5 feb. 2009

Prueba, La / Proof, de John Madden

Miguel Cane

Las tragedias familiares han sido el material por excelencia en el teatro desde la Grecia antigua y sus variaciones han apasionado al público por siglos. No muy alejada de estas raíces se halla La Prueba – adaptación de la obra escrita por David Auburn y ganadora del premio Pulitzer- que permite un asomo a las mentes fenomenales (y atormentadas) de un padre genio y su hija. La versión cinematográfica, si bien sacrifica el tono intimista de la puesta en escena – que se desarrolla por completo en un mismo entorno-, establece su conmovedora narración mediante una riqueza de imágenes y espléndidas actuaciones, especialmente por parte de Gwyneth Paltrow y Hope Davis.


Gwyneth Paltrow , Jake Gyllenhaal and Anthony Hopkins star in Miramax Films' Proof



Gwyneth Paltrow and Jake Gyllenhaal in Miramax Films' Proof



Cierto es que hay una similitud temáticas en el argumento de esta cinta y la ganadora del Oscar Una mente brillante (Ron Howard, 2001); la manifestación de la locura en una mente dedicada a las ciencias exactas. Esto se diverge en el proceso narrativo: La Prueba prescinde del melodrama para enfocarse en aspectos más crudos de la psique humana, evadiéndose de los convencionalismos de este tipo de tramas a propósito.

La historia se centra en las tribulaciones de Catherine (Paltrow, excepcional) hija menor de Robert (Anthony Hopkins), catedrático de matemáticas que ha dejado huella con su obra, pero que antes de morir perdió completamente la razón. Durante su duelo, Catherine intuye que ella misma podría estar al borde del colapso mental; esta noción se complica con la presencia de Hal (Jake Gyllenhaal, Brokeback Mountain), discípulo de su padre que insiste en examinar su obra inédita, y de Claire, la sofisticada hermana mayor, pragmática y de carácter difícil (la Davis, estupenda en un rol que en otras manos podía ser estereotipo), que bajo esa coraza parece quererla – y temer por ella- de verdad.

La presencia de ambos en su espacio aislado, hace que comience a vislumbrar otros ámbitos; pronto desarrolla una relación con Hal, así como una endeble confianza, que la llevará a compartir con él el mayor secreto en el legado de Robert, que no sólo tendría consecuencias en la esfera de la ciencia, sino también en su propia vida.

Dirigida con maestría por John Madden (que montó la obra en Londres y llevó a Gwyneth al Oscar en 1999 con la comedia Shakespeare apasionado), y fotografiada por Alwin Kuchler, la cinta toma tiempo para enfocarse en cada personaje, brindándoles la oportunidad de tocar al espectador: así vemos a Catherine transida de dolor durante el sepelio, o a Hopkins mostrar a Robert en crisis, como teórico disuelto en decrépito incoherente en una sola escena que suscita la compasión pese a todo.

El elenco es sólido y trabaja bien, aunque la auténtica esencia de la cinta es la Paltrow, que se despoja de sus atavíos de movie star para ser un personaje en carne viva, sin vanidad aparente. En pantalla, es una mujer literalmente aterrorizada ante la probabilidad de heredar la enajenación que extinguió a su padre, y lo manifiesta con cada gesto y movimiento; su trabajo se matiza sutilmente, ajustándose al tono general que no busca lágrimas fáciles o una conclusión ordinaria. La Prueba es una cinta estupendamente ejecutada, muy difícil de asimilar aunque al espectador paciente su desenlace ofrece un tenue rescoldo de esperanza y consuelo, al fondo de una espesura de dolor.

La Prueba/Proof

Con Gwyneth Paltrow, Hope Davis, Jake Gyllenhaal y Anthony Hopkins

Guión Rebecca Miller y John Madden, sobre la obra de David Auburn. Música: Stephen Warbeck. Dirección: John Madden. Estados Unidos/Gran Bretaña (2005).

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