26 nov. 2008

El niño del pijama de rayas / The Boy in the Striped Pajamas, de Mark Herman

Miguel Cane



Miramax Films' The Boy in the Striped Pajamas



Basada en uno de los best-sellers más grandes del año, la nueva cinta de Mark Herman, el cineasta británico que hace una década saltó a la fama con la deliciosa comedia Vocecita (Little voice) es, efectivamente, muy fiel a la novela de John Boyne; parte de un material interesante pero sobreexpuesto en el cine y sin embargo logra mantener el interés gracias al punto de vista a partir del cual se narra la historia: durante la segunda guerra mundial una familia alemana se traslada de Berlín a Auschwitz, donde el padre de familia deberá dirigir el campo de concentración.

El personaje central es Bruno, un niño de 8 años que descubre un nuevo mundo con su llegada a su nuevo hogar, y es a través de sus ojos de inocencia cuyos ojos veremos el sin sentido de la guerra y de la barbarie nazi. Bruno niño a fin, conoce, en una de sus escapadas, a un niño judío que se encuentra al otro lado de la alambrada. A partir de ahí nacerá una amistad entre los dos, marcada por la horripilante situación que les ha tocado vivir.







Podría decirse que El niño del pijama de rayas es el equivalente a La vida es bella pero desde el punto de vista de los alemanes y sin darle la misma importancia a lo cómico. La cinta, al mostrar el horror desde los ojos de Bruno, deja más palpable la atrocidad de la guerra, él ve a todas las personas como iguales, y no entiende la actitud de su padre ni de otros nazis hacia esas personas a los cuáles él llama los granjeros.

La película mantiene algún momento de humor, algunos momentos entrañables y otros forzadamente emotivos que afectan el bien trabajo del director, para apelar a – y acaso manipular- los sentimientos del espectador. Herman muestra una puesta en escena muy clásica, coherente con el momento histórico; no pierde el ritmo, valiéndose en buena parte en la labor de sus intérpretes.





Por un lado está Asa Butterfield, el pequeño protagonista, que trasmite la inocencia e ingenio de un niño que no está envenenado por el contexto de su vida, al igual que Shmuel (Jack Scanlon), como su amiguito; también destaca la notable actuación de Vera Farmiga como una madre y esposa abnegada que poco a poco descubre la monstruosidad oficiosa de su marido (David Thewlis), quien a su vez debe separar sus roles de padre y comandante nazi, mostrando las dos caras de la medalla en una misma persona. Otro factor que realza el ambiente es la música de James Horner, mientras que los diálogos entre los dos niños, dan vida a una trama donde el holocausto no se manifiesta con pesadez ni estridencia, que hubiera sido un camino fácil.

El niño del pijama de rayas tiene una factura técnica admirable, e interpretaciones logradas, aún si deviene en lugares comunes inevitables y tiene un final sensiblero que afecta lo que se construyó con esmero en el deseo de congraciarse con un público al que no se atreve a sacudir del todo, pese a que consigue sacar la lágrima de un modo que si bien no es barato, podría haber sido más digno de lo que realmente es.

El niño del pijama de rayas/The Boy in the Striped Pajamas

Con David Thewlis, Vera Farmiga, Asa Buttefield, Jack Scanlon y Rupert Friend

Dirige: Mark Herman

Estados Unidos/Reino Unido, 2008



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