4 may. 2011

La versión de Dustin Hoffman

Es de los grandes y sigue trabajando como desde el primer día, con entusiasmo y sencillez. A 45 años del rodaje de El Graduado, protagoniza La Versión de mi vida.

Miguel Cane


Dustin Hoffman at the LA premiere of Lions Gate's Confidence


Compacto – apenas mide un metro setenta –y siempre lleno de energía, Dustin Hoffman (Los Angeles, 1938) es un actor deslumbrante por su carisma y su sencillez. Esto en buena parte se debe a que lleva más de la mitad de su vida en escenarios. Su padre era escenógrafo para estudios cinematográficos, y él siempre soñó con ser pianista, aunque pudo más el virus de la actuación. Ahora tiene 73 años – mismos que no aparenta, ya que luce muchos años más joven- seis hijos de dos matrimonios y casi 50 películas en su larga carrera de actor, siendo nominado al Oscar en siete ocasiones, con dos estatuillas por sus personajes en Kramer vs. Kramer (1979) y Rain Man (1988).

Ahora, Hoffman retorna a las pantallas con Paul Giamatti en el filme La Versión de mi vida, basada en una novela de Mordecai Richler, que recibió muy buenas críticas. En ella interpreta a Israel Panofsky, el padre de Barney Panofsky (Giamatti), un hombre con una gran pasión por la vida, algo que, asegura, tienen en común.


Dustin Hoffman at the Los Angeles premiere of Universal Pictures' Meet the Fockers


Este año se cumplen 45 años del rodaje de El Graduado y éste es su filme número cincuenta. ¿Cómo se siente al respecto?
Creo que ya estoy del otro lado. Pero me gusta decir que veo mi trabajo como una obra en proceso y que siempre puede ir a mejor. Toma el caso de mi amigo Bobby (Robert) Duvall, que tiene unos cuantos años más que yo, y sigue tan campante. O Jack Nicholson, que es de mi edad. Ahora Jack dice que no quiere trabajar. Pero yo sí, aunque ya esté viejo, ¿Qué le voy a hacer? ¡Tengo setenta y tres años y a estas alturas ya todo mundo sabe cuántos años tengo! Cuando hice esa película que mencionas, nadie podía creer que yo tenía 29 años y Annie [se refiere a la desaparecida Anne Bancroft, que interpretó a la legendaria Señora Robinson] era solo cinco o seis años mayor que yo.... ¡ahora yo tengo hijas mayores que ella!. Fue muy divertido entonces, tener cara de niño y trabajar con una mujer tan extraordinaria como Anne. Ahora ya no tengo esa cara de crío, pero me veo más joven y me siento joven, aunque no me molesta para nada mi edad; me gusta recibir el descuento que dan en las cafeterías con el desayuno, o en el cine a la gente de mi edad, porque cuando empecé hace cincuenta años, en el teatro, supe lo que significa estar sin un dólar. ¡Y he trabajado mucho!


Dustin Hoffman 77th Annual Academy Awards


No fueron tiempos fáciles, entonces.
Y no lo son ahora tampoco. Pero vamos, ningún comienzo lo es. Entré a estudiar teatro, porque me estaba yendo muy mal en la escuela y necesitaba créditos para entrar a la Universidad. Alguien me dijo que tomara la clase de actuación porque nadie fracasa. Así empecé. Aunque ya estaba fascinado con el cine. Mi padre era escenógrafo para Columbia Pictures y yo alguna vez lo acompañé al estudio. Era fascinante. Empecé mis estudios en el teatro de Pasadena y ahi conocí a Gene Hackman y juntos nos fuimos a buscar trabajo a Nueva York, en el teatro. No teníamos ni para la renta. Pero supongo que todos tenemos que empezar en alguna parte. ¡Creían que no íbamos a llegar a nada! (se ríe)


Dustin Hoffman at the LA premiere of Lions Gate's Confidence


¿Usted admira a algún actor en particular?
En esa época que te cuento, cuando apenas empezaba, todos mirábamos como ejemplo a Brando. Era como una obsesión: Brando mañana, tarde y noche. Y está justificada, él cambió la cara de la actuación. La llevó a un nivel que jamás antes se había visto. Impuso la naturalidad. Rompió el mito del hombre que se veía en cine. Ahora admiro la resistencia y persistencia de algunos actores jóvenes, que tienen que hacer lo mejor que pueden con material que las más de las veces es muy pobre, de baja calidad. Hay grandes actores, como Paul (Giamatti) y Kate Winslet, que son todo terreno, pueden con todo. Ellos ahora me causan admiración.

¿Disfrutó siendo el padre de Paul Giamatti en la película?
Me gustó mucho ser algo así como la voz de la consciencia de este personaje tan peculiar. Me gustó, porque tengo seis hijos, sabes, y esta vez hago un papel de un hombre de mi edad con un hijo mayor. Me sentí cómodo, aunque lo mismo, hice mi trabajo de investigación, que siempre hago. Y es muy interesante encontrar esta relación entre padre e hijo, que abarca varias décadas. El libro de Mordecai Richler es muy interesante, con personajes muy bien delineados. Algunos aspectos los basé en mi padre, que era muy divertido y que buscaba no sólo ser una figura de autoridad, también quería ser amigo de mi hermano y de mi cuando estábamos creciendo. Pensé mucho en él durante el rodaje. Fue un poco como una inspiración para mí. Además, es muy fácil trabajar con Paul, es un actor dúctil y muy entregado. Es un placer trabajar con él.


Dustin Hoffman in Touchstone's Moonlight Mile


¿Alguna vez pensó que tendría una carrera tan larga?
No sé. Cuando te dedicas a esto, la verdad es que no tienes un plan concreto, ¿me explico? No dices, ¡Oh! ¡Voy a trabajar de aquí a que tenga treinta y siete años y después invierto lo que tenga en la bolsa y vivo de la renta! (hace un gesto y se ríe) ¡Ojalá fuera así! Pero no. Yo tenía 29 años cuando tuve mi primer papel de importancia en cine, con El Graduado. Nunca acabaré de agradecerle a Mike Nichols. Pero ¡29 años! ... no hubiera podido retirarme. Yo pensaba que iba a ser siempre un actor de carácter, ¿sabes lo que quiero decir? Ya me había hecho a la idea. Luego las cosas cambiaron y me llamaron para protagonizar algunas películas como Pequeño Gran Hombre, Maratón de la Muerte, Perros de Paja... yo a todo dije que sí, tal vez irresponsablemente, pero tenía hijos chicos y una hipoteca y no sabía si iba a volver a trabajar cualquier día...

Pero usted siempre fue exitoso...
¡El éxito! ¡Eso es tan relativo como el periódico de ayer! Mucho más ahora, que una película vive o muere, en su primer fin de semana en salas, ya no es como antes, que crecía de boca en boca y podía tardar un mes o más, pero levantaba. Ahora todo mundo quiere éxitos al instante. ¡Por eso hay tanta basura en el cine! ¡Tanta porquería que se hace no para hacer cine, sino para hacer dinero! Y yo no soy inocente, yo también he hecho cosas que no han sido tan buenas como parecían en papel, por un buen cheque. ¡Soy humano! (se ríe) El éxito puede ser algo que tarde o temprano vuelve a morderte en las posaderas. Me gusta más la idea de que soy un actor que trabaja a la edad que tiene, que aún me llegan proyectos y puedo elegir lo que a mí más me gusta, ahora que el dinero ya no es problema y que mi familia, mi mujer y mis hijos, están provistos.

¿Entonces no entra el retiro entre sus planes?
¿Retirarme? ¿Y para qué? Ya dispongo de tiempo para viajar con mi mujer, para estar con mis nietos, para disfrutar, porque trabajo ahora mucho menos que antes. No podría retirarme. ¡Moriría de aburrimiento! Mientras yo pueda seguir trabajando y no importa la edad, que me manden guiones. Yo lo leo todo. ¡Me gusta estar en activo!



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