2 abr. 2009

La marca de la bestia / Cursed, de Wes Craven

Miguel Cane

Dimension Films' Cursed


Había una vez, un director de películas de terror llamado Wes Craven. Este hombre era sinónimo de auténticos shocks, pese a tener presupuestos muy reducidos. Su primera película, La última casa de la izquierda (inspirada en El manantial de la doncella de Ingmar Bergman, aunque usted no lo crea), causó controversia en su estreno, porque la gente se desmayaba o vomitaba de la impresión.

Años después, transformó el folklore del género, al crear a Freddie Kruger, el asesino onírico de la saga de culto Pesadilla en la calle del infierno y se dio el lujo de dirigir a Santa Meryl Streep en lacrimógeno pero optimista melodrama de autoayuda y superación personal (Música del corazón) en el que la cubanísima Gloria Estefan robaba cámara.

Amado y vilipendiado por igual, Craven había logrado volver a tener un mínimo de respeto con la eficaz trilogía Scream (1996-2000), que logró combinar convenciones del género psycho-killer, con diálogos muy “in” y caras nuevas – amén de que los primeros 15 minutos de la primera cinta, actuados por Drew Barrymore y un teléfono inalámbrico, son una muestra magistral de cómo inducir una ominosa y asfixiante sensación de angustia y miedo en el espectador cautivo-.

Por desgracia, si esa saga (hecha al alimón con el guionista Kevin Williamson) le trajo nueva fama, parece ser que también lo afectó para mal… y la prueba fehaciente es su nueva cinta, La marca de la bestia (título que es bastante claro para los espectadores despistados).

Christina Ricci in Dimension Films' Cursed


Retomando la misma técnica narrativa de las otras cintas y los mismos recursos (chavos del Sur de California, todos parecen prófugos de la extinta telenovela Beverly Hills, 90210, humor gringo insípido y metido con calzador, sustos al azar), el director ahora cuenta la historia muy parecida a la que vimos alguna vez en el modesto clásico de John Landis Un hombre lobo americano en Londres (1981).

Ellie (lo que queda de aquella prodigiosa Christina Ricci, que parece hizo sus escenas al tope de algún antidepresivo) y su hermano Jimmy son huerfanitos y viven en una casa medio siniestra en Hollywood. Ella trabaja para un programa de TV y su hermano se la pasa huyendo de los peponazos “tunde-maracas” locales, bastante chafas en su cometido de atormentar al pobre infeliz. Una noche tienen un accidente de auto y se los ataca un licántropo que no sólo hace fajitas de la bomba sexy Shannon Elizabeth (no necesita actuar con ese cuerpazo y lo ha demostrado muchas veces), también los infecta con “su maldición” y ahora son (¡Wow! ¡Qué sorpresa!) hombres lobo (Joe Dante, también en el ’81 lo hizo mejor con Dee Wallace en la memorable Aullido).

Ahí tienen su trama.

El resto son parches y agregados (la película tuvo tantas broncas de producción que tardó dos años casi en exhibirse y probablemente nunca debió), que los muestran en desesperada búsqueda del hombre lobo que los transformó, ya que para “curarse” deben decapitarlo y sacarle el corazón. Los problemas vienen, cuando ni esto, ni las subtramas – que involucran a algunas celebridades menores de la TV gringa- logran provocar risas, sustos o incomodidad. Si acaso, invitarán al bostezo o de plano, al encono por haber pagado por ver semejante bazofia.

Si hay que ser justos, son estupendos los efectos de maquillaje del maestrazo Rick Baker, pero, lástima, se desperdician gracias a un guión comatoso y saturado de personajes antipáticos y engorrosos. Si a esto sumamos un total anticlímax, se darán cuenta de que es un estreno miserable e ignominioso, aunque inexplicablemente haya talento (Craven, Ricci, Baker) involucrado.

Estén advertidos: esta película no merece que tiren su dinero a la basura… podrían ponerse como bestias del disgusto.

La marca de la bestia/Cursed
Con: Christina Ricci, Shannon Elizabeth, Joshua Jackson y Portia DeRossi
Dirige: Wes Craven. Distribuye: Buena Vista Internacional (2005)