31 dic. 2008

Teeth, ópera prima de Mitchell Lichtenstein

Paxton Hernández




Cuando José Felipe Coria escribió su magnífica reseña sobre Hostal de Eli Roth, hace casi 2 años y medio, bien tuvo a afirmar que el horror es un género fílmico proteico: puede ser por igual revolucionario o reaccionario, todo depende de la luz con que se mire.

Estrenada en el Festival de Sundance, Teeth (EUA, 2008), ópera prima de Mitchell Lichtenstein, es un filme tan perturbado psicosexualmente que, por supuesto, no ha merecido estreno en ninguna nación de Latinoamérica, ni en corrida comercial ni en festivalera.

La cinta versa sobre la adolescente virginal Dawn (Jess Weixler sensacional), y el descubrimiento de que su propia vagina es encarnación viva del mito de la vagina dentada, convertida en monstruo mutila-penes, "la pesadilla de la impotencia masculina y del miedo al empoderamiento sexual de la mujer". Se podría pensar que porque Dawn pertenece a esos grupos que prometen mantenerse vírgenes hasta el matrimonio, la cinta desprende ideología conservadora. Nada más alejado de la verdad, porque en cuanto Dawn aprende a controlarlo, es desvirgada a placer por un vecinito que la pretende. La fábula feminista llevada hasta el límite: ella decide quién entra y quién no.




De narrativa por completo impecable, Teeth haría rabiar a creacionistas recalcitrantes. La idea de que la misma naturaleza y adaptación biológica le permitiría desarrollar a una mujer sus armas naturales contra el ultraje les haría echar espuma por la boca. Pero la venganza visceral seudoincestuosa que acomete Dawn en contra de su odiado hermanastro Brad (John Hensley tan repulsivo e hígado como su personaje en la TVserie Nip/Tuck) para ajusticiar a sus padres, les daría un infarto.

*Teeth está disponible a la venta en DVD Región 1.






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