24 mar. 2009

El Nuevo Dragón – Ong Bak, de Prachya Pinkaew

Miguel Cane

Magnolia Pictures' Ong Bak: The Thai Warrior


Con un par de años de retraso llega esta película de artes marciales --¡cuyo productor ejecutivo es Luc Besson!- que tiene la particularidad de no ser Hong-Konguesa como el grueso del género, sino que se trata de una cinta de manufactura Tailandesa.

El título original, Ong-bak, es una referencia a la famosa estatua de Buda que se halla en el templo de Nong Paradu, cuya existencia se remonta a los tiempos de la guerra birmano-tailandesa, que tuvo lugar a fines del siglo XVIII. Según las supersticiones tradicionales, la estatua de Ong-bak posee poderes mágicos y puede proteger a las aldeas de todo mal.

La cinta gira en torno a la anécdota de un cazador de tesoros, Don (Wannakit Siriput), que manda decapitar la estatua para conseguir el favor de un despiadado villano llamado Khom Tuan (Sukhaaw Phongwilai). Los aldeanos están desolados ante lo que consideran una catástrofe de proporciones épicas, y buscan entre sus jóvenes a un voluntario que pueda recuperar el tesoro perdido. Éste es Ting (Tony Jaa), noble huérfano criado en el templo, y alumno de Pra Kru, un monje que es experto en el ancestral arte del muay thai: "Las Nueve Armas Corporales".

Es así que Ting viaja hasta las peligrosas calles de Bangkok, donde descubrirá que la cabeza de Ong-bak la tienen los malos. Ting se encuentra con otro nativo de Nong Para-du, George (Petchthai Wongkamlao), y una muchacha guapa (obviamente) que lo atrae, Muay Lek (Pumwaree Yodkamol), quienes le ayudan – como era de esperarse- a consumar el rescate.

La película así, es sazonada con escenas espectaculares de peleas y persecuciones callejeras a bordo de los “tuk-tuks”, esos famosos taxis tailandeses de tres ruedas que son impulsados por una persona. Para recuperar la cabeza de Buda, Ting es obligado a competir en peleas ilegales, derrotando a todos sus oponentes, locales o extranjeros. Su superioridad le hace un campeón nato, “el nuevo dragón”, llegando a luchar contra Saming, el campeón birmano de boxeo. Del resultado de esta pelea depende no sólo el rescate de la cabeza y la salvación de su tribu, sino también la vida de sus amigos y la suya propia.

Tanto la película, como trama, deja bastante que desear, notándose la gratuidad de numerosas escenas de peleas y acción excelente,ente coreografiadas por Jaa, que se luce con el Mua Thai, un estilo bastante espectacular de arte marcial, que definitivamente es lo más atractivo de la película, dado que las actuaciones y la lógica pasan a segundo término, algo reminiscente de aquellas famosísimas películas de Bruce Lee, con quien han comparado al protagonista de la película cuyas impresionantes cualidades físicas (que quedan claras ten toda la película, con unos saltos y maniobras hechas sin la ayuda de cables ni trucaje alguno), aunque está muy lejos de llegarle al mito del verdadero dragón. Tampoco tiene la campechana simpatía de Jackie Chang ni la pirotecnia de Jet Li, por lo que suponemos que esta es su primera cinta y que, eventualmente, con la preparación adecuada y un buen guión, este “nuevo Dragón” podrá dar el estirón definitivo para alcanzar la fama internacional tan codiciada.

El Nuevo Dragón – Ong Bak
Con: Tony Jaa, Skhaaw Pongwilaim Pumwaree Yodkamol y Petchthai Wongkamlao
Dirección: Prachya Pinkaew
Guión: Pinkaew y Panna Rittikrai
Música: Richard Wells
Distribuye: Artecinema (2003)


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