba al gimnasio cinco días a la semana y comía cantidades ridículas de pollo. Conseguí aumentar cinco kilos, solamente en músculos. Hubo gente que me preguntaba si iba a seguir esa rutina, al terminar el rodaje ¡y siempre dije que de ninguna manera! (Risas).

Tienes un excelente elenco de soporte. ¿Cómo conseguiste involucrar a actrices como Julianne Moore o Scarlett Johansson?
Tuve muchísima suerte. Soy el tipo más afortunado del mundo, de verdad. Mientras escribía el personaje de Barbara Sugarman, siempre me imaginé a Scarlett. Nunca pensé en otra actriz. En parte porque al verla en un sketch en Saturday Night Live me di cuenta de que tiene un timing cómico espectacular y que no ha aprovechado mucho; yo la admiraba por su trabajo en películas como Lost in Translation, Vicky Cristina, Barcelona o Match Point, pero no la había visto hacer comedia. No nos conocíamos, pero quise hablarle del guión antes de que lo leyera así que volé a Alburquerque donde Scarlett estaba filmando Los Vengadores. Tuvimos una conversación sobre hombres y mujeres, sobre el amor y la lujuria, la conexión y la deshumanización, la pornografía y el romance en Hollywood, la familia, la religión, la imagen exterior y todo lo demás. Poco después lo leyó y afortunadamente le encantó. ¡No se qué hubiera hecho si no le hubiera gustado! Y sobre Julianne… es una diosa, basta verla en Boogie Nights o en Las Horas o Lejos del Cielo. El personaje de Esther le queda como anillo al dedo y no podía imaginar a otra actriz en ese rol. Me acerqué igual a ella, con el guión y mis ideas y se subió al bote de inmediato. Es una actriz formidable y muy creativa. Fue espléndido contar con ambas.

¿Es fácil compaginar este espíritu independiente con las grandes producciones que ahora te ofrecen?
Creo que es el futuro del cine. Por ejemplo, Don Jon es un proyecto que realicé siguiendo mis propios gustos, mis instintos y mis ideas, y sin ánimo de lucro. No me importa no ganar un centavo con ella. La hice por amor. El público me va conociendo gracias a películas como El caballero oscuro o El Origen y puede que eso haga que se interese más por nuestro trabajo en esta cinta, con el que pretendemos ir un poco más allá de la norma y contar esa historia. Hay películas que ayudan a financiar proyectos más modestos. Ayudan a hacer realidad los sueños. Y por eso acepto hacer películas grandes.

¿De dónde le viene esa faceta tuya tan independiente?
Mis papás son un ejemplo. Mi padre fue periodista en una radio pública donde también trabajaba mi madre; y en un país como Estados Unidos, donde nunca hay dinero para la educación o para la información independiente, ellos me inculcaron valores como la necesidad de compartir, de ayudar y de entender el impacto de nuestras acciones en la vida de otros. Hacer una diferencia.


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