30 jul. 2011

Medianoche en París / Midnight in Paris, de Woody Allen

Sueños de un seductor

Miguel Cane



Desde hace algunos años, Woody Allen se ha acercado a una nueva manera de hacer cine: sus más recientes filmes poseen, casi en su totalidad, un cariz europeo, que los aparta de lo que antes eran sus tradicionales y neurasténicos filmes neoyorquinos. No es que estén desprovistos de humor o patetismo – dos de los elementos que son parte intrínseca y a veces simultánea de sus guiones – es que son más relajados, menos estilizados... y extrañamente, más fieles a los gustos de su autor.



Al menos ese es el caso de Medianoche en París, su filme #41, filmado en su totalidad en la ciudad luz (lugar que ya había visitado en su flirteo musical con el viejo continente, Todos dicen “Te Amo”). Gil (el güero Owen Wilson, en el rol alter-ego de Allen) es un guionista Hollywoodense que visita Francia con su prometida, la hígada rubia californiana Inez (Rachel MacAdams)y los vulgares padres de ella, muy nouveau-riche y gringo curios. Estando ahí, Gil decide que tal vez París sea lo que necesita para completar una novela y apartarse por fin de la culpa que le causa su celebridad.



Así es como, por accidente, encuentra una entrada a un Paris paralelo, el de los dorados 30, con Cole Porter, Ernest Hemingway, los fabulosos Fitzgerald (Francis Scott y la formidable Zelda), Gertrude Stein y Alice B. Toklas, Pablo Picasso, Salvador Dalí (con todo y Gala), el torero Juan Belmonte, Henri Matisse y un largo etcétera de referencias culturales (algunas de corte culterano lite) que lo acogen en su seno como uno más. Así conoce a la sensual y atribulada Adriana (la exquisita Marion Cotillard en atuendo de época) que le ofrece una tentación para renunciar a su propio tiempo, mientras que un pedante académico (Michael Sheen) hace todo lo que esté a su alcance para comerle el mandado con su novia.

Con Ernest Hemingway y el torero Belmonte.




Con Scott y Zelda Fitzgerald.



Gertrude Stein (actuada por Kathy Bates)



Allen plantea sus enredos y enroques con elegancia y buen tino. La película es accesible y en cierta forma, podría verse como una especie de compañera de La Rosa Púrpura del Cairo, en el sentido de jugar con distintos niveles de realidad, sin perder autenticidad en ninguno.



Comedia romántica de buena factura, aprovecha al máximo las locaciones y elementos parisinos (las primeras tomas hacen eco de Manhattan: 60 shots de distintos rostros de la ciudad) y hace sabrosa sátira de los problemas de los ricachones – en esto también desde mediados de los 70 los filmes de Allen han cambiado: ahora son de “clase alta” dejando atrás la bohemia de , digamos, Annie Hall – y su estilo de vida. Como vaso comunicante de Allen, Wilson opera bien, no cae en los gracejos que acostumbra en otro tipo de cintas y tiene notable química con la Cotillard, que efectivamente parece una gamine de la época, mientras que Kathy Bates se roba sus escenas como la erudita, masculina y extrañamente maternal Gertrude Stein, ama y señora de la onda de aquellos años.

Gil y Adriana



Marion Cotillard como Adriana



Gracias a su elenco y su ligereza, la cinta ha sido un éxito de taquilla a nivel mundial (el mayor de Allen desde Hannah y sus hermanas en 1986) y será porque “no parece una película de Woody Allen”, como me dijo una espectadora poco afecta a su cine [aunque tiene mucho qué ver con las obsesiones de Allen como creador y espectador: véanse los homenajes a La Gran Ilusión y Les Enfants du Paradis] , que resulta accesible a nuevas audiencias, que de este modo tal vez se interesen en descubrir la siempre rica e interesante obra de su autor.

Medianoche en París/Midnight in Paris
Con Owen Wilson, Marion Cotillard, Michael Sheen, Rachel MacAdams, Clèmece Poesy y Kathy Bates
Estados Unidos/Reino Unido/Francia/España 2011

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