27 ene 2009

Serpientes a bordo / Snakes on a plane, de David R. Ellis

Miguel Cane

Es un mal día para el alivianado Sean Jones (Nathan Phillips) cuando se topa con el brutal asesinato de un juez en manos del buscado pero esquivo criminal, Eddie Kim. Kim esperaba que este golpe detuviera una investigación criminal sobre sus opeaciones como narco a gran escala, entre otras lindezas, pero un testigo es mucha lata.



New Line Cinema's Snakes on a Plane





Mark Houghton in New Line's Snakes on a Plane





Samuel L. Jackson in New Line Cinema's Snakes on a Plane




Sean debe presentarse frente al jurado en Los Ángeles, y para hacer eso, primero debe salir de Hawai y llegar al continente sin ser silenciado. Esto no es sencillo de lograr ya que Kim y sus maleantes saben lo que Sean vio y también saben que es el único que podría derrumbar su imperio criminal. Obvio, harán lo que sea necesario para detenerlo.

El agente del FBI Neville Flynn (Samuel L. Jackson) es experto en situaciones peligrosas. Salva a Sean del primer intento criminal de Kim pocas horas después de haber presenciado el crimen. Flynn, malhablado y temperamental está listo para el desafío que implica llevar a Sean a Los Ángeles y encerrar al criminal más buscado de los Estados Unidos.


El plan es utilizar un avión privado como señuelo y enviar a Sean en la primera clase de un avión comercial para que llegue sano y salvo a testificar. Sin embargo, le pasan el chisme a Kim y éste decide que para evitar que el muchachón abra el pico, utilizará el método más estrambótico y descabellado: atascar de serpientes el avión.

De ahí, todos los clichés habidos y por haber en una cinta de desastre aéreo – la joven madre con su bebé, la azafata dulce, sensible e inteligente, una caricatura de Paris Hilton (¿Por qué, si Rachel Blanchard es una actriz con talento?) con todo y perrito, etcétera, etcétera- se hacen presentes y se explotan bien y bonito: la idea es hacer una cinta de clase B con los efectos, presupuesto e incluso reparto de una cinta de primera, aunque los resultados son, por decir lo mínimo, irregulares y hasta babosones.


La cinta es arrítmica, literalmente serpentea y las descargas de adrenalina, concebidas por el director David R. Ellis, que en su cinta anterior, Celular, también arrojó la credibilidad y la coherencia por la ventana, aunque bien colocadas en muchos casos, no consiguen evitar que sea sumamente predecible. Pese a esto, no aburre, pero tampoco es una maravilla. La verdad, es que puede apreciarse como una vacilada, pero no llega a mucho más que eso. Los cinéfilos que se hayan creído la trápala publicitaria que la designa cinta de “culto” instantáneo, se llevarán un menudo chasco. Para que una película genere un seguimiento de culto, necesita tener diversos elementos: actuaciones memorables, un guión que se abra a muchas interpretaciones, personajes entrañables o bien, un corazón enorme.

Y Serpientes a bordo, no tiene absolutamente nada de esto.

Aterrizaje forzoso, supone uno. Pero si ustedes quieren ir a verla, son sus noventa minutos, que conste…

Serpientes a bordo/Snakes on a plane

Con Samuel L. Jackson, Julianna Margulies, Nathan Phillips, Rachel Blanchard y Elsa Pataky.

Dirige. David R. Ellis

Estados Unidos, 2006


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