14 may. 2011

Mi otro yo / The Beaver, de Jodie Foster

Voz interna

Miguel Cane



Hace veinte años, fresca y radiante del éxito rotundo que fuera El Silencio de los Inocentes, Jodie Foster se dio el lujo de explorar el camino de la dirección con Mentes que brillan (Little Man Tate), la historia de un niño genio y su madre de clase trabajadora. Los resultados fueron prometedores, aunque muchos arquearon las cejas al ver a la actriz metiéndose en “aguas demasiado profundas”.





Cuatro años después, reincidió con Home for the Holidays, una comedia negra protagonizada por Holly Hunter y Robert Downey Jr., que satirizaba la típica neurastenia de la clase media estadounidense ante los festejos familiares como el consabido Día de Gracias. A esta cinta no le fue bien ni en taquilla ni con la crítica, que fue muy poco caritativa, aunque se trataba de una película muy lograda y bien realizada, con una actuación espectacular por parte de Anne Bancroft como una madre excéntrica.


Después de una larga ausencia detrás de las cámaras, la Foster adopta dos posiciones, como directora y protagonista de The Beaver (presentada en América Latina con el desangelado e indiferente titulo de Mi otro yo), una fascinante comedia negra con tintes de melodrama, brillantemente escrita por Kyle Killen, con una deliciosa subversión que se va manifestando para sorprender al espectador.

Los Black, Walter y Meredith, son la viva imagen del matrimonio perfecto al estilo americano: él es un empresario exitoso con una compañía de juguetes, y ella es una madre amorosa, dedicada y muy alivianada (precisamente qué tanto, es parte clave de la trama). Tienen dos hijos, Porter (el higadito Anton Yelchin) y Henry, una casa preciosa en un elegante suburbio de Nueva York y toda la felicidad y el horror que el dinero pueden comprar... hasta que Walter sufre un colapso mental.



Su depresión es tan profunda, que no hay tratamiento aparente para hacerlo volver a ser lo que antes era, con un costo muy elevado para su familia: Meredith está cada vez más desesperada, Porter, que parece incapaz de pensar en otra cosa que no sea él mismo (típico adolescente narcisista, al fin y al cabo) y Henry solo quiere normalidad, hasta que Walter encuentra un títere en forma de castor, y este objeto, sorprendentemente cambiará la dinámica de comunicación de la familia y el futuro de Walter.

Hablar más de la trama sería arriesgarse a arruinarla, pero se trata de – si uno consigue entrar en la propuesta surrealista del argumento – de una cinta que atrapa al lector y tiene muchas cosas buenas qué ofrecerle. Mel Gibson – al margen de haber tocado fondo a nivel mediatico – ofrece una actuación sensible y muy humana, como el abatido Walter y su alter-ego (el Castor), algo que lo devuelve a sus mejores momentos, bajo la dirección de Peter Weir y George Miller, antes que su ego se lo comiera.



Por su parte, la Foster, como Meredith, cumple a la perfección y su mirada a esta historia es honesta, realizada con precisión y sobriedad, si bien no logra sostenerse demasiado tiempo. Toda cinta que se atreve a ser diferente dentro de su temática – y si además cuenta con la interesante dirección de alguien como la Foster – amerita, por lo menos, un visionado y esta es una película interesante, que ofrece bastante y no debe, pese a sus defectos y/o la mala reputación de su protagonista, pasar desapercibida.

Mi otro yo/ The Beaver
Con Jodie Foster, Mel Gibson, Jennifer Lawrence, Anton Yelchin y Cherry Jones.
Dirige: Jodie Foster
Estados Unidos 2011


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