4 jun. 2011

Ocho minutos antes de morir / Source code, de Duncan Jones

Miguel Cane



Después de su aclamado debut en 2009 con Moon, que causó sensación en el circuito festivalero y puso en el mapa a uno de los cineastas menores de 40 años más interesantes, Duncan Jones regresa con Ocho minutos antes de morir, un film de ciencia ficción y acción, mucho más comercial, protagonizado por Jake Gyllenhaal.



El actor interpreta a Colter Stevens, un soldado estadounidense que participa en un programa secreto del gobierno, en un futuro cercano, para investigar un atentado terrorista cometido en un tren. Para ello, es enviado al cuerpo de uno de los pasajeros del tren, 8 minutos antes de que explote la bomba.




Así, a modo de lo que le ocurre a Bill Murray en la memorable El día de la marmota, la operación se repetirá una y otra vez hasta que consiga evitarlo. Pero conforme se suceden los viajes y las investigaciones, el personaje de Gyllenhall va descubriendo cosas, no sólo del atentado, sino de sí mismo y entonces la trama se complica de maneras que el espectador no podría anticipar.




La cinta, escrita por Ben Ripley, tiene elementos clásicos que capturan la atención y lleva un ritmo trepidante, una banda sonora histérica y secuencias de acción que no le piden nada a clásicos del género como Duro de matar (antes de que Bruce Willis se hiciera un cliché). Por supuesto, también está Christina, la bella joven que es clave en la trama (Michelle Monaghan, que muestra buena química con Gyllenhall), también hay un jefe inepto que pondrá en peligro la vida de sus soldados y, por supuesto, el héroe consigue sobreponerse a todo y a todos.




Aunque al protagonista se le intuyen ciertos conflictos internos acerca de su padre, la verdad es que los personajes están demasiado dibujados, al menos más allá de lo necesario; aunque esto no obsta para que la cinta ostente un argumento bastante más inteligente de lo normal, y que tenga suficientes giros de guión (algunos más impredecibles que otros) para no perder la atención. Además, se agradece que tenga algunos puntos de humor no forzados que funcionan muy bien; y mantiene el interés durante toda la película.

Jones se deja ver en la arena del cine comercial moviéndose con estilo y aplomo. La película es buena y funciona en todos los niveles adecuados. Jones se divierte y divierte a su público, que es algo muy notable y hace que se vea, a futuro, la llegada de un espléndido cineasta, en una época en la que han escaseado los nuevos talentos.




Dirige: Duncan Jones.
Con Jake Gyllenhaal, Michelle Monaghan, Vera Farmiga.
Estados Unidos, 2011.

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