6 ago. 2010

Jon Hamm y La locura de ser Don Draper

Prácticamente de la nada, este carismático intérprete encontró un filón de oro al encabezar el reparto de una de las series de TV más polémicas de la década: Mad Men.

Miguel Cane



Pese a tener más de una década dedicándose al arriesgado negocio de la actuación, Jon Hamm (nacido en 1971) ha pasado la mayor parte de su vida luchando por convertirse en un actor con una carrera estable. Pese a su innegeble apostura (mide 1.90 y su aspecto varonil llama la atención en cuanto entra a una habitación) no podía pasar de algunas películas independientes y papeles pequeños en series de escaso rating hasta que en 2007 llegó la oportunidad de grabar el piloto de la serie para la cadena de cable AMC Mad Men, creada por Matt Weiner (escritor de Los Soprano) y ambientada en el competitivo, cínico y rutilante mundo de la publicidad en Nueva York a principios de los 60. Su personaje del inescrupuloso seductor Don Draper se ha convertido en un icono por su estilo, a sexualidad de sus ideas o por su genialidad; la estética de la serie se ha impuesto y el estilo retro se ha impuesto, con un furor causado por la serie, que ha acaparado premios Emmy y Golden Globe y que ahora lanza su cuarta temporada, como uno de los programas de TV más aclamados por público y crítica alrededor del mundo.




Es obvio que Jon Hamm, al margen de la Mad Men Manía, no se parece nada a Don Draper, cuando no está en set. De todos modos, es un hombre atractivo, interesante e inteligente, que no se toma muy en serio este juego de la celebridad: “Mañana se puede acabar esto ¿y qué pasa? Nada. Soy actor y si no consigo otro papel como este, no importa. Puedo hacer otros. O trabajar en otras cosas. La fama me parece que no sirve para tener gasolina en el tanque, así que, yo no pienso dejar de trabajar sólo para ser 'famoso'...”

¿Cuál dirías que es el secreto del éxito de Don Draper?
Creo que nuestra cultura ha perdido masculinidad y él la pone otra vez de moda con una gran dosis de intensidad. Es el prototipo masculino de los 60; tal vez por eso la serie tiene tanto éxito. Lo retro siempre está de moda, pero la serie no es exactamente una mirada retrospectiva a esa época: es un drama muy bien escrito sobre personajes específicos en una situación y lugar determinados; en este caso es Nueva York, son los 60 y es el mundo de la publicidad. Don Draper es una figura icónica de esa época y Matt Wiener lo ha hecho tan carismático, que se ha vuelto lo que es. Y yo estoy feliz con el personaje.




Sin embargo, ¿es justo decir que Don Draper no tiene nada de ti?
No me atrevería a decir eso. Pero algunas veces, termino una escena y pienso, “no puedo creer que hiciera tal o cual cosa”, pero nada más. Es decir obviamente Don no es la Madre Teresa, pero tampoco me parece que sea Satanás. Matt lo ha concebido como un personaje profundamente humano, pero fuera de lo físico, él y yo no nos parecemos en nada. Cada quién tiene sus propios principios muy bien establecidos, yo tengo una serie de escrúpulos que sólo son mios, nada tienen que ver con cualquier personaje que interprete; por lo demás yo jamás digo la frase adecuada en el momento idóneo como puede hacerlo Don, ni siempre estoy impecablemente vestido. Además no fumo ni bebo. Si fumara o bebiera una cuarta parte de lo que fuma o bebe el personaje, amigo, estaría muerto.




Los 'defectos' de Don Draper son varios: egoísta, mentiroso, compulsivamente infiel, un tanto machista... ¿es retrato de una era o aún existen hombres así?
Claro que existen. Siempre han existido. Y Don es un retrato muy claro de gente que ha sido así en distintas generaciones. Pero todo eso que señalas, no sólo es exclusivo de Don: son características muy comunes de hombres en todas partes del mundo en distintas épocas, no sólo en los 60. Yo creo que eso lo hace más universal, aunque no lo defiendo. ¿Tú qué opinas?

¿Podría calificársele como un villano glamoroso, como JR el de Dallas?
En la tercera temporada de la serie, que se transmitió el año pasado, se portó muy mal... (ríe) pero no lo llamaría un villano. No creo que haya una caja o una etiqueta para alguien como Don Draper. No es maquiavélico ni perverso, eso no, por lo mismo, no podría ser como el personaje que mencionas, que era realmente icónico porque disfrutaba de sus tropelías y no le remordía la consciencia. Con Don puedes ver que es capaz de los atropellos más viles, pero que tiene un límite. Curiosamente me critican más los hombres que las mujeres por sus acciones. ¿Sabes? Creo que hay algunos personajes que amamos, otros que odiamos, y otros más a los que nos encanta odiar. Don es de esos. (ríe)




¿Esta temporada, qué le depara el destino a Don Draper?
Muchas cosas. Está, junto con sus socios, levantando su propio negocio, y ya no es exactamente el “niño dorado” que fue en Madison Avenue al principio de la serie. Sus excesos y sus descuidos le están pasando la factura. Esto se verá en su relación con sus hijos; Betty (January Jones) decidió que no quería seguir casada con él y para una época como esa, 1964, un divorcio desagradable podría ser mucho peor que ahora. Creo que este año veremos a un Don más vulnerable en algunos aspectos y que tratará de aplicar lo que ha aprendido, o seguirá aprendiendo. O tal vez no. No sé realmente por dónde piensa llevarlo Matt este año. Lo que sí sé es que siempre es algo interesante e inquietante. Con Don nunca sabes dónde vas a ir a parar al final del capítulo, menos aún al final de la temporada.

¿Qué es lo que más le gusta de la serie y de tu personaje?
Me sorprendió que fuera un arquetipo masculino a la antigua. En Don se encuentran figuras como John Wayne, Gregory Peck y Robert Mitchum. Son tipos fuertes, atrevidos, de los que llaman la atención con su presencia. Muchos hombres fueron educados como Draper y a muchos hombres les gusta parecerse a él. Me gusta cómo está escrito y el aplomo que tiene, aún si es un hombre que, contradictoriamente, bajo su fachada, es cobarde y se siente a veces confuso. Ambas partes son indispensables para poder darle vida a Don. Me gusta esa complejidad. De la serie me gusta que se ha logrado un estupendo equipo, una verdadera compañía de actuación: todos tenemos papeles que conocemos bien e interactuamos perfectamente. Todas las piezas embonan. Me gusta muchísimo trabajar con John Slattery (Roger Sterling en la serie), porque no sólo es un gran actor, es un tipazo, y hace que al estar en secuencia, te sientas cómodo. Elisabeth Moss, Christina Hendricks, January Jones... son estupendas actrices. La serie no es sobre Don Draper, exclusivamente. Es sobre un tiempo en la vida de estos personajes. Sin ellos, nada de esto funciona. Es un elenco formidable.

Durante años estuviste buscando “esa oportunidad” con la que muchos actores sueñan. ¿Qué sientes al recibir el éxito ahora?
Llevo desde los 19 años trabajando como actor y jamás había conseguido triunfar en mi carrera. En la universidad no te preparan para el rechazo. En cambio, la carrera te enseña a resistir. Haces una audición tras otra, te preparas, buscas la manera de lograrlo. No es fácil. Tuve que tener muchos empleos temporales mientas iba a audiciones: serví mesas, cargué palos de golf, estuve en alquiler de autos... a veces el dinero no alcanza. Pero traté de no perder la paciencia. Es cierto, lo que llamas “oportunidad” existe, pero hay que estar con los ojos muy abiertos. Y no ser demasiado escéptico (sonríe) Cuando me ofrecieron Mad Men mi agente y mi novia tuvieron que convencerme de que no era una broma.

Queda claro que Mad Men ha sido para ti un parteaguas. ¿Qué sigue aquí para ti?
Más trabajo, para mi buena suerte. Mi novia Jennifer (Westfeldt, la actriz y guionista que protagonizó el éxito indie Besando a Jessica Stein) y yo formamos una compañía productora y tenemos algunos proyectos en mira para 2011. Hemos estado juntos desde 1997, así que nos pareció el siguiente paso lógico: hacer realidad un sueño que teníamos. Por otra parte, ahora me ofrecen mejores papeles y no tengo que audicionar tanto como ocurría antes. Eso, aunque no lo creas, también es un alivio. Soy agradecido, no me olvido de dónde vengo y por lo mismo, estoy consciente, como te dije, que esta racha de suerte en cualquier momento puede acabarse o cambiar. Así que yo hago lo que principalmente sé hacer, que es trabajar. Tengo un papel pequeño esta temporada en 30 Rock, acabo de filmar una película con Ben Affleck (The Town) que se estrena a fin de año... ha sido una buena época. Sólo me queda esperar que lo que venga, sea mejor. Y hacer lo mejor que pueda para que así sea.

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