13 mar. 2009

La boda de Rachel / Rachel getting married (01), de Jonathan Demme - Miguel Cane

Fractura familiar

Miguel Cane






La colisión de emociones que representa un evento familiar del tamaño de una boda es, por lo regular, un territorio fértil e irresistible para todo cineasta: Robert Altman se divirtió como enano soltándole múltiples soplamocos a la apretada clase alta estadounidense hace treinta años en La Boda y ahora, quien coge la estafeta altmaniana es Jonathan Demme (El Silencio de los Inocentes), quien, valiéndose de la fresca, juvenil y divertida Anne Hathaway - que aquí demuestra su valentía como intérprete al despojarse sin pudor alguno de tales atributos para dejarse ver como una criatura transida por el shock del futuro, y pese a todo, radiante de carisma- presenta en su más reciente filme, La boda de Rachel, un retrato desnudo, sin complementos ni glamour de cómo una familia muy sui-géneris de Connecticut celebra y al mismo tiempo se descalabra en la ocasión de la boda (interracial, siendo la exploración del tema algo que es un detalle habitual en las cintas de Demme) de su hija mayor, Rachel (Una estupenda Rosemarie DeWitt).



A las celebraciones se presenta Kym, la hermanita menor, ex modelo y politoxicómana en rehabilitación, cuya presencia causa una evidente incomodidad en la familia y amigos, mientras ella se esfuerza por expiar ciertos “pecados” de su pasado, con miras a continuar su vida futura… si es que puede.

Junto con ella brillan algunos actores de soporte de gran calibre como la aún bellísima Debra Winger (en el momento en que aparece, prácticamente incendia la pantalla) como Abby, la serena y distante madre de las hermanas y primera esposa del padre, Paul (interpretado conmovedoramente por Bill Irwin), quien trata de todas las formas posibles, de demostrarle a su familia, que la quiere.



El guión de la debutante Jenny Lumet (hija del legendario Sidney) y la fotografía estilo post-dogma de Declan Quinn contribuyen a que Demme se de al juego y experimente, entre y salga de conversaciones, muestre el dolor y la alegría, lo que es una ceremonia nupcial en tiempo real (lo cual a veces puede resultar en que se sienta como algo más larga de lo que es, o como si el espectador estuviera, literalmente, atrapado en una extravagante boda de verdad).

Otro valor agregado, como sucede en el canon del director, es la música, que se manifiesta a todo lo largo de la proyección, e incluye la aparición del rockero británico Robyn Hitchcock, interpretando en vivo algunos de sus temas, mientras que Tunde Andebimpe (vocalista de la banda TV on the Radio), que interpreta al novio, tiene un momento enternecedor al entonar una canción de Neil Young, a capella.

Sin duda, además de lo ya citado, es notable cómo relumbra en este esfuerzo de cine 'indie' Miss Hathaway, que valerosamente se lanza al vacío sin red de protección y sale airosa: su Kym es un personaje difícil, pleno de matices, lo mismo antipático que entrañable, de una escena a otra y poder verla hacer la transición a la madurez interpretativa de esta manera, es una razón de peso, para no rechazar la invitación a este insólito y memorable banquete.

La boda de Rachel/Rachel getting married
Con Anne Hathaway, Rosemarie DeWitt, Bill Irwin, Tunde Andebimpe y Debra Winger.
Dirige: Jonathan Demme
Estados Unidos, 2008


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