24 mar. 2009

El nuevo mundo / The New World, de Terrence Malick

Miguel Cane



Colin Farrell and Q'Orianka Kilcher star in New Line Cinema's The New World



La carrera de Terrence Malick consta únicamente de cuatro filmes, pero en cierto modo, todos ellos han resultado esfuerzos significativos y todos tocan temas y elementos que parecen ser su obsesión: las caras cambiantes de su país y sus habitantes en distintas épocas (de hecho, todas son “period pieces”, ambientadas en una época determinada).

Esto se hace evidente desde su primer film Badlands (1973), protagonizado por los entonces muy jóvenes Sissy Spacek y Martin Sheen, en una especie de recreación de los asesinatos cometidos en 1958 por Caril Fugate y Charley Starkweather. Su retrato de una Norteamérica enajenada ciertamente deja huella y sirve para abrir la puerta a los filmes que siguieron: Days of Heaven (1980) y La delgada línea roja (1997) – ésta última basada en la novela de James Jones- que se asoman a personajes que forjan su propia historia.


Colin Farrell as Captain John Smith in New Line Cinema's The New World



Q'Orianka Kilcher as Pocahontas in New Line Cinema's The New World



Desde donde se le vea, Malick es un realizador puntilloso; sin duda a esto se debe lo escaso de su obra. Todas sus películas se asemejan a pinturas en sus composiciones, utiliza cada palmo de la pantalla para mostrar a los elementos narrativos de sus cintas, algunas veces, si uno parpadea, puede perderse de algo.

En El Nuevo Mundo, se sirve de la lente de Emmanuel Lubezki (cuya reputación, ciertamente le precede) para recrear la Virginia del siglo XVII, donde el legendario personaje John Smith (aquí encarnado por Colin Farell, en una buena actuación, aún si le pesa mucho la voz autoral) tiene su primer encuentro con un mundo para él desconocido, tanto en un aspecto tangible como emotivo.

Lubezki utiliza los escenarios para que se conviertan en un personaje más. Utiliza luz natural para cada toma y esta decisión funciona de manera prodigiosa, puesto que contribuye a que la atmósfera se sienta auténtica [un truco utilizado ventajosamente por Stanley Kubrick en su Barry Lyndon] y de este modo, es quizá lo más destacado en esta cinta, cuyo guión (obra también de Malick, por lo que no hay a quién culpar) es quizá su principal defecto.

La narrativa de la cinta no tiene ritmo, por lo que no hay una conexión emocional entre el público y la cinta. Las actuaciones de Christian Bale – como el mercante John Rolfe, el rival involuntario de Smith-, Christopher Plummer como el áspero capitán Newport y la muy joven (14 años) Q’orianka Kilcher, como Pocahontas, son estupendas, pero aún así, sin una fluidez narrativa no hay manera de que haya una identificación con el conflicto histórico de los personajes.

Malick es propenso a realizar trabajos épicos en longitud, pero sin ritmo, El nuevo mundo no funciona, por lo que, pese a su notable realización, es solamente una bella, pero soporífera película y deja al espectador con la sensación de que contempló por espacio de casi tres horas imágenes bellísimas, pero que pese a esto, impera la idea de que fue una oportunidad perdida.

El nuevo mundo/The New World
Con Colin Farell, Christian Bale, Q’orianka Kilcher y Christopher Plummer
Dirige: Terrence Malick
Estados Unidos 2005



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