6 jun. 2010

Alatriste, de Agustín Díaz Yanes

Miguel Cane


Con un presupuesto de 24 millones de euros, ésta es la producción del cine español más costosa y anticipada, con lo que fue una campaña publicitaria sin precedentes en la Península, misma que extrañamente, se ha visto más dosificada por aquí en México. Sin embargo, ésta es de esas películas que se van a ver sin necesidad de anuncio: simplemente con la anticipación generada por volver a ver a Viggo Mortensen con la espada desenvainada y el seguimiento que han generado entre algunos lectores las novelas de aventuras escritas por Arturo Pérez-Reverte, basta y sobra para garantizar que llame la atención, aunque también es importante señalar que, aún siendo una película hermosamente realizada, tiene algunos defectos que resultan inescapables en un proyecto de esta envergadura.



Para empezar, el resumir las primeras cinco novelas de la saga en 150 minutos (sí, quedan advertidos, es bien larga) es una proeza en sí: la acción arranca en 1623 y presenciamos casi treinta años de aventuras del capitán Alatriste, soldado veterano de las guerras de Flandes y espadachín a sueldo en Madrid, que es también figura del Siglo de Oro Español, codeándose con figuras auténticas como Francisco de Quevedo (Juan Echánove) o el célebre Conde Duque de Olivares (Javier Cámara, que efectivamente, la roba), entre las intrigas de la Santa Inquisición, de los secretarios del Rey y una galería de personajes extraños, siniestros y llamativos.


Ésta es una reproducción muy lograda, de un periodo en que España era la potencia mundial, al borde de una decadencia política, social y económica, cuando el oro español, malversado por corruptos y frívolos, ya no valía lo que antes. No obstante se favoreció un periodo inmejorable para la creatividad artística y cultural, como esos sonetos, siempre afilados, de Quevedo.



Pero la pregunta es si Agustín Díaz Yanes (Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto) logró una buena adaptación de un gran trabajo literario y la respuesta es difícil: Alatriste funciona bien y se advierte el dinero invertido… pero hay algunos momentos en que el espíritu de la trama parece temblar e incluso, desaparecer; hay por momentos una enorme cantidad de personajes a medio cocer, escenas sueltas, un ritmo desigual a veces excesivamente parsimonioso y otras vertiginoso y hasta radical – la edición a veces no parece tener una mano firme o un estilo definido- lo cuál afecta bastante el resultado.



Acaso el punto fuerte aquí es el reparto y su trabajo: Blanca Portillo – la inolvidable vecina de Volver- está sensacional en un personaje muy sui-géneris (Fray Emilio Bocanegra), mientras Ariadna Gil se pone al tú por tú con Mortensen y enciende la pantalla en sus escenas con él; el galán villano Eduardo Noriega usa su carisma al tope y lo mismo muestra apostura que genera desazón como el Conde de Guadalmedina y todos ellos están tan en su papel, apoyando al extranjero Alatriste (aunque Viggo habla perfecto español, si bien su intento de acento castizo es muy raro) en su trabajo, que acaba por opacar a la guapa Elena Anaya (como Angélica) y al muy-de-moda actor vasco Unax Ugalde, quien interpreta a Iñigo de Balboa (rol que originalmente iba a interpretar Gael García Bernal), quienes escenifican una historia de amor que no cuaja del todo.

¿Gustará Alatriste? A quienes gustan del género de la espada, es muy posible y más si se tiene paciencia por cintas épicas largas –que es un valor agregado para el espectador; no faltará el que se aburra-. ¿Está a la altura de las cinco novelas? Esto es más difícil de aseverar, aunque con sus defectos y virtudes, le gustó a Pérez-Reverte, así que no hay mucho para disentir. Tomen su espada y sigan su aventura.

Alatriste
Con Viggo Mortensen, Unax Ugalde, Ariadna Gil, Javier Cámara y Eduardo Noriega
Dirige: Agustín Díaz Yanes
España 2006


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