13 ene. 2009

Penélope, una chica diferente / Penélope, de Mark Palansky

Miguel Cane

Siguiendo la pauta estética y la paleta de colores de las películas de Tim Burton (más específicamente Big Fish, incluso en la tipografía), esta cinta, ópera prima del cineasta británico Mark Palansky, llega a las pantallas con casi dos años de retraso, pese a tener un elenco de actores famosos. Esto principalmente se debe a problemas de distribución, no a algún defecto de la cinta en sí. De hecho, se trata ostensiblemente de una película “bonita” en su forma e intención, si bien no resulta del todo efectiva.




Summit Entertainment's Penelope






Christina Ricci in Summit Entertainment's Penelope



La trama, concebida a manera de un cuento de hadas (con bruja y todo) gira en torno a las aventuras y desventuras de Penelope Wilhern, la hija de una aristocrática familia afligida por una maldición secreta ocasionada por una tragedia en el pasado familiar: su nariz es como el hocico de un cerdo. Pero hay esperanza, ya que la maldición puede romperse si Penelope consigue el amor de alguien que la acepte tal y como es.

Pero la cosa es así: nuestra joven heroína está harta de esperar a que el proverbial príncipe azul aparezca, estando recluida en la mansión de sus padres. Cuando por fin consigue salir al mundo exterior, su foto es publicada en los periódicos y se convierte en un freak, lo que le obliga a reflexionar sobre lo que significa sentirse diferente – y lo que significa ser amada. La cosa es: ¿lo logrará?



Uno sabe que sí, en estas películas siempre sucede, y desde la primera secuencia, la cinta utiliza su humor benévolo y su factura risueña repleta de personajes arquetípicos, por lo que en su primera mitad, resulta bastante entretenida, gracias a un ritmo correcto y unos inocentes gags cuyas carencias quedan sabiamente ocultas tanto detrás de una estética onírica y fantasiosa como, sobretodo, de la actuación de Christina Ricci, que es el centro que amalgama la historia.

Toda vez que su planteamiento ha sido expuesto, Penelope comienza a divagar en diferentes direcciones, sin lograr decidirse sobre cual debe ser el camino a seguir, insistiendo en el mismo tema hasta resultar reiterativa, a pesar de sus aciertos. Quizá para no perder la gracia del espectador, hay un giro un poco abrupto; más espcíficamente cuando la protagonista abandona su mundo privado y a sus padres (Catherine O’Hara y Richard E. Grant, cómicos y exagerados) para saltar al mundo real, donde hace migas con Annie (Reese Witherspoon, en un papel que se antoja casi de relleno) y conoce al consabido posible galán, encarnado por James McAvoy, a quien le sale el rol un tanto tibio.

Así pues, ésta es una película bonita de ver, bien construida, aunque le falta la chispa que la haga salir de la repetitiva fórmula en qué se basa. Dispone de muy buenos momentos y en general, tanto interpretativa como técnicamente es excelente. Sin embargo, se queda un poco a medio pulir; le falta el soltarse del todo para ser lo que origialmente se pretendía que fuera: propone una historia extravagante y fantástica, pero sólo se queda en una cinta que cumple en el renglón de ser una comedia entretenida y para el consumo del público familiar, pero Palansky nunca acaba de sorprender y el cuento se queda en un simple “colorín colorado”, donde pudo dar mucho más, por qué había de donde cortar.

Penelope/Penelope: Una Chica Diferente

Con Christina Ricci, James McAvoy, Catherine O'Hara, Peter Dinklage, Richard E. Grant, Simon Woods y Reese Witherspoon.

Dirige: Mark Palansky

Estados Unidos/Reino Unido (2006)



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