15 ene. 2009

Star Wars Episodio III: La venganza de los Sith, de George Lucas

Miguel Cane


The theatrical poster for 20th Century Fox's Star Wars: Episode III


En una escena de esta anticipada conclusión producida y dirigida por George Lucas para la saga Star Wars, la hermosa y ostensiblemente embarazada Senadora Padmé Amidala (Natalie Portman), se despide de Anakin Skywalker en la terraza de su penthouse en el planeta-metrópoli Coruscant. Al quedar sola comienza, desconsoladamente, a llorar. Por un momento, surge la duda: ¿por qué las lágrimas? ¿Son porque el personaje anticipa el ominoso destino de su caballero Jedi, o porque la joven actriz se siente profundamente desperdiciada?... tal vez sean ambas cosas.



Anthony Daniels as C-3PO, Kenny Baker as R2-D2, Natalie Portman as Amidala and Hayden Christensen as Anakin Skywalker in 20th Century Fox's Star Wars: Episode III


Quizá sea prudente aclarar que estas líneas no las escribe un fan de la saga – con millones de seguidores alrededor del mundo-, sin embargo, se hace con el compromiso de que esto no afecte su percepción. Star Wars es un fenómeno cultural a nivel masivo y éste es su clímax, presentando el origen del implacable y siniestro Darth Vader, veintiocho años después de que lo vimos aparecer por primera vez en la icónica estrella de la muerte. Existe toda una mística creada en torno a la película, un universo, un estándar establecido por el propio Lucas… que sin embargo aquí no logra cumplir del todo, las expectativas tan altas.



Natalie Portman as Padme Amidala, Kenny Baker as R2-D2, Samuel L. Jackson as Mace Windu, Hayden Christensen as Anakin Skywalker, Peter Mayhew as Chewbacca, Jimmy Smits as Bail Organa and Ewan McGregor as Obi-Wan Kenobi in 20th Century Fox's Star Wars: Episode III


En el aspecto técnico, la cinta es impecable. El equipo detrás de ella ha convertido los efectos especiales en auténtico arte y desde el principio, con una espectacular secuencia de rescate en la nave del siniestro General Grievous, plena de acción en múltiples planos, se hace alarde de ellos. El ritmo es siempre rápido, aún si sacrifica muchos aspectos de lógica en la trama. Algunos fans defienden: ¿quién va a ver una película de Star Wars por la historia? Pues hay quienes lo hacen, y éste es su punto débil: no sólo por lo apresurado de los actos (Anakin se entrega al lado oscuro a instancias del Canciller Palpatine/Darth Sidious sin mayor problema, aún si se supone que la corrupción de su alma es el conflicto moral que da significado a toda la serie), sino también porque el balance se pierde entre actuación y efectos.

Los diálogos son dignos del horario estelar del Canal de las Estrellas y los actores son mucha pieza para lo acartonado de sus personajes. Ewan MacGregor se oye como uno de los Beatles y luce distraído. Su dolor no conecta. Natalie Portman es un adorno ciertamente bellísimo, pero se nota lo hizo por contrato; a Samuel L. Jackson literalmente lo avientan a un lado y Hayden Christensen, el personaje clave, el elegido que se consume en su temor a perder todo lo que ama, es un actor que no transmite emociones, aún si todo el tiempo el guión (del mismo Lucas, así que no hay a quién culpar de estos detalles) nos dice lo que él está sintiendo y que lo llevará al lado oscuro de la fuerza. No es sorpresa entonces que la mejor actuación sea la voz de Frank Oz como Yoda (generado por computadora).



Hayden Christensen as Anakin Skywalker in 20th Century Fox's Star Wars: Episode III


Realmente no hay grandes sorpresas – aunque hay una notable contradicción respecto a la historia escrita por Lucas en El Retorno del Jedi- . Todos sabemos lo que va a ocurrir y lo anticipamos: como una muestra de escenas de batalla y diseño digital para crear una plétora de personajes y mundos exóticos, la película es un verdadero prodigio. Pero el peso de sus deficiencias la convierte en un recipiente muy hermoso que está hueco.

La cinta va a causar controversia entre crítica, fans y público en general. Tienen razón los que dicen que es superior a los otros dos episodios de esta “segunda trilogía”, pero esto no es nada de qué sentirse orgulloso: igual sería injusto compararla con El Imperio Contraataca.

No importa, de cualquier forma, está asegurado el éxito de taquilla y aquí se cierra el círculo tan soñado. No hay porqué decepcionarse. Siempre habrá la trilogía original para encontrar la magia que en algún momento se evaporó.

Star Wars Episodio III: La venganza de los Sith.

Con Ewan MacGregor, Natalie Portman, Samuel L. Jackson, Hayden Christensen, Ian MacDiarmid y Frank Oz.

Dirige: George Lucas. (2005)

Distribuye: 20th Century Fox


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