16 may. 2010

Definitivamente, tal vez / Definitely, maybe, de Adam Brooks

Miguel Cane


Universal Pictures' Definitely, Maybe


Tradicionalmente, el género de la “comedia romántica”, desde sus primeros ejemplos clásicos – como Sucedió una noche (Frank Capra, 1934)- ha sido representado por cintas principalmente dedicadas al púbico femenino. Esto ha resultado en que las protagonistas por antonomasia de este tipo de películas – como Meg Ryan, Julia Roberts, Sandra Bullock, etcétera- tengan carreras con éxito popular.

Sin embargo, que una ostensible comedia romántica sea protagonizada por un hombre y tenga un punto de vista masculino, es algo poco usual en Hollywood. Este es el caso de Definitivamente, tal vez donde Ryan Reynolds (Blade 3) interpreta a Will Hayes, un padre treintañero en pleno trance de divorcio. Su hija, Maya (Abigail Breslin, la Pequeña Miss Sunshine), que tiene diez años le pregunta cómo era su vida antes de casarse y a él no le queda más remedio que contestar (idea similar al concepto del programa de TV Cómo conocí a su mamá).


Abigail Breslin and Ryan Reynolds in Universal Pictures' Definitely, Maybe


La historia de Will inicia en 1992 cuando se muda de Wisconsin a Nueva York para trabajar en la campaña presidencial de Bill Clinton. Poco a poco, rememora su pasado de joven idealista que aprende los tejemanejes de la política y le cuenta que conoció a tres mujeres que le dejaron huella. Por supuesto, intenta construir una versión "adecuada" para su hija y cambia los nombres de las protagonistas.

La ingeniosa Maya junta las piezas del rompecabezas romántico de su padre y entiende que el amor no es fácil. Mientras él le cuenta su historia, ella le ayuda a ver que nunca es demasiado tarde para buscar lo que es el verdadero amor. Las actrices que encarnan a dichos amores que van y vienen en la vida de Will son uno de los pretextos para ver la cinta, que pese a su propuesta argumental, se vuelve un poco predecible y sosa.


Ryan Reynolds and Isla Fisher in Universal Pictures' Definitely, Maybe


La que mejor librada queda es, naturalmente Rachel Weisz, aunque, para ser justos, este punto es el que no resulta previsible. Puede que sea ella la mamá y puede que no, pero ¿acaso importa, si está claro desde el principio que están divorciados? Ella se nos presenta como la amante de un intelectual encarnado por Kevin Kline (en una breve aparición), y sus "rivales" sin saberlo son Elizabeth Banks y la pelirroja inglesa Isla Fisher.

Este reparto saca de apuro a Reynolds, que se nota está fuera de rango: no es convincente como el Will universitario, pero tampoco como el padre que nos cuenta la historia. No es que lo haga mal, de hecho trabaja con ganas y sostiene el peso de la película y tiene la apostura y carisma que se requieren, pero es inevitable pensar ¿qué habría sido este papel en manos de un actor del estilo (no la edad) de Hugh Grant? Quizá lo habría hecho estupendamente – este tipo de películas son su especialidad-, pero quizá el resultado final sería demasiado de “padre galán con nena”, y lo que hace que esta historia salga del montón y sobreviva su ocasional sosería, sea la normalidad del padre y su dinámica con la pequeña.


Ryan Reynolds and Rachel Weisz in Universal Pictures' Definitely, Maybe


El título sorprendentemente se ha respetado en español y es de agradecer, ya que es una respuesta que una chica le da a Will y que viene a ser una clave sobre la naturaleza del amor que busca describir como algo definitivo... tal vez, o algo que definitivamente está claro que tiene razón de ser. La película cumple, el elenco – especialmente la Weisz y la Breslin- sale avante y el espectador, especialmente el masculino, a quien esta cinta va dirigida, no se sentirá que ha perdido el tiempo, lo cuál en sí puede que sea, además de lo ya dicho, su mejor atributo.

Definitivamente, tal vez/Definitely, maybe
Con Ryan Reynolds, Abigail Breslin, Elizabeth Banks, Isla Fisher, Kevin Kline y Rachel Weisz.
Dirige: Adam Brooks
Estados Unidos/Gran Bretaña, 2008



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