1 ago. 2010

El Profeta / Un Próphete, de Jacques Audiard

Príncipe de la prisión

Miguel Cane






Con grandes expectativas por parte de los cinéfilos ávidos de algo diferente a la cinta palomera veraniega habitual, y con un año de retraso, llega a las pantallas El Profeta, que causó una sensación al estrenarse en Europa, donde fue calificada como una de las mejores cintas de 2009, trayéndole a Jacques Audiard un reconocimiento abrumador, anunciando un “renacimiento” del cine negro francés, que ha tenido excelentes exponentes en el pasado como Claude Chabrol, Claude Miller, Henri-Georges Clouzot (los clásicos inquietantes El Cuervo y Las Diabólicas) y hasta, en ocasión, el propio Truffaut – sus homenajes a Hitchcock, con la Moreau y la Deneuve, en los 60- , valiéndose del siempre atractivo subgénero carcelario: la trama gira en torno a la llegada a una prisión francesa de un joven de origen árabe, Malik El Djebena (Tahar Rahim), quien deberá cumplir condena de seis años de encarcelamiento.







En un comienzo, Malik sufre tremendas humillaciones por parte del resto de los reclusos, incluido el líder de una de las bandas más influyentes de la prisión. Malik se ve obligado a cooperar con algunas de las misiones que se le encomiendan si no quiere volver a ser víctima del duro y corrupto sistema que rige la prisión. Sin embargo, en un momento, todo cambia y Malik se encuentra en una posición completamente distinta y comienza a adquirir poder, elevándose a ser cabecilla de su propia “familia”.








Esto resulta en que desde el comienzo, la cinta vaya construyendo una atmósfera casi insoportable de tensión (los primeros 45 minutos son realmente geniales), pero lamentablemente irá perdiendo misterio a medida que avance la trama, por ser literalmente víctima de su propio guión, muy bien narrado, con un desarrollo de personaje muy bien construido, pero demasiado lineal en su planteamiento general. Así, el espectador podrá imaginarse por dónde va la cosa en diferentes momentos, ya que en ningún momento se aparta de clichés típicos del género (si a esas vamos, la influencia de Sueño de fuga está muy presente, aún de manera sutil), por lo que quizá, lo mejor de la cinta sea la fuerza narrativa que deriva de sus interpretaciones que hacen que las dos horas y media de duración del filme se pasen rápidamente.




En lo que se refiere al aspecto técnico, la película es impecable. Posee una fotografía excelente (a cargo de Stéphane Fontaine) que nos revela la ominosa escenografía del penal en sus tomas y nos brinda ciertos movimientos de cámara que generan verdadera angustia en pantalla, sobre todo en sus tremendos minutos iniciales. En definitiva, una dirección excelente en todos los rubros técnicos para un producto bastante correcto, amparado por sus impecables actuaciones. Tahar Rahim brinda una enorme interpretación como un muchacho que literalmente no sabe qué hace ahí en un comienzo, por lo cual se verá acorralado por absolutamente todos lados. Sin embargo, su personaje alberga una enorme valentía para poder sobrellevar su estadía, o quizás, morir en el intento. En este sentido, Rahim brinda una actuación con matices, por lo que pasará del desasosiego a un progresivo y necesario carisma que se verá plasmada en pantalla una forma natural y memorable, por lo que se debe señalar el oficio con que Audiard emplea al personaje para fortalecer el relato y añadirle todo aquello que considera necesario. .

En conclusión, El Profeta no es el tremendo peliculón que muchos se han volcado a decir que es, pero está muy por encima del producto mediocre promedio. Es, por sobre todo, producto cinematográfico de buena factura que entrecruza el típico melodrama carcelario con ingredientes del thriller. Apuntalado por un reparto notable y buena dirección, para que se pueda hablar de que aún hay vida en el cine francés.

El Profeta/Un Próphete
Con: Tahar Rahim, Niels Arestrup, Salem Kali y Alaa Oumouzoune
Dirige: Jacques Audiard
Francia, 2009


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