21 sept. 2010

Los Girasoles Ciegos, de José Luis Cuerda

Las largas sombras

Miguel Cane

Con casi dos años de retraso, llega a México la más reciente cinta del veterano cineasta español José Luis Cuerda, Los girasoles ciegos. La película está basada en el exitoso libro homónimo de Alberto Méndez que tristemente no ha podido disfrutar de los numerosos premios que le han dado a su obra y de esta adaptación a la gran pantalla.




La cinta la protagonizan Maribel Verdú, que da vida a Elena, y Javier Cámara, de Hable con ella, que interpreta a Ricardo, su marido, ambos simpatizantes republicanos, que se ven obligados a aceptar la derrota y la humillación y cuyas vidas, de por si angustiosas (Ricardo es perseguido político y se esconde en su casa) se ven trágicamente afectadas cuando Salvador, un diácono (Raúl Arévalo) que cree que Elena es viuda, se enamora de ello. Como testigo de esta situación es Lorenzo (Roger Príncep) un niño de diez años, que está confuso y desamparado ante este mundo. En paralelo, corre la historia de los jóvenes Elenita (Irene Escolar) – hija del matrimonio anterior- y Lalo (Martín Rivas), que deciden huir de España ante la persecución iracunda del régimen. El cruce de ambas historias, resultará devastador.




Por supuesto, es inevitable la comparación con La lengua de las mariposas (2000) del mismo Cuerda. Esto se debe a que parte de la película va en dirección paralela a la antes mencionada. No es casualidad el personaje del niño, tan parecido al de la anterior, un niño que vive como adulto, que miente para sobrevivir, despojado de su inocencia por una guerra que no comprende. También, como en la otra cinta, la historia transcurre en Galicia. También está la relación del profesor con su discípulo. Sobre todo, lo que hermana a ambas cintas, es que en este melodrama con clarísimo contenido político, psicológico, y sexual, se establece un claro debate sobre el destino, el camino del ser humano y la capacidad del individuo de su libre albedrío, sin chantajes, ni miedos a pagar por ello, para sobrevivir.




En este sentido la cinta camina con el personaje de Javier Cámara, que representa, de la mano de Cuerda al sector aterrado de un mundo violento, los escondidos, así lo vemos desolado, dentro de un armario que oculta a un ser humano castigado, infeliz, desesperado, detalles que hacen de este personaje la encarnación del dolor. Al mismo tiempo, tenemos a Maribel Verdú, veterana ya en este tipo de cintas; sexy y hermosa, testigo de la verdad oculta, dubitativa y con las manos atadas por un régimen de terrores. Así la historia se desenvuelve narrada entre cuatro personajes, incluyendo al niño, y conforman un auténtico rompecabezas de vidas paralelas, de encuentros y desencuentros gravísimos.







Esta es una película muy bien dirigida, con una estructira cuidadosamente armada, que caza a sus personajes poco a poco, sin histerismos, sencilla, emotiva, y muy fiel al libro, con una narrativa compacta, que sacude al espectador con hechos y no palabras, estruja las emociones sin sensacionalismos fáciles, con un trabajo impecable y doloroso que resulta en una experiencia inescapable que deja bien claro que, pese a lo manido del cuadro histórico, ésta es una cinta con un gusto a actualidad que se percibe muy sutilmente y que a la larga, inquieta. Y eso es muy de agradecer.

Los Girasoles Ciegos
con: Maribel Verdú, Javier Cámara, Roger Príncep, Irene Escolar, Martín Rivas, Carmen Losa, José Ángel Egido y Raúl Arévalo.
Dirige: José Luis Cuerda
España, 2008

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