6 sept. 2009

La Chica de los coches y el Vampiro

Jacobo Bautista

Rara vez ocurre que se junten entrevistas en un día, a menos que sean de la misma portada o trabajo. Alguna vez en un día entrevistamos a Eugenio Clariond Reyes-Retana, a Arie Becker, Emilio Carrillo y a Valentín Diez Morodo.

Eso anterior fue en 2005 y fue muy raro.

Ayer, en el trabajo que ahora hago para la tele, se juntaron dos entrevistas.

La primera fue con Leslie González, locutora de radio, especialista en autos y piloto de carreras. ella la conocí gracias a Ford, durante el AutoShow de Los Ángeles del año pasado y aunque apareció en la revista Líderes, yo no hice la entrevista, nomás me apersoné a la hora de la foto.

“Ahora sí me vas a entrevistar”, arrancó ella como reclamando lo anterior, no sé. Platicar de coches y de carreras de coches de repente se hace fácil y además, como Leslie está acostumbrada a los medios, fue sencillo y terso, que se está volviendo afortunadamente una costumbre para las entrevistas de televisión. Ya les platiqué de Héctor Ortiz… y el otro fue Yanni.

Media hora duró la entrevista y tan agradable fue que dio tiempo de bromear, de contar alguna anécdota y cuando me di cuenta ya se había acabado. Son de esas experiencias que no parecen de trabajo. Buena entrevista.

Regresé corriendo a la oficina para comer e irme a otra entrevista para tele, que esta sí me daba un poco de miedo. Y sí, la palabra es miedo.

A Leslie como quiera la conozco y puedo decir con harta confianza que me cae muy bien.

A la tarde me tocó entrevistar a Germán Robles, quien con 99 películas a cuestas, pionero de la televisión, locutor de radio, actor de teatro… nomás me daba miedo.

Hace dos años, cuando primero se me ocurrió entrevistarlo, escuché que alguien le hizo una entrevista en Imagen Informativa, un pobre tipo que no tenía ni puta idea del señorón que tenía enfrente. Robles lo corrigió, lo regañó y lo puso en su lugar, parecía que la entrevista había acabado y faltaban todavía 55 minutos del programa de una hora, que Germán se echó a cuestas, se entrevistó él sólo dejando que el imbécil del locutor nomás mandara a corte.

Me daba miedo que me pasara lo mismo.

Mario, el camarógrafo que hizo la entrevista de Leslie nos advirtió que Robles es difícil. “Comenzó y no se quiso poner el micrófono”…

Llegamos y Germán venía retrasado. Sobra decir que el tiempo que tardó en llegar sirvió para que me entraran más nervios y cuando escuché su voz, se me estrujó el corazón. Ni modo… me presenté, le dije de qué iba la entrevista “que es una suerte de homenaje a su persona” y… y no se quiso poner el micrófono “¿para qué, si no estamos en la calle?”.

Creí que ahí empezaría una entrevista complicada, difícil, casi imposible, como la hizo ya una vez (casi dos) Óscar Chávez. Total, que el micrófono lo pusieron a un lado y yo, sentado en una sillita que crujía un poco, me dispuse a ser masacrado.

Había estudiado, eso sí. Pero… si me hablaba de su trayectoria en la tele, estaba yo muerto. O de sus primeras experiencias en doblaje, hubo mucho de su carrera que no cubrí, me fui sólo por lo que consideré importante y de teatro casi no sé nada.

Eso sí, me hice el propósito de no preguntarle de las películas El Vampiro ni El ataúd del Vampiro. Que de eso todo el mundo le pregunta y ha dicho bastante como para rescatarlo de 50 entrevistas anteriores –por lo menos.

“Platíqueme de cuando llegó a México, qué impresión le dio el país”… me miró con cara de ‘Pero qué pendejada me estás preguntando’… o al menos así lo sentí y aguanté vara. Pero no, era mi paranoia, él se estaba ubicando en 1946 y cuando se arrancó con la historia, ni cómo detenerlo.

Actuó algunas de las anécdotas que nos contó, como cuando le fue a notificar a su papá que abandonaría la carrera de diseño y dibujo por la de actor, nos recitó en la lengua asturiana, el bable y casi al final se soltó con las groserías porque los actores guapos de hoy no tienen “ni puta idea de lo que es actuar”.

Ni cómo contradecirlo.

Y al final, la productora me dijo que podía hacer un par de preguntas más.

Ni modo… le pedí disculpas ¿nos podría hablar de… pues… es que todo el mundo lo menciona, de El Vampiro?... “Ahhhh, el pinche vampirito”.

Y se siguió, volvió a actuar, a decir groserías y a ver fijamente a la cámara para retarla (es el primero que veo que hace eso).

Estamos a tres de septiembre y no hemos cerrado el ejemplar de septiembre de Líderes por culpa de ventas, tenemos una edición especial sentadita en la imprenta desde hace una semana esperando a que el cliente decida si nos pagará o no y la podamos imprimir. Me duele la espalda y no me han pagado en ninguna de las dos televisoras del duopolio. Pero días como estos, lo mismo la Chica de los Coches que El Vampiro, hacen que valga la pena.

Tragedias aparte, como la que cargo estos días, ha sido sencillamente sensacional el día de ayer.

…. y ya rumbo a casa, escuchando Reporte 98.5 , me mandó saludar al aire David Páramo, que nos estuvo acompañando en la entrevista de Leslie… como para cerrar con un buen detalle antes de ponerme a escribir!


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