21 dic. 2009

Adoración / Adoration, de Atom Egoyan

Adoraciones y sacrificios

Miguel Cane



La mayoría de películas de suspenso, desde los años dorados de Alfred Hitchcock, proponen al espectador una especie de juego basado en desentrañar un misterio. Poco a poco se nos dan pistas que cuidadosamente colocamos en su lugar correspondiente para configurar un todo general de la historia que se está contando. A medida que avanza la trama, los personajes, sus situaciones, y sus interrelaciones nos llevan a ver todo en su totalidad.

Adoration stills

En el caso de Adoration, película del canadiense Atom Egoyan, éste propone -como antes hiciera con El dulce porvenir (1997) aunque en menor medida- un misterio en tres partes, que involucra al espectador. Más allá de colocar las pistas para entender el global requiere jugar con la información que nos ofrece y, a medida que avanza hay que reinterpretar los datos acumulados y reestructurar todo lo que hasta entonces hemos dado por seguro. Pasamos de la linealidad al laberinto narrativo de los tiempos perdidos y el efecto es fascinante: la reinterpretación constante es un ejercicio básico para adentrarse en Adoration.

El causante de esa estructura es el juego de dualidad entre realidad y ficción que plantea Egoyan a través de la historia (en el sentido biográfico de la palabra y en el sentido literario) de su protagonista, un joven estudiante llamado Simon (Devon Bostick, en un impresionante debut). El camino que lleva al espectador a navegar las aguas de esas dos lecturas está condicionado por el cambio de trato que se le da, dentro de la ficción de la película, a la información. Ese vaivén constante de perspectiva marea la estructura de la narración que se forma el espectador obligándolo a cambiarla de manera constante, convirtiendo el cuadro en una escultura a medida que los personajes se desenmascaran, la verdad sale a la luz y los procesos de manipulación de los hechos acaban por poner cada dato en el lugar adecuado para reconstruir de manera lineal la historia.

Adoration, por otra parte, no deja de ser un melodrama plagado de conflictos, envueltos en una parafernalia estructural y enriquecido con chats múltiples online como muestra del futuro de la red social, con el objetivo de acercar la reflexión sobre lo complejo y peligroso que resultan tanto el exceso de adoraciones (ya sea a nivel religioso, personal o tecnológico) como los indebidos enjuiciamientos de quienes las ejercen. Su rebuscada estructura y su constante movilidad sirven de mímesis de los escurridizos temas aunque resulte simplista reducir una película de estas características a una simple frase.

Adoration stills

Además, las actuaciones de Scott Speedman y la engmática y sensual Arsinée Khanjian (brillante actriz que no solo parece la hermana secreta de Isabella Rossellini, es, además, Madame Egoyan en la vida real) dan un carismático contrapunto a la historia, como figuras que se relacionan inextricablemente con el destino del muchacho y su trágico origen. Complementa el cuadro la fotografía sublime de su tradicional colaborador, Paul Sarossy, misma que juega con la profundidad de campo y con la saturación de los colores y participa en esa atmósfera siempre al filo de la navaja entre lo sobrenatural y lo cotidiano, típica del autor de la memorable Exotica. La película, según el productor, director y guionista es decir, Egoyan presenta al espectador diferentes objetos de adoración. Algunos son antiguos. Otros son nuevos y peligrosos, porque son inéditos. 11-S, campos de concentración nazis, Navidad: como narrador, Egoyan no se priva nada en Adoration, y su maestría como gran cineasta se manifiesta en cada segundo de esta película en la que los personajes nunca son lo que parecen.

Adoration stills

Adoración / Adoration
Con Scott Speedman, Rachel Blanchard, Arsinée Khanjian y Devon Bostick
Dirige: Atom Egoyan
Canadá/Reino Unido/Francia/Estados Unidos 2008


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