22 dic. 2008

YES, de Sally Potter

Miguel Cane



Sony Pictures Classics' Yes



Sally Potter es una directora cuya obra es tan sui-generis, que resultaría imposible el poder categorizarla como perteneciente a un solo genero o corriente. Lo cierto, es que cada uno de los filmes que ha presentado en los últimos años – a partir del estreno de Orlando en 1992- ha sido una auténtica maravilla de realización en todos los aspectos, tanto técnicos como actorales, resultando en que el público no pueda mantenerse indiferente a una cinta con su sello.



Stephanie Leonidas and Joan Allen in Sony Pictures Classics' Yes



Esta cinta se presentó por primera vez en 2005 como parte de la sección oficial del Festival Internacional de Cine Urbano y la realizadora estuvo presente para su estreno. Ahora, casi doce meses después, se lanza en el circuito de cine de arte y una segunda vista sirve para confirmar lo que era evidente desde su primera exhibición: Yes es una cinta sensual en sus elementos que van desde el libreto – obra también de la directora- cuyos diálogos son poesía, sorprendente, acariciante, cautivadora, hasta la fotografía de Aleksei Rodionov (quien ya había colaborado con Potter) que ilumina y da forma a las escenas donde vemos a una pareja anónima que se sumerge en las aguas de una relación amorosa que ninguno anticipaba.



Joan Allen in Sony Pictures Classics' Yes



La anécdota es la siguiente: ella (la deslumbrante Joan Allen, que nunca había interpretado a un personaje parecido y da un registro espléndido a su interpretación) es una científica especializada en biogenética, cuyo matrimonio convencional con un político bien educado pero frío (el australiano Sam Neill) se ha convertido en una representación elegante y esmerada de lo que se supone es la vida en común y al que sólo puede sobrevivir gracias a la pasión que en ella despierta su trabajo.

Una noche, durante una cena de gala, conoce a un atractivo chef – aunque eso no es todo lo que es- de origen libanés (Simon Abkarian) y el ardoroso arrebato es inevitable. La mutua respuesta visceral de sus cuerpos y personalidades, su deseo carnal, sirve como un marco para que la directora explore en una alegoría temas que le interesan: la filosofía de occidente versus oriente, el islam contra el imperialismo yankee, la dicotomía de los sexos, la secesión aparente entre nuestros anhelos y nuestros convenios.

La relación entre estos dos anónimos – nunca conocemos sus nombres- toca muchos temas y a otros personajes – entre ellos la legendaria actriz británica Sheila Hancock, con un papel pequeño pero crucial, que además tiene algunos de los mejores diálogos de la cinta-, en un kaleidoscopio de imágenes y percepciones que contribuyen a hacer de esta cinta (que hace además un uso notable de música que va desde Satie y Philip Glass hasta Eric Clapton y Tom Waits) algo parecido a una joya en celuloide; es admirable y primorosa, si bien no será del gusto de todos los que la vean.

No obstante, debe ser vista y comentada, ya que es de las pocas películas de estreno reciente, que tiene una vida posterior al salir del cine, en forma de los pensamientos, ideas y hasta deseos sensuales, que despierta en el espectador al concluir la proyección.

Yes

Con: Joan Allen, Simon Abakarian, Sam Neill y Sheila Hancock.

Guión: Sally Potter. Música: Philip Glass, Eric Satie, Tom Waits

Dirige: Sally Potter (Estados Unidos/Reino Unido 2004)


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