3 nov. 2009

Brüno, de Larry Charles

David Guzmán




Fui a ver Brüno. Una mamarrachada marca ACME que dentro de todo, me mantuvo doblado de la risa. Hay que verla con excesiva mente abierta y tratar de entrar a la lógica del humorismo de Sacha Baron Cohen. Hace tiempo vi Borat y me pasó lo mismo. Como que el comediante ya encontró su veta y está explotándola a gusto escandalizando a algunas mentes conservadoras. Me tocó ver la cinta en un cine con 10 personas. Dos de ellas, se salieron no bien comenzó la sesión espiritista (de risa loca al no creer tanta vulgaridad expuesta).

Ah sí, ¿de qué trata? Pues de un reportero de moda gay (obviamente) con programa en Viena que es expulsado de la élite fashionista por algunos incidentes que ha provocado su desparpajada y escandalizante actitud ante lo cual decide reinventarse y para ello se muda a Estados Unidos buscando el ‘american dream’. Obviamente, el cuate vive en su mundo y en su búsqueda del éxito -que asegura tener cual Midas con todo lo que haga-, va de fracaso en fracaso al tiempo que el film pasa ‘sutilmente’ revista a todas las actitudes en las que caen las celebridades para mantenerse en el top de las revistas de chismes y programas de entretenimiento.

Crítica certera a los talk shows, a las labores de beneficencia, a la adopción de infantes ‘malawistas’ y hasta una caricatura involuntaria de un tipo (suerte de misionero) que cree poder convertir en heterosexual a un homosexual; apartado que acarrea las situaciones más cómicas de todo el metraje.

Asqueante, vulgar y sucia para muchos, divertida para los menos (entre los que me cuento), lo cierto es que si no te la tomas a pecho, te das cuenta que en este mundo hay cine de todo tipo, estilos y sabores… y esto, si es que a Brüno se le puede llamar Cine.








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