14 nov. 2009

El Mejor Lugar del Mundo / Away We Go, de Sam Mendes

Nómadas postmodernos

Miguel Cane

Tras hacer dos vivisecciones de matrimonios en crisis en distintos puntos de la historia – en American Beauty (1999) y Revolutionary Road, el año pasado- Sam Mendes vuelve su ojo crítico y compasivo a la pareja una vez más, pero esta vez con un tipo de crisis distinto: ¿qué es lo que ocurre cuando una pareja está por convertirse en padres? ¿Cómo se prepara una pareja ordinaria para una serie de cambios que no siempre son tan fáciles y sencillos como uno se imagina?

Este es el arranque formal de El Mejor Lugar del Mundo, donde la pareja formada por Burt (John Krasinsky, de The Office) y Verona (la habitualmente antipática Maya Rudolph), deciden buscar precisamente eso, un lugar donde echar raíces, a raíz precisamente de descubrir que se convertirán en padres y por fin deberán madurar. A partir de aquí, se suceden una serie de viajes a lo largo y ancho del territorio de los Estados Unidos para visitar a familiares y amigos con el fin de encontrar el sitio más idóneo para criar una hija bebé que viene en camino.


Y lo que en manos de un director con menos talento que Mendes se transformaría en una aburrida comedia romántica pseudohipster (¿Recuerdan la pretenciosa 500 Días juntos?) con personajes caricaturizados, y escenografía de turismo pro-yanqui con la típica metáfora de viaje exterior/viaje interior añadida con calzador, se transforma, sin embargo en un collage de las familias que no solo habitan en el vecino del norte, si no por magia de la globalización, cada vez en más países.

Mendes, que es británico, es un director que, además de tener muy buen toque para crear atmósferas cotidianas es lo suficientemente inteligente como para dar al espectador la mirada de sus personajes sin artificios y por lo mismo, disfrutar con ellos del descubrimiento (o redescubrimiento) de su pequeño mundo.



Además, con esta película Mendes parece querer reflejar su lado más luminoso y ligero: no sólo por que la película contenga excelentes momentos de humor muy sutil y cierta calidez nterpretativa, si no por toda la atmósfera de simplicidad (ojo, no de simpleza) y sencillez, que empapa a la cinta de principio a fin. Esto funciona en buena parte gracias a Krasinsky, que supera con su notable carisma como actor principal los defectos de un personaje que no está muy bien definido (culpa del guión de Dave Eggers, que a veces se va por las ramas) y el peso de la mala leche de la Rudolph, que es incapaz de interpretar su personaje sin caer en el exceso y a veces irrita profundamente al espectador. El resto del elenco, que incluye a la brillante Maggie Gyllenhaal, da coherencia a una galería de figuras casi esperpénticas que no obstante acaban por recordarnos a alguien a quien hemos conocido en algún momento de nuestra vida.

Apartándose de su oscuridad e intensidad habituales, Mendes ofrece una cinta no menos brillante que sus trabajos anteriores, pero sí mucho más accesible. Quienes obsesivamente buscan mensajes en todo producto que ven en el cine, estarán satisfechos y aquellos que aprecian trabajos técnicamente logrados con actuaciones de calidad también lo estarán. El Mejor Lugar del Mundo tiene algo para todos y funciona en distintos niveles, sin defraudar, cosa que actualmente es raro de encontrar, por lo que es la opción ideal para una velada amable, si bien no necesariamente memorable en una sala de cine.

El Mejor Lugar del Mundo/Away We Go
Con John Krasinsky, Maya Rudolph, Melanie Lynskey, Allison Janney y Maggie Gyllenhaal.
Sirige: Sam Mendes
Estados Unidos, 2009



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