2 jul. 2011

Mal ajeno, El, de Óskar Santos

Terapia Intensiva

Miguel Cane




Oskar Santos, el director bilbaíno que debuta en el largometraje con El mal ajeno, pertenece a la misma generación que Mateo Gil y Alejandro Amenábar. Como ellos, el cine que venera y práctica es el de género, pero aproximándose a él desde un tratamiento más realista y dramático de los personajes. El sello del realizador de Ágora y Los Otros está presente, ya que es el productor del filme. Eso se refleja en una cinta limpia y buen realizada, con un cuidado especial en su composición y amplios recursos. El problema es que a veces la ambición no tiene nada detrás que la permita escapar de la banalidad de un capítulo de Urgencias en televisión.





Otro nombre importante ligado a esta lujosa ópera prima es el de Daniel Sánchez Arévalo (uno de los más notables narradores cinematográficos en España), cuyo guión puede parecer alejado de los temas que usualmente se relacionan con su firma más asociada con la comedia y la sátira. Sin embargo, hay mucha personalidad en los momentos en que la película se detiene en la cotidianidad de los personajes. Su intención es mostrar su recorrido desde ahí su vida “normal” hasta la irrupción del elemento fantástico, pero lo que finalmente consiguen dichas secuencias es sacar al espectador del tema central.

A medida que la cinta avanza, se va convirtiendo en un homenaje no acreditado a Unbreakable, algo que se potencia sobre todo desde la realización (como queda claro al momento en que Diego, el protagonista recorre los pasillos del hospital tras descubrir su don). Pero mientras M. Night Shyamalan aprovechó la vigorosidad de su puesta en escena para interrogarse sobre el origen de su cine, y para reflejar las dudas existenciales de su protagonista encarnado por Bruce Willis, aquí no hay más que un producto blando, que prefiere plantear con escasa sutileza el dilema moral más que sugerirlo.




La idea de un poder curativo que destruye a los seres queridos de quien lo ejerce, podría haber dado para un episodio de Lost. Pero en El mal ajeno no es más que parte de una peripecia fatigosa, falsamente trascendente y con ciertos secundarios cuya funcionalidad supera a su interés como personajes (Como es Isabel, la notable Belén Rueda). Ante tal resultado, Santos se va a los extremos del melodrama para intentar emocionar desesperadamente al espectador.



Eduardo Noriega hace un estupendo trabajo como el médico cuya vida se ve alterada irreversiblemente, pero su carisma no basta, como tampoco lo consiguen los elevados valores de producción. La cinta se queda a medio camino y no cumple lo que promete, aunque hace un buen esfuerzo y seguramente será seguida por otras cintas del mismo equipo, que sin duda funcionarán mejor.

El Mal ajeno
Con Eduardo Noriega, Belén Rueda, Angie Cepeda, Cristina Plazas y Manuel Borrás.
Dirige Óskar Santos.
España, 2010.


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