12 feb 2009

Operación Valkiria / Valkyria, de Bryan Singer

Hombres en uniforme

Miguel Cane

El que una película se construya en torno al rentable carisma de Tom Cruise, que ostentó el título de estrella de cine más taquillera del mundo hasta hace poco (Will Smith le comió el mandado) genera muchas expectativas, aunque no siempre salen como se espera. El caso de Operación Valkiria es ese.


Dirigida por Bryan Singer, que surgió a la fama con fuerza y luego ha visto su carrera llegar a un impasse de tedio y cierto desencanto por parte de los fans que obtuvo mediante Sospechosos comunes, la cinta recrea de manera tan eficaz como poco memorable el fallido complot para acabar con la vida de Adolfo Hitler organizado por el coronel nazi Claus von Stauffenberg (Cruise) el 20 de julio de 1944. Se habían rodado anteriormente dos muy logradas producciones televisivas que describían los preparativos y consecuencias del intento de magnicidio: Plan para matar a Hitler (1990) y Conspiración Walkiria (2004). Sorprende por tanto que Cruise, Singer y los guionistas Nathan Alexander y Chris McQuarrie hayan insistido, secundados por un gran presupuesto, en filmar una trama ya muy conocida y mejor realizada con anterioridad.

Todos los aspectos actorales (incluyendo a Cruise, que pese a la loza de su estrellato no es necesariamente un mal intérprete, como lo probó en su momento, con cierto compromiso, para Oliver Stone, Paul Thomas Anderson y – con ciertos titubeos, de los que carecía su entonces esposa y compañera de escena- Stanley Kubrick en su opera finis, Ojos bien cerrados, estrenada hace ya una década) y técnicos son notables. Las fases del complot de Stauffenberg están muy bien explicadas, y se enriquecen con una noción y ritmo de suspenso que, pese a ya saberse el resultado de la misión, logra absorber la atención del público en la acción.



En este objetivo se desvela como elemento más creativo la edición del veterano John Ottman, cuya minuciosidad otorga a los más pequeños gestos de los personajes de una importancia vital. De hecho, el plano secuencia más emocionante de la cinta está relacionado con esta idea: Stauffenberg y los demás integrantes de la conspiración enarbolan a una los distintivos naranjas que les identifican como partícipes esperanzados en una aventura que desconocen (al contrario que el espectador) tendrá un resultado fatal. Uno trata de olvidar esto y desea, aunque sea por un momento, que logren su cometido.

Pero estos momentos notable no logran disipar la sensación de que esta película está hecha por encargo, que no hay pasión en ella y que no ofrece nada nuevo. Esto se confirma en la aparición de estereotipos y detalles ya consabidos, como la coda que nos informa sobre el destino de todos los protagonistas, algo que ya es de cajón en esta clase de cintas.

Así, pese al carisma de Cruise – que se deja mostrar medianamente desfigurado, pero nunca se despoja de su estatus de movie star y de razón de existir de la película en sí- la cinta queda reducida así a la condición de película didáctica y a veces larga, que merecerá para bien o para mal más atención de la que merece por ser una película estelarizada por Tom Cruise que por cualquiera de sus otros valores.

Operación Valkiria/Valkyria
Con Tom Cruise, Clarice Van Houten, Bill Nighy, Tom Wilkinson y Kenneth Branagh
Dirige: Bryan Singer.
Estados Unidos (2008)



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