2 abr. 2009

¡Mamma Mia!, de Phyllida Lloyd

Miguel Cane


Adaptar un musical del teatro al cine nunca ha sido cosa fácil. Donde hay algunos que se prestan de manera ideal (La Novicia Rebelde es un claro ejemplo de esto), otros son más difíciles de “traducir” – como Cabaret-. El éxito de Mamma Mia!, el musical fenómeno del West End y Broadway, con canciones de ABBA como tema principal, se deja ver en la pantalla grande, pero no la tiene tan fácil, ya que para funcionar, requiere no sólo las canciones que son éxitos probados, si no también un elenco que esté a la altura de sus requerimientos, cosa que finalmente, consigue.

Donna (Meryl Streep), es una madre soltera, dueña de un hotelito en una idílica isla griega, que está a punto de ver casarse a Sophie (Amanda Seyfried), la hija a la que ha criado sola. Para la boda, invita a sus dos mejores amigas, Rosie (Julie Walters), una mujer práctica, y Tanya (Christine Baranski), rica, locuaz y liberada. Las dos son ex miembros de su antigua banda, Donna y las Dynamos.

Por su parte, Sophie también ha hecho tres invitaciones muy especiales, ya que está decidida a encontrar un padre para que la lleve al altar, invita a tres hombres que visitaron la paradisíaca isla hace 20 años (Stellan Skarsgaard, Pierce Brosnan y Colin Firth) y por supuesto, los enredos románticos y las canciones setenteras no se hacen esperar.




Los primeros compases de Mamma Mia! están destinados a invitar al espectador a dejarse arrastrar por una comedia totalmente retro, estridente, un poco manida, pero muy simpática, donde la Streep brilla como es su costumbre. Poco importa que las coreografías de los números musicales sean nulas, casi tanto como las dotes para la canción de muchos de sus actores; tampoco molesta la evidente falta de experiencia cinematográfica de la directora Phillida Lloyd, que hace su película con más buenas intenciones que otra cosa, pero uno ya sabía que no se trataba de una producción de Robert Wise o Bob Fosse, así que no hay motivo para protestar.

Es todo tan exageradamente desenvuelto, tan fresco, onírico y deliberadamente divertido, que si se es capaz de entrar en su juego la inyección de alegría está garantizada. La Streep, protagonista absoluta del film, aborda a su personaje de manera intrépida, demostrando no tenerle miedo a nada (esto ya se dejó ver en en El Diablo Viste a la Moda), dándole al film una interpretación que es como una descarga de adrenalina (véase el número que da título al filme). Junto a ella, el trío de presuntos galanes y posibles padres de la novia cumple a la perfección pese a sus notables carencias musicales (Colin Firth como cantante es un estupendo actor). Mención aparte merece Pierce Brosnan que por fin adopta un rol acorde a su edad, le entra al guateque, no duda en desgañitarse y así acaba de una vez por todas con su imagen de James Bond.

Así las cosas, éste no es el musical del siglo XXI, ni mucho menos pretende serlo. Su argumento es endeble y baladí, no obstante, la sensación que da es la de una auténtica fiesta, un viaje a una Grecia, en la que el tiempo parece haberse detenido en una paradisíaca reivindicación de los años 70 y esto deja al espectador gozoso, alegre y tarareando las canciones de Benny Andersson y Björn Ulvaeus, por lo que cumple su misión optimista con creces y acaba por ser una experiencia sumamente disfrutable para el caluroso verano cinematográfico de este año.


Mamma Mia!/Mamma Mia

Con Meryl Streep, Amanda Seyfried, Julie Walters, Pierce Brosnan, Dominic Cooper, Christine Baranski, Stellan Skarsgard y Colin Firth.
Dirige: Phyllida Lloyd
Reino Unido/Estados Unidos 2008

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