7 nov. 2009

El fin del mundo, según John Cusack

Actor popular, celoso de su privacía y héroe de la pantalla, celebra veinticinco años de carrera con el anticipado estreno de 2012.

Miguel Cane

John Cusack at the New York premiere of Serendipity


Desde su debut en cine en 1984 (con un papel pequeño en Sixteen Candles de John Hughes), John Cusack ha amasado un impresionante historial interpretativo y desde entonces, cuando era casi un figurante, se ha convertido en uno de los actores más completos y respetados en Hollywood de su generación. Con su trabajo lo mismo en cintas independientes que en superproducciones, invariablemente Cusack (nacido en 1966 en Evanston, Illinois, en el seno de una familia muy orientada al teatro – su hermana Joan ha sido dos veces candidata al Oscar) ha conseguido el elogio de la crítica por sus interpretaciones, tanto dramáticas, como de comedia en cintas como Alta fidelidad, Say anything, Max, Grosse Pointe Blank, La pareja del año, Los estafadores – con Anjelica Huston y Annette Bening- y ahora, la superproducción 2012, en la que encarna a Jackson Curtis, un escritor que se decide a tratar de salvar a su familia de una catástrofe que afecta al mundo entero según las profecías del presunto fin de los tiempos según el calendario Maya.

John Cusack as Nick Easter in 20th Century Fox's Runaway Jury


Después de una serie de proyectos independientes ¿Qué fue lo que te atrajo a participar en una película de este tipo?
Quedé muy impresionado por la propuesta misma. Realmente, me gustan las películas de Roland, como Día de la independencia y siempre me pareció que tiene mucho talento para abordar este tipo de cosas. Creo que en cierto sentido, sus películas tienen un gran sentido de la predestinación. Están claramente en contacto con sus pulsiones interiores. 2012 es verdaderamente fantástica y muy entretenida. Roland es un maestro de la narración con imágenes, pero también posee una especie de sensibilidad: sabe cómo hacer que estas narraciones sean realmente jugosas, terroríficas y vibrantes. No sé cómo se las arregla para impresionar a la gente de forma tan intensa, ni de dónde proceden esos impulsos, pero lo cierto es que agita a los espectadores.

Tu personaje emprende una carrera contra el tiempo para salvar a su ex esposa y a su hija. ¿Fue difícil entrar en una situación así?
Curtis al principio es escéptico, pero se convence cuando los signos se vuelven innegables y su única misión es salvar a sus seres queridos; su personalidad cambia totalmente. Fue difícil entrar en la situación de angustia del personaje y sostenerla, pero tuve mucha suerte de contar con el apoyo de un elenco estupendo, como Amanda Peet, Thandie Newton, que es una de mis actrices favoritas y Woody Harrelson. Puedes imaginar a muchas personas capaces de interpretar a su personaje, pero entonces, te viene a la mente Woody y es brillante: si Woody Harrelson te dice que se va a acabar el mundo, tú se lo crees (se ríe).

El lograr que algo totalmente imaginario se sienta como una realidad es uno de los grandes efectos de la película. ¿Qué sentiste al ver los efectos y las escenas de desastre ya en pantalla?
Quedé muy impresionado de que la película posea esta lógica mágica. Mucho de lo que Roland ve son cosas que pueden haber pasado o que habrían podido pasar, o que pueden haber constituido la peor de sus pesadillas. Verla resultó muy estimulante, porque no tienes ningún tipo de respiro. No sabes si vas a poder resistir la tensión. Curtis hace una verdadera proeza y cuando filmñabamos solo podía imaginarme lo que iba a ocurrir, pero no tenía idea de como se iba a ver. Creo que los espectadores quedarán muy satisfechos y mu, muy impresionados con los resultados en pantalla.

Hablando a título personal, después de rodar esta cinta ¿Te inquieta lo que puede ocurrir en 2012?
No lo sé. Tengo mis ideas personales, pero no estoy muy seguro. Vamos, tuve que leer mucho al respecto y pienso que tal vez, si ocurre algo, no está en mis manos evitarlo. Solo me queda esperar, como todo el mundo. No lo pienso mucho, en realidad. Hacerlo todo el tiempo, sólo me aterrorizaría y no le veo mucho caso a vivir asustado por tres años... (risas).

¿Cómo definirías tú, como actor, el trabajo de un director como Roland Emmerich?
Él es todo un personaje, un hombre muy inteligente, con una calidad única en su trabajo, un hombre con quien es fantástico colaborar. Su sensibilidad, su inteligencia, su creatividad, son toda una aventura. A su lado uno siente que trabaja en familia, y yo me sentí como parte de un grupo, todos juntos en una misión, fue estupendo. No exagero al decirte que disfruto muchísimo de tener la oportunidad de vivir un rodaje así.

John Cusack in Focus Features' The Ice Harvest


¿Permite Emmerich la improvisación o lo que vemos en pantalla está realmente coreografiado y bajo control?
Buena pregunta… es que no lo sé. Ese es un aspecto muy interesante del trabajo de dirección que hace con los actores, uno siente que es libre, que improvisa, pero todo esta muy bien coreografiado, como decías, el diálogo es muy especifico y el tiempo está medido. La naturaleza de la historia nos permitió a los actores cierta improvisación, pero en realidad, todo estaba en el guión. Pero lo fascinante es que no se nota cuando lo ves en pantalla.

Apareces en cine algo menos que otros actores que están con presencias muy constantes, pero es casi siempre en proyectos muy personales y de cierto perfil más independiente. ¿Es requisito que haya un estándar de calidad en los proyectos que eliges?
En parte sí, pero bueno, este último año trabajé poco, porque me tomé unas vacaciones para estar con mi familia. Quería descansar de tanto trabajo, hice cuatro películas en dieciocho meses; ahora quiero ser más selectivo con las cintas que escojo. Como actor soy afortunado porque tengo más oportunidades de trabajar que otros compañeros. Sólo se ofrecen buenas películas a un puñado de actores, el resto tiene que pelear para encontrar un trabajo que lo satisfaga y no sólo pague la renta. Éste es un negocio muy difícil, muy salvaje, no voy a engañarte, en el que no puedes obsesionarte con el aspecto comercial de la industria sino con la calidad. Yo no quiero ser un actor genérico. La belleza de los filmes independientes es su originalidad. Así que prefiero esperar un poco en lugar de precipitarme. Ahora puedo hacerlo, por que en este negocio nunca sabes qué pasará mañana… igual, si me preguntas en diez años cambio mi historia, pero por lo pronto te diré que más que una calidad exigida, prefiero una libertad creativa.

¿Te ves a ti mismo como una movie star, sientes que ha tenido suerte en su carrera?
Yo siempre he dicho que soy muy afortunado, pero alguien me dijo que la suerte llega cuando se encuentra con el terreno fértil, y tal vez ésa es una buena explicación para tu pregunta. Hasta ahora he estado muy enfocado en mi trabajo, apasionado al máximo con lo que hago y con el nivel de confianza necesario para seguir adelante. La confianza es importante ya que te hace arriesgarte cuando todo te obliga a rendirte. Yo puedo decir que me considero un hombre íntegro y trato de mantener ésa integridad en mi trabajo; si aun así puedo conseguir grandes papeles en grandes películas, pues fantástico. Si no… pues bueno, ya veremos qué vendrá, cuando suceda. Si es que sucede, claro.




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