23 jul. 2009

Rescate del tren 123 / The Taking of Pelhalm 123, de Tony Scott

Tren perdido

Miguel Cane




El retorno de John Travolta al género de la acción, se da en un remake de la que dirigiera Joseph Sargent 1974 y que no aporta nada nuevo al género, por desgracia. Walter Garber (Denzel Washington) es un controlador de líneas de metro de la ciudad de Nueva York, que lucha contra un despiadado secuestrador, Ryder (Travolta, de malo, con mostacho de Charles Bronson, para que se la crean) por mantener a salvo a los pasajeros que este último ha tomado como rehenes. James Gandolfini y John Turturro completan este reparto plagado de incondicionales de la acción y de los contratos millonarios. 100 millones de presupuesto para que Tony Scott cumpla con una misión: obtener éxito comercial.

Lástima que para hacerlo, recurra a efectos aburridos y sin gracia que no aportan nada significativo a la película. ¿Por qué no le dice nada su hermano Ridley? Este director siempre se ha caracterizado por fomentar la forma olvidándose del contenido (su debut de 1983, el melodrama vampírico-gótico El Ansia / The Hunger, con la Deneuve como el monstruo más bello del mundo, es un glorioso ejemplo de esto y le funcionó muy bien). Lo malo de esto, es que aun siendo cine “palomero” no presenta la calidad de otras grandes producciones.

Además, mediante esa obsesión por lo pintoresco detrás de la pantalla, las escenas pierden sincronía y dejan de envolver al espectador pues el elemento que debe desaparecer durante la experiencia cinematográfica, la cámara, aparece una y otra vez, recordando de esta manera al espectador, que sí, que estamos viendo una película, que nada de esta angustiosa situación es real y así es imposible creer en lo que estás viendo, no puede uno “meterse” en una historia donde se rompe una y otra vez el espacio escénico, esa atmósfera que se consigue al intercalar los primeros planos con los planos generales.


La cámara debe ser protagonista invisible de la película, debe desaparecer si lo que se pretende es realizar un producto para entretener. Los actores son buenos y competentes, pero no dan más de lo ya dado: Travolta mantiene el estilo adquirido en la Pulp fiction de Tarantino, estructura de villano frio e inteligente, que no transmite nada, mientras que el siempre confiable Washington en su línea de héroe no presenta demasiados cambios con respecto a papeles ya desempeñados en este tipo de rol. Es cierto que entre ambos generan cierta tensión cinematográfica, ya que aunque no se ven las caras, sí que podemos decir, que de alguna manera hay una especie de duelo interpretativo.


A lo dicho podemos sumarle detalles fotográficos relacionados con el color. Los contrastes establecidos en las escenas de dentro del túnel y las que se desarrollan en el exterior aumentan considerablemente la sensación de claustrofobia y agonía en el entorno donde se produce la acción. En suma, los elementos funcionan, pero la realización no; será acaso la sensación de estar ante un producto mecánico, sin pasión ni interés, lo que deviene en la sensación de entrar al cine, desconectarse durante hora y media y salir como al principio, sólo que habiendo tirado el precio de un boleto a la basura, lo cuál, considerando al talento involucrado, es una verdadera lástima.

Rescate del tren 123 / The Taking of Pelhalm 123
Con Denzel Washington, John Travolta y James Gandolfini
Dirige: Tony Scott
Estados Unidos 2009



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