27 ene. 2009

Río Místico / Mystic River, de Clint Eastwood

Miguel Cane

La ciudad de Boston no sólo es historia americana, familias aristocráticas y Harvard. Existe otro aspecto suyo pocas veces capturado en celuloide, y es en ese lado casi desconocido que se inicia la historia al apagarse la luz en la sala.






La cosa es de esta manera; cuando eran niños, Jimmy Markum (Sean Penn), Dave Boyle (Tim Robbins) y Sean Devine (Kevin Bacon) se pasaban los días jugando a la pelota en la calle, del mismo modo que la mayoría de los niños de su vecindario de clase obrera de la zona este de Buckingham. Casi nunca pasaba nada en su barrio, hasta que Dave fue obligado por dos fulanos que se decían policías a dar un fatídico paseo en auto, que cambiaría sus vidas para siempre.

Veinticinco años después, los tres vuelven a ser reunidos por otro evento que les cambia la vida – el brutal homicidio de Katey, la hija de 19 años de Jimmy. Sean, que ahora es policía, es asignado al caso, y junto con su sargento (Laurence Fishburne) tiene la responsabilidad de resolver el crimen aparentemente sin sentido. También deben mantener a Jimmy bajo control porque éste se ha convertido en un hombre impulsado por la ira violenta a encontrar al asesino de su hija.






Conectado al crimen por una serie de peculiares circunstancias, Dave se ve obligado a enfrentarse a los demonios de su propio pasado. Estos demonios amenazan con destruir su ya de por sí endeble matrimonio así como todas sus esperanzas para el futuro. A medida que la investigación se concentra en estos tres amigos, se despliega una siniestra historia que tiene que ver con la amistad, la familia y la inocencia perdida demasiado pronto.

A los 73 años, el protagonista de "Harry, el sucio" sigue haciéndole honor al título que le designó la revista masculina Men's Journal, al elegirlo como el "más macho" de todos los tiempos. Sin embargo, en "Río Místico" este actor y director estadounidense muestra su lado emocional. Desde su primera lectura de la historia, Eastwood supo que quería llevar a la pantalla la novela de Dennis Lehane, Mystic River. “Leí el libro y quise comprar los derechos de inmediato”, recuerda. “Es una historia cautivante con un enorme potencial cinematográfico. Los personajes son complejos, interesentes y están bien definidos”.

Eastwood, quien en 1993 ganó los premios de la Academia al mejor director y a la mejor película por su western “Los Imperdonables” (repetiría la hazaña en 2005 con Million Dollar Baby), aporta un punto de vista frugal y cándido a “Río Místico”.

Comprometido con crear un universo auténtico, Eastwood explora la historia entretejida de tres hombres, los terribles eventos que marcaron su niñez y le dieron forma a sus futuros, y las decisiones irrevocables que finalmente se ven obligados a tomar. Individualmente, estos personajes deben aceptar sus propios demonios personales mientras luchan con temas que aportan gran tensión al proyecto.

Por su parte Sean Penn, crea a Jimmy Markum, un personaje complejo, que, como el resto, tiene muchos niveles que van más allá de la superficie. Al principio lo vemos como padre amoroso y esposo leal, que junto con su esposa, Annabeth (la espléndida Laura Linney) ha criado a tres hijas y que, repentinamente ve su mundo desgarrado de manera atroz. A primera vista, es una víctima, hasta que descubrimos conforme avanza la trama, que hay más en él que lo visto a la primera. Jimmy es todo esto, pero hay algo más, un aspecto desconocido, violento y hasta peligroso en él y en su devota esposa, cuya lealtad a sus seres queridos no tiene límites. “Annabeth es fuerte, muy, muy fuerte”, dice Laura Linney de su personaje. “No es sólo un ama de casa y madre de familia. Es como una leona, muy protectora. Posee un enorme sentido del orgullo y la dignidad. Siempre está en guardia – posee un aire desafiante”. Así, es ella quien juega un papel clave (y monstruoso) en la resolución de la historia.

Los otros personajes son igualmente complejos: mientras Jimmy estaba en prisión, Sean, su amigo de la infancia, dedicó su vida a trabajar del lado de la justicia, convirtiéndose en un detective de homicidios del estado de Massachusetts. Cada vez más alienado de su humanidad por la crueldad que ve durante sus investigaciones, y separado. Sean ha llegado a dudar del significado de su labor, interpretado por Kevin Bacon posee una profunda sensibilidad, aún cuando se halla en la balanza entre un crimen y algo peor; pero quien definitivamente se lleva la cinta es Tim Robbins como el atormentado Dave, un hombre maduro que es en realidad sólo un fantasma, ya que no importa el que haya tenido una familia, muy probablemente murió al ser secuestrado por pederastas cuando era niño: su trabajo es tan doloroso que el espectador queda atrapado con él y no puede evitar seguirlo hasta su última confrontación. Su mujer, Celeste (Marcia Gay Harden, ganadora de un Oscar por “Pollock”) es frágil y quebradiza, amén de impulsiva y estúpida; sin saberlo, hará que su matrimonio – o bien, lo que pasa por un matrimonio- se convierta en cenizas, al igual que su futuro.

Eastwood brinda cátedra de cine en la película veinticuatro de su carrera como cineasta. Narra esta historia con tal maestría que la historia engancha por completo al espectador desde la primera escena algo que no se da a menudo últimamente en las grandes producciones americanas. A diferencia de otros trabajos de suspenso que él mismo dirigió en el pasado – baste recordar la tediosa Medianoche en el Jardín del Bien y el Mal o la insufrible Puentes de Madison- este film contiene una profunda carga dramática. El guión trata temas complicados como el abuso de menores y la muerte de un ser querido a raíz de un asesinato que no son fáciles de manejar a este nivel por medio de un thriller convencional. El que al final se revele que las causas del asesinato sean tan banales como las raíces del mal descritas por Hannah Arendt sólo contribuye a que el efecto tenga mayor resonancia para el espectador, como si hubiera sido abofeteado.

La cinta está basada en la obra de Dennis Lehane, escritor que antes de vivir de la literatura trabajo varios años como asesor psicológico de chicos violados. Cuando escribió el libro definitivamente sabía de los que hablaba. La adaptación de la novela corrió por cuenta de Brian Helgeland. Algo que no se puede dejar de mencionar es la música que compuso el mismo Eastwood, cuyas melodías dan emoción a las escenas, particularmente aportándoles un sentir pastoral en las partes climáticas, donde se conjuga con los temas de redención y sacrificio.

De este modo, "Río Místico" le ha permitido a Eastwood consolidar su importante tribuna en el cine, lograda gracias a varias de sus anteriores realizaciones fílmicas: lo que la distingue es su manera de abordar tópicos como la amistad, la lealtad y vida conyugal, así como otros tan espinosos como la pedofilia."Es una historia cautivante. Los personajes son personas reales que tratan de aceptar quiénes son en circunstancias muy difíciles", resume el director, que también tuvo ambiciones políticas, llegando a ser alcalde de Carmel, California.

La crítica estadounidense y alrededor del mundo aclamó esta película. Sea como fuere su futuro, la cinta existe y al encenderse las luces, el espectador abandona de la sala con la sensación de que ha presenciado escenas de vida que lo han sacudido, algo que sólo pueden lograr las películas destinadas a trascender el medio, y convertirse en alegoría de un lugar y, sobre todo, un tiempo.


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